Cenar con tus seres queridos puede hacer que comas un 48% más, dicen los expertos

Si alguna vez has notado que después de una cena con tus seres queridos tus jeans se ponen muy apretados, esto no es una coincidencia. Y si crees que esto sucede porque estás relajado y no hay necesidad de succionar tu vientre, también estás equivocado. En realidad, estas reuniones nos hacen comer más de lo habitual, y hay una razón para ello.

La gente come hasta un 50% más con la familia y los amigos.

Un equipo de expertos de la Universidad de Birmingham analizó 42 estudios sobre cenas sociales. Y ahora se confirma que nuestra cintura está en peligro cuando comemos en compañía de nuestros amigos o miembros de la familia. Tal vez es hora de que nuestros entrenadores prohíban las reuniones con los que amamos, en lugar de los dulces y los pasteles. Podemos comer un 48% más de comida con ellos, en comparación con las veces que cenamos solos.

Tenemos este comportamiento de nuestros ancestros.

Este comportamiento se describe como una forma de «facilitación social» – una tendencia a actuar mejor cuando se está cerca de otras personas. El equipo de investigación dice que sus raíces se remontan a las tácticas de supervivencia de los pueblos antiguos.

La comida era particularmente escasa en el pasado, y por eso el desperdicio de productos no era aceptable. Para evitarlo, la gente compartía todo lo que reunía. Este comportamiento también les ayudó a asegurarse de que todos en el grupo comieran aproximadamente la misma cantidad.

Los científicos creen que este mecanismo ha evolucionado, pero, en cierto modo, aún persiste en la actualidad. Sin embargo, ya no cumple su objetivo inicial y en estos días hay varias razones para ello.

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comer con familiares hace que coma mas

En primer lugar, es más gratificante y agradable compartir la comida con los demás. No sólo comemos juntos, sino que también disfrutamos de muchas otras cosas pequeñas, ya sea hablar, ver películas o cualquier otra cosa. Nos ayuda a desarrollar lazos sociales más fuertes y a satisfacer una de nuestras necesidades básicas. Compartir la comida también se asocia con el reconocimiento y el elogio de amigos y familiares.

Así que esta estrategia solía servir a una función crítica, pero hoy en día se ha convertido en un hábito poco saludable. Y si realmente está en nuestros genes, no hay mucho que podamos hacer. Sólo hay que ser consciente de ello y probar diferentes tipos de alimentos, pero en cantidades óptimas. Ya no necesitamos competir por los recursos – hemos vivido más allá de eso.

Nuestro apetito no es tan fuerte cuando comemos con extraños.

Sin embargo, nuestro apetito no es tan grande cuando cenamos con gente que no conocemos muy bien o con completos desconocidos. Los científicos dicen que esto sucede porque a menudo elegimos qué y cuánto comer basándonos en el tipo de impresión que queremos transmitir sobre nosotros mismos. Por ejemplo, esto es lo que suelen hacer las mujeres cuando comen con hombres a los que quieren impresionar o lo que hacen las personas con obesidad que desean evitar ser juzgadas por comer en exceso.

¿Ha notado que come más con la familia o los amigos? ¿Por qué crees que pasa esto?

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