Vocalista de Jarabe de Palo: “Tengo cáncer, pero no quiero vivir con miedo; el futuro no me interesa”

El cantante, guitarrista y compositor barcelonés siempre ha sido el prototipo del artista que destilaba optimismo

Pau Donés ha sufrido una recaída de su cáncer, pero no se detiene; acaba de escribir un libro, ha sacado un disco antológico y en unas semanas inicia una gira que le llevará a ambas orillas del Atlántico (Inma Sainz de Baranda)

El barcelonés Pau Donés ha sido siempre el prototipo del artista que destilaba optimismo, carácter positivo, ganas de disfrutar, eso tan manido que suele denominarse buen rollo. El anuncio hace poco menos de dos años de que padecía un cáncer de colon trastocó radicalmente la agenda existencial y profesional del músico que ha alumbrado pequeños himnos vitales como La flaca, Depende, Dicen, Completo incompleto o Grita. Pese a ello, sus planes de celebrar su medio siglo de vida y los veinte años de su grupo no se detuvieron y ahora se materializan en un libro más o menos autobiográfico y un disco antológico. Y en unas semanas, una gira que le llevará a ambas orillas del Atlántico.

¿Su idea inicial era hacer este proyecto a tres bandas?

Tenía que haber sido un proyecto a dos bandas, porque soy un músico que hace discos y giras. Y así era la idea antes del cáncer. Acabé la gira por Estados Unidos en el 2015 y fue entonces cuando apareció el cáncer; un mes después, la metástasis en el hígado y hace menos de dos meses me vuelven a operar, esta vez en el intestino. Mi idea inicial era dedicar el 2016 a preparar el disco y la gira conmemorativas. De pronto surgió la oferta de Planeta de que escribiera cincuenta capítulos sobre lo que se me ocurriera, también de mi vida, lo vi una buena idea y nos pusimos de acuerdo.

Aparte de su blog y sus canciones, nunca había escrito, ¿no?

Al final me lo he pasado teta escribiendo el libro. La idea era hacer cincuenta capítulos cortos donde contar cositas que me pasan por la cabeza. De hecho, lo biográfico no ocupa más de diez páginas rápidas. Me interesaba sobre todo contar cosas mías, sentimientos, ideas, reflexiones. Para escribirlo apliqué horario infantil, me metía en la cama a las diez de la noche y me despertaba a las seis. Cada día un capitulillo, y a la semana estaba super­enganchado.

Leyendo el libro, la muerte aparece como hilo conductor, diga lo que diga usted.

No estoy de acuerdo. El tema de la vida y la muerte es importante en este libro, pero es un tema del que siempre he hablado en mis canciones. Aquí lo hago desde el punto de vista que a mí me interesa: de los cincuenta años que he estado en el mundo nunca me ha interesado la parte más oscura de la existencia. Siempre he tenido mucha curiosidad por la vida y seguramente como consecuencia de ella me ha apasionado vivir. Me encanta sentirme vivo y soy muy disfrutón. Prueba de ello es que soy músico, cosa que no estaba en el guión porque estudié Economía y seguramente ahora debería estar trabajando en un banco. Pero no, músico, porque es lo que deseaba ser desde pequeño. Mi objetivo en la vida ha sido siempre ser lo más feliz posible y para eso es muy importante hacer lo que tú creas que hay que hacer.

La muerte de su madre por suicidio y la amenaza de la muerte en forma de cáncer son hechos trascendentales, por lo que se puede leer.

Sí; no se puede olvidar que este libro lo he escrito mientras tenía un cáncer y me ha dado que pensar. Pero eso no quita que le dedique muy poco tiempo a la enfermedad y a pensar si la cosa va mal, es algo que ha estado allí y que a la vez me ha hecho potenciar y descubrir gran cantidad de cosas pequeñitas que hay en la vida que había olvidado y que ahora me motivan y me dan ilusión para seguir viviendo, más o menos como hasta ahora o mejor.

¿Su objetivo vital era y sigue siendo ser lo más feliz posible?

