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– Y atención, ahora ustedes descenderán hasta la edad de un mes, dentro del útero materno. ¿Listos?

– Listos.

Cada uno de los jóvenes que formaba parte del grupo que estaba siendo llevado a la regresión de edad, se vio, de repente, en la edad de un mes de gestación. Todos ellos mantenían la personalidad actual y con esta personalidad manifestaban lo que el subconsciente había registrado y archivado en ese período de la existencia.

Una joven del grupo, al hablar de lo que le estaba sucediendo en esa edad, dijo: "Papá le está hablando a mamá, diciéndole que ya es hora de encargar un bebé y él ni sabe que yo estoy aquí."

Otra joven reveló que la primera persona con la cual su madre habló de que estaba embarazada fue con el padre.

Una niñita citó todos los tipos de comida que su madre prefería en esa etapa de gravidez. Por coincidencia, esa joven gustaba de esas mismas comidas.

El grupo, que estaba en estado de concentración profundísima, fue siendo conducido por los diversos meses de gestación hasta la hora del nacimiento y todos recordaban lo que sucedió en el momento del nacimiento, inclusive de la palmada que recibieron y que no les gustó.

Vea usted cómo es la mente humana. Aún antes de formarse el cerebro, que es el centro material del conocimiento, la mente ya asimila lo que pasa. Esto revela que el ser humano tiene algo más y mucho más que materia.

Muchos padres nunca oyeron hablar de que todo lo que sucede con ellos, durante la gravidez del hijo, también influye respecto ala criatura que se está desarrollando en el útero materno. Pero este descubrimiento es un bellísimo motivo para que los dos disfruten, en la alegría, en la paz y el amor, el desarrollo de un hijito que no pidió nacer, pero que quiere nacer bajo el influjo del amor y del cariño.

Por favor, padres, no peleen, no se amenacen, no creen situaciones dramáticas, porque el hijito está grabándolo todo en la mente.

Respeten a ese pequeño ser, sangre de la sangre de ustedes, y denle mucho cariño, mucho afecto y mensajes de bienvenida.

Irradien hacia él seguridad y salud. Díganle que está siendo esperado con todo entusiasmo; díganle que es muy amado por papá y mamá; díganle que Dios lo está guiando y que se está desarrollando en perfecta salud; díganle que va a nacer en el tiempo acertado, saludable, bendecido, fuerte y perfecto. Eliminen definitivamente todos sus miedos, ansiedades, neurosis y perturbaciones.

Todos los días, en relax, irradien hacia él un mensaje como el de arriba.

Y tengan la absoluta certeza de que el hijito nacerá sano y el parto se verificará normalmente.

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

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