JESÚS PREDECÍA EL FUTURO

image

Dijeron a Jesús algunos de los escribas y fariseos: "Maestro, quisiéramos ver alguna señal de tu parte".

A lo que él respondió: "Esa raza mala y adúltera pide una señal; pero no le será dada otra señal sino la del profeta Jonás, pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches en las entrañas del monstruo marino, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra. (Mt. 12,38-40). Esta profecía se realizó, pues Jesús estuvo enterrado tres días, luego de los cuales resucitó. En otra ocasión, Él predijo nuevamente su muerte: "El Hijo del hombre va a ser entregado a las manos de los hombres; lo han de matar; pero al tercer día resucitará". (Mt. 17,22).

"¡En verdad, os digo que uno de vosotros me ha de entregar!". Esa profecía Jesús la hizo estando a la mesa con sus discípulos, poco antes de que Judas saliera para traicionarlo y entregarlo a los que querían aprehenderlo.

Cierto día, viendo la ciudad de Jerusalén delante de sus ojos, lloró por ella y dijo, entre otras cosas: "vendrán sobre ti días en que tus enemigos te cercarán de trincheras, te asediarán y apretarán por todos lados; te derribarán por tierra, a ti y a tus hijos que en ti están, y no dejarán en ti piedra sobre piedra. (Lc. 19, 41-44)

De hecho, setenta años después, el general Tito, enviado por el emperador Vespasiano, cercó a Jerusalén por todos lados y, después de mucha desolación y falta de alimentos en el interior de la ciudad, los soldados romanos entraron y la destruyeron, inclusive el templo, que el propio Tito había pedido que fuera preservado.

En una ocasión, Jesús recorría Samaria y llegó a Sicar, y se sentó junto al pozo de Jacob. Apareció una samaritana que vino a sacar agua del pozo y Jesús le pidió de beber, y entabló entonces un diálogo con la mujer. En una de esas, dijo el Maestro:

– Ve a llamar a tu marido y vuelve acá.

– No tengo marido –respondió la mujer.

Dijiste bien: No tengo marido. Cinco maridos tuviste, y el que ahora tienes no es tu marido. En eso dijiste la verdad.

–Señor –exclamó la mujer, veo que eres un profeta (Juan 4,7ss).

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Visita Wadie.com

Lauro Trevisan

Menú de cierre

Comparte con un amigo