COMIENCE AMÁNDOSE A SÍ MISMO

image

Cuando preguntaron al Maestro cual era el mayor de todos los mandamientos, o en otras palabras, de qué manera una persona podría realizarse plenamente en la vida, él respondió con su frase más corta, más profunda y verdadera de la Historia: "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo".

Quizás, hasta ahora, usted haya percibido, en esta afirmación de Jesús, dos puntos de referencia: Dios y el prójimo. Pero hay un tercer punto de referencia: usted mismo.

Esta es la gran verdad: nadie ama a Dios ni al prójimo si no se ama a sí mismo.

Olvide, por tanto, toda la educación que le ordenaba despreciarse a sí mismo, alcanzar una modestia enfermiza, castigar el cuerpo y otras cosas semejantes. Si usted no se ama a sí mismo, no conseguirá amar a Dios ni al prójimo. En verdad, los tres son sólo una unidad: Dios está en usted y el prójimo es la otra parte de usted; por tanto, si usted está en las malas, colocará en las malas a los otros dos.

Ámese a sí mismo. Sienta cariño por su cuerpo, quiera bien su cuerpo: siéntase benévolo, simpático, atrayente, querido. Guste de usted desde el fondo de su corazón y experimente orgullo de sí mismo.

Si usted se ama a sí mismo, amará, con naturalidad, sin esfuerzo, tanto a Dios como al prójimo.

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

Cerrar menú

Comparte con un amigo