Estudié Economía porque mi padre me decía que con la música me iba a morir de hambre; trabajé tres años en una agencia de publicidad y empecé con lo mío, que era la música. Es verdad que la música nos pilló a nosotros, que apenas sabíamos surfear y nos metió en la espuma, que es cuando te engulle la vorágine de tu vida de artista y dejas de disfrutar de pequeñas cosas cojonudas. En esa espuma te mueves por inercia y te vas apartando de tu vida más personal, cotidiana, familiar. Cuando estaba en esa ola artística, apareció el cáncer y paradójicamente recuperé las cosas olvidadas o desatendidas… gracias al cáncer he recuperado momentos que me han reportado cantidad importante de felicidad.

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La desgracia del cáncer le redescubre de alguna manera que tiene una hija, y ya crecida.

Llevo diez años con esta niña, hemos compartido momentos de mucha calidad cuando hemos estado juntos, pero ¿cuándo hemos estado juntos hasta hace poco?

¿Se descubrió una persona egoísta?

Egoísta hubiera sido desvincularme de mi relación familiar con ella, pero eso es imposible ya que la adoro, pero sí me he dado cuenta de que pagas precios por cosas. Fíjate: yo no tengo prácticamente ningún amigo músico que esté casado o en pareja. Es muy difícil porque llevamos una vida que es un disparate. Piensas en la música no por egoísmo sino porque el cerebro funciona así.

Resumiendo, ¿qué cosas ha recuperado gracias o debido al cáncer?

La relación con mi hija, disfrutar de la vida, volver a ser una persona en el mundo.

¿No hace cálculos sobre lo que tendría que hacer antes de que el cáncer le dé otro zarpazo?

No. Esa aproximación a la vida nunca me ha interesado. Y eso lo demuestra el carácter vitalista que tiene toda mi música. Yo no quiero vivir acojonado. Tengo cáncer, sí, cinco minutos al día lo pienso y ya está, porque luego tengo muchas otras cosas que hacer; el viernes veo a mi hija, en marzo me voy a México y hasta allí llego, porque el futuro no me interesa.

No se ofenda por la pregunta, pero, una vez comprobado que el cáncer estaba allí, ¿ha utilizado el hecho de tenerlo en beneficio profesional?

Eso sería una salvajada.

Su cáncer se ha convertido desde el primer día en noticia, un cáncer muy mediático.

Es al revés, sois los medios los que estáis encantados de que lo tenga. Imagínate qué notición. La cuestión es el morbo, la sangre. No es que yo me aproveche de tener cáncer, porque te aseguro que no es ninguna ventaja, es más bien que a los medios os ha ido de maravilla que haya un personaje popular que haya hecho público que tiene cáncer. Es verdad que lo he hecho público pero no desde el punto de vista del aprovechón, sino al revés. Yo he pasado de ser espectador a ser protagonista. Cuando me encontré con el cáncer, vi la enorme cantidad de sufrimiento que provoca a los enfermos –“nos tratan como leprosos”, sería el mensaje que uno acaba recibiendo– y a sus familias. Y también la sensación de miedo en tu entorno, en tus amigos, gente que seguro que pensó: “Si el Donés tiene cáncer, también me puede pasar a mí”. Y fue entonces cuando decidí dar exposición pública a mi caso para desestigmatizar el cáncer, para darle una normalidad. Para mí era importante intentar quitarle hierro a la enfermedad, tanto para los pacientes como para su entorno. Pero sí es verdad que me ha interesado la aproximación didáctica del asunto: si soy un tío popular, que al menos sirva para algo.

Cambio de tema, ¿al aficionado de Jarabe de Palo le sorprenderá lo que puede oír en su nuevo álbum 50 palos?

Lo que he hecho en este doble es una revisión de algunas de mis canciones preferidas pero tal como fueron escritas, a guitarra y voz. Hace cinco años ya lo hicimos y nos salió muy bien, el ambiente de aquellos conciertos fue genial. Pero al acabar se me quedó la idea de que nos habíamos quedado cortos en cuanto a arreglos, de riqueza musical. Y es lo que hemos hecho ahora. Estoy encantado porque mi voz suena genial y la música está muy bien. Ha sido descomponer los temas y darles nueva forma.

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Solo hay un tema nuevo, Humo, y por su letra se nota que es reciente, ¿no?

Sí, es un tema bastante duro. Lo compuse una vez me diagnosticaron el cáncer, un día me levanté, vi las cosas un poco chungas y lo escribí de un tirón; de hecho es una canción de amor, pero con un aire que es más bien tristón, pero te aseguro que es un verdadero canto a la vida.

Fuente: lavanguardia

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