Últimamente, toda vida ha tenido una gran tristeza en su corazón. Muchos tienen seres queridos que están pasando por situaciones desgarradoras. Toda la Tierra se siente vulnerable y propensa a la consternación. Las oraciones se escuchan alto y claro, pero la ayuda tarda en llegar aquí. La intervención divina parece detenerse en una parada de descanso en su viaje hacia nosotros. Una persona tras otra es diagnosticada con enfermedades de las que nadie ha oído hablar. Los médicos se rascan la cabeza preguntándose de dónde proviene todo esto.

La profesión médica tiene poca esperanza, ya que cambia de parecer y de diagnóstico más de lo que se cambia de calzones. Las personas están llenas de miedo, sin importar la cantidad de luz y esperanza que tengan. Tienen miedo de lo que está por venir y, como un imán, atraen más angustia aún. Todos están afectados por esta inquietud a medida que los miembros de la familia son forzados al límite -el límite de la esperanza, el límite de la fe- en el callejón sin salida del miedo ilimitado.

Nosotros, como emisarios de luz, estamos aquí para sostener un gran amor que pueda aniquilar cualquier enfermedad o angustia. Muchos optan por no quedarse en la siguiente fase de la sanación de la Tierra. Pasan su luz hacia el otro lado. Algunos se quedan cerca de sus seres queridos con la esperanza de guiarlos a una nueva comprensión, mostrándoles que la vida eterna es verdadera y que las apariciones celestiales son reales.

Nosotros, como aquellos que creen en Dios y la luz y el amor con mayor intensidad que nadie en la Tierra, tenemos la responsabilidad sin fin de mantener los pensamientos puros de sanación en nuestro corazón. Cuando un ser querido es diagnosticado con una enfermedad, nuestra verdad es mantener la visión de la salud perfecta para esa persona, no entrometernos y consentirlos durante su difícil situación. Tenemos que creer en lo más íntimo de nuestro corazón que se puede obtener la sanación divina. Cuando sostenemos la promesa de una gran sanación tenemos que confiar sin sombra de duda. No podemos acampar NUNCA en la oscuridad, la duda o los pensamientos no constructivos para nosotros mismos o para cualquier otro.

Gillian MacBeth-Louthan

La oscuridad quiere que renuncien y se rindan, quiere que corran temerosos, abandonando sus verdaderos conocimientos. Sin importar cómo se lo diagnostique a su amigo o familiar o hijo, ustedes deben erguirse como un faro, guiar y amar y creer que el resultado puede y va a cambiar. No se debe ni por un momento sostener el pensamiento de que esa enfermedad es cierta. Esto y sólo esto va a cambiar el resultado de los acontecimientos.

A medida que estas energías empujan y tiran de nosotros en todos los sentidos, estamos siendo reformateados en una conciencia superior. Toda esta re-escultura cósmica ha desgastado muchísimo al cuerpo, la mente y el espíritu del Ser Humano. Como un rompecabezas de un millón de piezas, tratamos de ver una foto del nuevo nosotros, pero por desgracia la caja del rompecabezas no tiene ninguna similitud que nos ayude a encontrar las piezas que nos faltan.

Estamos encaminándonos hacia dos eclipses en abril de 2014. El primero llega el 15 de abril (lunar), el segundo llega el 30 de abril, un eclipse solar. La orden de este mes es “cambiar o quedar atrapado en el torbellino del cambio cósmico.” La humanidad ya no está conduciendo el coche del cielo a través de las configuraciones celestiales. Estamos al borde del futuro, removiéndonos del pasado, como los percebes de un barco en el astillero.

Nos encontramos en un punto en medio del tiempo y el espacio. Un lugar que contiene quanta sin formar. Nos aferramos firmemente a la línea de vida espiritual que cuelga de los acantilados mientras intentamos impulsarnos una y otra vez del lado de lo que parece ser una superficie insuperable. Todas las técnicas que nos han enseñado no se adhieren a las moléculas de este nuevo mundo de flujo dimensional que escribe sus propias reglas.

Estamos en la senda de nuestra vida con el ojo del tornado mirando hacia abajo y apuntándonos con su nariz. Todos parecemos seleccionados como si la pelusa de nuestros bolsillos se invirtiese en mantener nuestras vidas. Les gritamos a los dioses con consternación al sentir que se han roto tantas promesas. Buscamos respuestas en Google sin resultado.

Todos parecen estar en trance mientras caminan sin rumbo por la vida con pocas esperanzas de un futuro brillante. Cada cargo que dijimos que ‘no pagaríamos nunca,’ lo pagamos ahora con mucha ira acumulada e interiorizada. Nos contenemos y aferramos a lo poco que tenemos, constriñendo al sistema financiero mismo, haciendo cumplir al máximo el “menos de lo requerido por ley.”

No le vemos ningún respiro a este ataque de la noche oscura del alma que nos tiene a todos por el cuello. Sabemos que la vida nunca volverá a ser lo que era. Lloramos por un tiempo más sencillo, más seguro. Los castillos de arena del pasado han sido barridos mientras las mareas ruedan en nuestra contra. En lo profundo de nosotros todavía habita una única migaja de fe.

La oscuridad se alimenta de dudas y temores. Quiere que nos rindamos y cedamos a un futuro sombrío y sin esperanza. Ya que somos los “guardianes de la última esperanza” alimentada por la creencia de los Creadores y la fe en nosotros, nuestra misión y deber es sostener en alto esta luz de esperanza para que todos la vean.

Háblenles de esperanza y fe a todos aquellos que encuentren. No les permitan a otros opciones para que los atrapen a ustedes en el fango emocional, ahogándose en el mar del miedo. Ustedes son la luz en el futuro oscuro. Dejen que su lucecita brille en lo que parece ser el día más oscuro. La esperanza bulle suavemente hacia la superficie después de una permanencia demasiado larga en el fondo del barril. No alimenten los temores de las masas. Una chispa de esperanza puede encender un mundo entero. Mantengan brillando su luz, avivando la llama del optimismo para mantener al planeta a salvo y seguro.

La humanidad está hecha a imagen del Creador que sostiene todas las calificaciones y los ingredientes para hacer grandes hazañas. Es hora de tomar la fe que el Creador ha depositado en nosotros e invertirla en un futuro lleno de buenos pensamientos y decretos. Nunca podemos dejar de creer en tiempos mejores, en la sanación divina, y en la bondad de las personas. Nunca podemos dejar de creer, y punto.

Gillian MacBeth-Louthan
PO box 217
Dandridge, Tennessee

37725-0217

www.thequantumawakening.com

thequantumawakening@gmail.com

Traducción: Susana Peralta

Sitio oficial de El Despertar Cuántico  en español www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm

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