Toda la ayuda que necesitas…

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Un sacerdote estaba observando a una mujer que se encontraba sentada, con la cabeza hundida entre sus manos, en un banco de la iglesia vacía.

Pasó una hora… Pasaron dos horas.. y allí seguía.

Pensando que se trataría de un alma afligida y deseosa de que la ayudaran, el sacerdote se acercó a la mujer y le dijo: “¿Puedo ayudarla en algo?”

“No, Padre, muchas gracias”, respondió ella. “He estado recibiendo toda la ayuda que necesitaba…” “¡…hasta que usted me ha interrumpido!”

La oración de
la rana.

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Anthony de Mello.

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