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1º Eclipse Luna Llena 2018

Nuestro Ser, y todo tipo de relación será puesta a prueba (si no es que ya lo está siendo).
Se nos orillará, a toda costa, a resonar con nuestra Verdad, con aquello que nos hace vibrar, con nuestro Ser Auténtico, con nuestro Yo Soy.
Entonces, aquello que esté destinado a persistir en nuestra vida… Persistirá. Y lo que no. De alguna forma u otra, se irá.
LA TRANSFORMACIÓN ES INMINENTE.-Luzía M.

¿Se han dado cuenta o han sentido que venimos “arrastrando” una racha como de mucho movimiento emocional, físico, energético que –para muchos- pudiera o pudo parecer caótico, desgastante, negativo, “de la fregada”, y todos los adjetivos no tan “bonitos” que le queramos agregar?

Sacando cuentas, yo creo que de cada 10 personas con las que me ha tocado platicar, 7 u 8 de ellas, incluyéndome, coincidimos en que el 2017 estuvo de “no te pases de lanza, que ya termine por favoooor”.

Haciendo memoria, creo que yo inicié mi “preparación” en el 2016; en Abril de ese año escribí un artículo para La Gran Hermandad Blanca, en el cual hablaba precisamte del “año caótico”, pues era año 9.

(Pueden leer el artículo en esta liga: https://hermandadblanca.org/toda-transformacion-trae-consigo-algo-caos-luzia-morales/)

Definitivamente, la transformación tenía que ser inminente. Y, sacando como pequeñas conclusiones al respecto, es que la transformación en muchos y para muchos, dio inicio con el 2016, año en el que se nos fue orillando poco a poco a resonar con nuestra Verdad, a quitarnos máscaras, a ir dejando patrones de conducta tóxicos (por ende relaciones, trabajos, hábitos, etc.) Fue como si el 2016 fuera el foco rojo para nuestra consciencia, con respecto a lo que no estábamos haciendo bien, a lo que no nos estaba haciendo bien, y como la naturaleza y las Fuerzas Supremas (Dios, Universo, etc) son muy sabios y amorosos, siempre nos otorgan el libre albedrío para ser nosotros quienes decidamos qué hacer con esas alertas o llamadas de atención.
Lo que no finalizó de tajo en el 2016 que se nos empezó a mover el suelo (literal y metafóricamente), lo arrastramos hasta el 2017. Gracias a nuestras resistencias ante los cambios, al no fluir en el caos, el 2017 sufrimos más de la cuenta; fue el doble o triple de pesado que el 2016, y las experiencias se magnificaron para que no nos quedara de otra mas que entender o entender (sí, así es la vida a veces… tiene que ser tajante para que los que somos un poco tercos y chiflados, entendamos de una buena vez).

2017 fue un vaivén de “me muevo o permanezco”, “me voy o me quedo”, “me subo o me bajo”, “¡Revivo o me muero!; fue un año de indecisión; de arranques (año 1); de inicios… Pero nada podía darse de no tener las bases bien cimentadas; nada nuevo podía iniciar si no se había cerrado ya un ciclo o tres o cuatro o cien.

Hoy por la tarde, terminando mi tarea del Diplomado en Astrología Evolutiva (soy muy feliz), me percaté que en Agosto del 2017, y ahí viene lo interesante sobre este ciclo de Eclipses, hubo un eclipse de SOL en el signo de Leo, que –como todo eclipse- trajo consigo cambios, pero más bien la energía de este eclipse era de apertura, de inicios; y volviendo al tema, naaaaaada podría darse de no haber estado preparados, así que ni hablar…A sudarle la gota gorda todo lo que nos restó del año. Poco a poco e inconscientemente se nos iba orillando a, como lo escribí hace 2 años: RESONAR CON NUESTRA VERDAD. ¿Lo sintieron? ¿No sentían de pronto que algo ya no les cuadraba, que algo ya no resonaba con ustedes, como que de pronto se empezaron a preguntar si debían tomar X o Y camino, porque en el que iban les empezaba a resultar incómodo, desconocido, o hasta doloroso? Eso, entre muchas otras cosas.

El eclipse de Agosto del 2017 en Leo (signo además súper fuerte y dominante) trajo consigo precisamente la necesidad imperante y casi obligatoria de cambiar de rumbo, un rumbo que nos llevaría/llevará a ¡Brillar! (lo que le encanta a Leo y lo hace bastante bien), que nos acercara a quienes en verdad Somos y queremos –en el fondo- Ser, porque habíamos vivido mucho tiempo escondidos, opacados, apagados (y hablo en pasado porque ya no tenemos oportunidad de seguir así).

