Heavenletter: El Punto de Partida‏

El Punto de Partida
Heavenletter # 2644 Publicada en: Febrero 20, 2008

Dijo Dios:

La palabra Iluminación da la impresión de llegada inmóvil. Es como si llegaras a ese lugar y permanecieras allí, y fueses hecho, a todos los efectos, de la misma manera en que se hacen las galletitas en el horno.

La palabra Iluminación denota un punto de partida. Aquí es donde comienzas. Aquí es, literalmente, donde comienzas. Provenías de la Iluminación, querido, y ahora estás ampliando tu comprensión de ella.

No es que cuando llegas a la Iluminación ya has llegado. No es una parada. Es sólo una posada al costado del camino. Quizás puedes dejar una marca allí, pero luego continúas.

No es que haya Iluminación 1 e Iluminación 2, pues no hay un final para tu progreso a lo largo de la ruta. No recibes un diploma. No hay ceremonia de graduación, ni un gran anuncio. Y tú tampoco haces un anuncio. No es que tú dices “Estoy iluminado”. Eso lo hace parecer una conclusión o que has dado un paso maravilloso, como si la Iluminación fuera un logro personal, como si hubieras trabajado mucho y finalmente lo hubieras logrado. Nunca terminas tu caminata, amado. Y, además, nunca has hecho nada sino que finalmente has notado lo que siempre fue.

No estés consternado porque no has podido llegar a una cumbre. Esto es algo bueno. ¿Realmente quieres dejar de crecer?

Amado, no es realmente una colina lo que estás escalando. Es más bien como si siguieras una curva, más bien como si caminarás a lo largo de un arco iris, aunque no estés yendo en círculos. Bueno, más bien pensemos en ello como una hélice en espiral, más bien como si estuvieras escalando tu ADN. Tu ADN no es algo estático, al igual que la Iluminación.

¿Por qué la palabra Iluminación se escribe con mayúsculas? No se supone que deba hacerse, a menos que esté al comienzo de una oración. La Iluminación no es gran cosa. Es natural, y debe esperarse. No es exactamente encontrar el Cáliz Sagrado. Lo que haces con la iluminación es ver mejor. No tienes que entornar tanto los ojos. Ves más. Ves a la luz mejor. Ves a tu luz y a Mi luz entrelazadas. Dicho en forma directa, con la iluminación, comienzas a ver. Las anteojeras se salen. Cualquiera puede hacerlo. Todos lo harán.

Está bien sentir admiración por eso llamado iluminación. Admira a la iluminación como si fuera un comienzo maravilloso y recuerda que eres un principiante. Estás en la línea de partida. ¡Y a tiempo! No te abroches ninguna medalla en tu remera. Si quieres, puedes bordarte la palabra “Principiante” en letras pequeñas. No tomes a la Iluminación ni a ti mismo tan seriamente. ¿Quedó claro?

Ponte contento de que Me encontraste, amado. Encontrarme es otra historia. Agradable como es, tampoco es un logro. Es un final anunciado. Ha sido predicho. Se supone que te vas a encontrar Conmigo, amado. Se supone que vas a llegar a Mi corazón y que te encontrarás aquí. Se supone que te vas a encontrar a ti mismo en Mi corazón, difícil de encontrar y a la vez conocido. ¿Qué te ha tomado tanto tiempo?

Esta es una broma cósmica. En tanto te vuelves más iluminado, en lugar de volverte más y mejor y tan maravilloso como lo esperabas, ahora desapareces en Mi resplandor, y tu identidad, buscada por tanto tiempo, ahora se fusiona con la Mía. Descubres que has dejado tu destreza detrás y sólo tienes la Mía.

Traducido por: Cecilia Ricardini

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