image

No, no es una utopía. Existe un camino seguro por el cual usted puede llegar al paraíso perdido.

– En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso–.

Esas palabras del Maestro ya valen ahora para usted.

Existen en el interior de la criatura humana riquezas inmensas, más grandiosas que todas las riquezas del universo. En el mundo insondable del subconsciente está la mina inagotable que contiene la satisfacción de todo lo que el hombre sueña y desea para sí. Ya decía Sócrates, famoso filósofo griego, que vivió cuatrocientos años antes de Cristo:

"En cualquier dirección que recorras el alma, nunca tropezarás con sus límites."

Felizmente, muchos científicos ya se arremangaron y estamos en la entrada de una nueva era.

El hombre es el rey de la creación, por tanto, fue hecho para tener completo dominio sobre la naturaleza, sobre los animales, sobre las aguas, sobre la tierra, sobre las plantas.

Mucho se ha hablado, también, de que el hombre es imagen y semejanza de Dios y, consecuentemente, en su espíritu –que es parte del Espíritu Infinito, del cual procede– residen el poder infinito y la sabiduría infinita.

Paulo de Tarso, cuando llegó por primera vez a Atenas, en Grecia, fue a hablar al pueblo en la tribuna del aerópago.

En medio de su discurso, hecho sobre el Dios Desconocido, dijo:

"Pues en Él vivimos, nos movemos y existimos. A propósito, dijeron también algunos de vuestros poetas: Somos de su estirpe".

Atienda bien, si somos de la estirpe de Dios, en nuestro interior existe una energía divina que, cuando es utilizada, nos eleva a un nivel de perfección física, mental, material, emocional y espiritual.

– Mas, ¿qué energía es ésta?– preguntará usted.

Un día preguntaron a Tomás Alba Edison, el inventor de la lámpara eléctrica, qué era la electricidad. Edison respondió que la electricidad no se explica, se usa.

El Poder Infinito, que existe dentro de usted, no se explica; se usa. Úselo en su beneficio, en beneficio de los suyos y en beneficio de toda la humanidad.

No interesa saber qué es el Poder Infinito, sino como usted puede usarlo. Cuando yo compré un auto, no me interesé en saber cómo era el motor, sino cómo yo podría usar y conducir el auto.

 

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

Menú de cierre
error: Content is protected !!

Send this to a friend