Por lo tanto, ese último tramo del año fue una época de cierres, de desajustes, de separaciones, de fracturas en relaciones interpersonales, de muertes (literales y metafóricas), de cambios drásticos, enfermedades, accidentes, entre otras cosas fuertes que energética y hasta físicamente nos dejaron de-vas-ta-dos.

El eclipse de mañana, es LUNAR, y además se potencia al máximo porque es Luna ¡Llena!

Y ¡Sorpresa!

Eclipse Luna Llena 2018
Eclipse Luna Llena 2018

¡¡YA PODEMOS RESPIRAR!! Por fin se cierra el ciclo tras el eclipse de Sol del pasado Agosto, para dar paso a este ciclo que es y será en extremo positivo. Hay conjunción de planetas y mucha energía moviéndose alrededor pero para apoyo nuestro. Aunque, como en todo, nosotros siempre seremos los primeros y los últimos en tener la responsabilidad de nuestra propia vida. No dejamos las cosas al azar. La influencia de todo esto es sólo como una herramienta, pero quienes ponemos o quitamos, movemos o dejamos, etc. Somos tú, yo y cada uno de nosotros.
Hace un par de días le decía a alguien, tras poner un c’est fini definitivo a un ciclo que, de hecho, venía cerrándose desde el 2016, que sentí como si por fin algo-alguien dejara de perseguirme; como si me hubiera plantado en un campo y hubiese volteado a ver eso que me perseguía para ponerle un alto y decirle “hasta aquí llegué”, y luego darme la media vuelta e irme caminando tranquilamente.

Bueno, pues creo que así se sentirán las cosas de mañana en adelante. Sieeeeempre y cuando ya estemos más avanzados en el caminito de autenticidad; si aún no decidimos hacer caso a esa intuición, a esa voz que nos ¡GRITA! –literal- por dentro que volteemos a vernos <deep inside>, y seamos fieles a quienes realmente somos, siendo congruentes con lo que somos, pensamos, sentimos, decimos y hacemos; si aún no nos decidimos a quitarnos una, tres o veinte máscaras, pues no esperemos que las cosas se nos pongan “flojitas y cooperando”; hasta no ponernos nosotros así… La cosa no cambiará. Mientras sigamos resistiéndonos al cambio, a dejar lo que no nos sirve, a sanar las heridas, a elevar nuestro nivel de consciencia, a SER Y PREDICAR NUESTRA VERDAD, seguiremos experimentando situaciones que nos saquen de quicio un poco –o un mucho-, que nos “lastimen”, que nos “ofendan” (y lo pongo entre comillas porque todo eso es mera percepción, gracias al mejor aliado de la mente: el famoso Ego).

So…

Energías que trae consigo este Eclipse del 31 de Enero hasta el 11 de Agosto y que ojalá podamos aprovechar, porque sí que viene la cosa intensa pero intensamente rica y positiva:
1. La posibilidad de sanar viejas heridas para poder gozar de una vida más plena
2. Proyectos creativos exitosos
3. Desarrollo y puesta en práctica de nuestros dones y talentos (pero ahora ya queremos hacerlo “en grande”)
4. Necesidad de brillar, pero no desde el ego, sino desde lo que Somos: la Luz.
5. Love, love, love… El Amor redunda e inunda hasta sentirse en cada partícula de nuestro Ser (Amor Incondicional, Amor de pareja, Amor a uno mismo), pero eso sí… un AMOR AUTÉNTICO
6. La necesidad y deseo de SER UNO MISMO ¡Ya!, de mostrar tu versión auténtica le pese a quien le pese. Te quitas las ropas viejas (que ya parecían harapos de tan desgastados que están), máscaras, maquillaje (literal y metafóricamente)
7. La oportunidad de cerrar, de llegar al clímax de lo que se había venido gestando en meses pasados
8. Cambios en nuestra forma de ver la vida, en nuestra forma de dirigirnos ante ella, en nuestra forma de actuar, de relacionarnos… Todo cada vez más apegado a quien verdaderamente somos y lo que verdaderamente sentimos
9. Se intensifica la inspiración, pero inspiración con acción
10. Dejamos de postergar. Nos espera mucho trabajo pero de esa misma magnitud serán las recompensas

Y voilá.

1º Eclipse Luna Llena 2018 por Luzía Morales

¡A respirar y abrir los brazos para recibir todo lo bueno que está por llegar!

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