CÓMO LIBRARSE DE LOS CHOQUES Y TRAUMAS DEL PASADO

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Era una noche de tempestad. La lluvia caía torrencialmente, entrecortada por relámpagos y truenos.

En una pequeña iglesia del interior las muchachas ensayaban canto, en el coro.

María (nombre ficticio) era una joven a quien le gustaba muchísimo cantar y, por ese motivo, se demoró un poco más en el coro, cuando ya las demás colegas habían descendido a fin de retornar a casa.

En el momento en que María bajaba la vieja escalera de madera, en el interior de la torre de la iglesia, cayó un rayo y se apagaron todas las luces.

Fue, para María, una situación de pánico, que quedó grabada profundamente en su subconsciente.

Hoy, cuarenta años después, ya olvidada de aquel hecho acontecido en su adolescencia, María me preguntaba por qué ella tenía tanto miedo a las tempestades, los truenos y rayos.

En ese episodio, que ella me contó durante la conversación sin darle mayor importancia, residía la explicación de su miedo.

Cuanto mayor es la fuerza emocional de un hecho pasado, tanto más fácilmente cualquier asociación relacionada con el acontecimiento produce una reacción desagradable.

Albertina (nombre ficticio) me contó que experimentaba inusitado miedo de quedar encerrada en el baño. Sentía una sensación tan desagradable que no sabía cómo explicarla. No existía aparentemente, ninguna razón para tal actitud, pero la verdad era que se sentía mal si dejaba el baño cerrado con llave cuando entraba en él. Y peleaba con las criaturas si ellas cerraban el baño por dentro.

En medio de la conversación surgió la explicación. Algunos años atrás, cuando Albertina estaba bañándose, explotó un aparato y salió una humareda tan grande de la ducha que ella no conseguía abrir la puerta para huir. Esta situación la impactó mucho, por eso se sentía inquieta cada vez que entraba en el baño.

Con el tiempo, se apagó en su mente consciente el hecho ocurrido, pero el subconsciente continuaba reaccionado a las impresiones recibidas y aún no desprogramadas.

Cuando usted siente miedos infundados, manías, aprensiones, procure buscar en el fondo de su mente alguna explicación. Sin duda, le ha ocurrido alguna experiencia de cuyo efecto negativo no consiguió liberarse.

Ciertamente, María y Albertina, citadas hace poco, por el hecho de descubrir la causa de sus fobias, ya no tendrán más temores a los truenos ni a los recintos cerrados. Descubierta la causa, se desvanece el problema. Pero, y esto es importante, tampoco es necesario descubrir la causa: basta que, de aquí en adelante, usted mentalice que puede estar en un cuarto cerrado, que a usted le agradan la lluvia, rayos y truenos, etc. Cree ese nuevo patrón de pensamiento y crea. Si usted cree… así es.

Vea usted lo que logra un impacto negativo: Albertina había entrado al baño miles de veces, echando llave a la puerta tranquilamente. Pero bastó que sucediera un hecho desagradable y, pronto a partir de ahí, se dejó dominar por el miedo. Era un hecho negativo contra cinco mil hechos positivos.

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Limpie su mente, arroje afuera, definitivamente, todas esas experiencias negativas del pasado y, desde ahora, repítase con convicción: "Yo soy hijo de Dios perfecto, estoy en absoluta armonía con Dios, con el universo y conmigo mismo. Todos los acontecimientos pasados son escalones para mi ascenso hacia el progreso, hacia la felicidad, hacia el amor verdadero, hacia la salud completa y hacia la abundancia total. Soy guiado y protegido divinamente. Ahora vivo en paz y tranquilo y mi futuro será la cosecha abundante de todas esas cosas buenas que ahora estoy sembrando en la mente. De aquí en adelante sólo me sucederán cosas buenas, porque la Luz Divina ilumina todos mis caminos. Amen."

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

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