Cuando te levantes con el pie izquierdo, haz esto

Según un dicho popular, hay dos maneras de comenzar el día: con el pie izquierdo o con el pie derecho.
No hace mucho, encontré a un viejo amigo a quien no veía hacía bastante tiempo. Estaba con la cara tan amargada que casi no me vio.

– ¿Qué te sucede? –le pregunté, después de saludarlo cordialmente.

– Sabes cómo es, hoy me levanté con el pie izquierdo.

Como ese amigo, usted también debe haberse levantado, muchas veces, sin darse cuenta, con el pie izquierdo. Graciosamente, oyendo esto, se puede llegar a la conclusión de que existe una programación diaria para cada individuo, trazada por alguna entidad del Más Allá.

Si este día suyo estuviere programado para ser alegre y traerle éxito, todo iría bien. Si el Destino, entre tanto, determinó malhumor, mala suerte, jaquecas, infortunios, allá va usted, contrariado, a cumplir la carga desagradable del día.

¿Será que la vida es así realmente? ¿Será que somos conducidos por la mano de un Destino incontrolable? ¿O somos nosotros los que programamos bien o mal nuestro día?

Es claro que el día será aquello que usted quisiera o hiciera de él.

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Si se despierta malhumorado es porque su mente ya estaba cargada de pensamientos negativos, pesimistas, derrotistas.

Cuando usted se levanta con el pie izquierdo, es un ¡Dios nos asista! Comienza desde la hora de elegir la ropa que vestirá, se queja porque alguien ocupó el baño y dejó la toalla mojada, encuentra frío el café y viejo el pan. Su día comienza pesado y las personas son unas momias que ni miran hacia usted. (No percibe que la momia es usted que ni repara en las personas). Llega a su lugar de trabajo y los más sagaces ya están prevenidos: ¡Hoy él no está en su día!

Como arrastrado por la corriente de la mala suerte, pasa el día haciéndolo todo equivocado y vuelve a casa, a la noche, descargando insultos.

Si eso sucede con usted, sepa que fue usted mismo quien se programó un mal día. Usted amaneció de malhumor, malhumor ya contraído inconscientemente en días anteriores, y no hizo nada para cambiar.

Pero usted quiere cambiar y cambiará. Usted anhela un lindo día, alegre, primaveral, encomiable. Y así será.

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

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