atomos

Pues, sí, con todo, la Tierra es semejante a un electrón cósmico, que juntamente con otros electrones, para nosotros los otros planetas, orbitando alrededor del sol, conforman o componen apenas un átomo cósmico, al cual, por su respetable tamaño, le llaman Sistema Solar, pero que no por ello deja de ser un átomo, aunque de tamaño colosal, pero de cualquier forma, es también un átomo.

Es así como se comprueba que las partículas de un átomo, en nuestro caso el planeta Tierra, no por pequeñas frente a la inmensidad del universo están solas, pues todo cuerpo sirve de hogar a otros cuerpos más pequeños.

Así, vemos que este planeta está constituido por seres más pequeños, ya que está de igual manera conformado por atomitos o sistemitas solares más pequeños que dan nacimiento a las moléculas, que en orden ascendente juntamente con todos los cuerpos que lo habitan, dan a su vez nacimiento a este planeta, el cual, con todo, sería solo un electrón del átomo cósmico o sistema solar, que a su vez generan.

Átomos que en conjunto generan partículas más grandes, generando así cuerpos iguales pero de distintos tamaños, gigantescos unos frente a otros, que dan nacimiento a todo aquello que se encuentra en este mundo, entre otras cosas, ustedes, que como se dijo, también están conformados por átomos, que en su cuerpo configuran a su vez partículas, moléculas y células, al igual que sucede con todo lo que existe en este mundo, que se encuentra conformado de igual manera, y en que este planeta, siendo un electrón de un átomo gigantesco llamado sistema solar, está conformado de todo lo explicado anteriormente, lo cual lo confirma la ciencia.

Y de acuerdo con la ley o principio Hermético que dice: “Como arriba es abajo, como lo grande es lo pequeño, como es adentro es afuera, como es el centro es la periferia, y como es en un lado es en otro”, tales átomos, pequeños o grandes, conforman a los microbios, macrobios, ustedes y yo, planetas, cosmos, cielos, universos, y con todo ello al propio Infinito, que a su vez es integrante de átomos enorme e inimaginablemente gigantescos para ustedes, que conforma otros planos de existencia que van de acuerdo a las intensidades de luz propias de cada lugar de vida y de las dimensiones, unas materiales y otras inmateriales, que, no por ser enormes para nosotros, dejan, a su vez, de ser partículas de complejos o seres más grandes, ad infinitum, como lo son lo que se denomina galaxias, etc.

Por cierto les comento que la palabra planeta se deriva de la palabra plano, y que muchos planos y sub planos integran una dimensión, y muchas dimensiones integran una frecuencia de luz, todo ello compuesto ineludiblemente por átomos de diferentes tamaños.

Por ello, vemos que la vida está hecha de átomos, unos más grandes y otros más pequeños, es decir, átomos dentro de átomos, ya que en el universo no existen espacios vacíos.

Todo es vida dentro de vida, cuerpos pequeños existiendo en cuerpos más grandes, y todo está vivo.

Pero con una pequeña salvedad de extrema importancia:

Lo que mantiene unidos a todos y cada uno de esos cuerpos, es la energía que se encuentra dispersa por todo el Universo de que se trate, llámese cuerpo humano dentro suyo, o universo si se observa hacia lo grande, cuya energía deriva del Espíritu, la Causa Primigenia que subyace en, delante, detrás, dentro y fuera, de todo cuanto existe, es decir, EL GRAN TODO, del cual hablaré mas delante.

Hecho el anterior preámbulo, y contemplando lo expresado anteriormente, pero ahora hacia lo grande, “hacia arriba”, veremos que este átomo cósmico que es el Sistema Solar en que se ubica este mundo, a su vez conjuntamente con otros miles de millones y millones de sistemas solares conforman un cuerpo inimaginablemente gigantesco, cuyo cuerpo mayor, con todo, no pasa de ser solamente una insignificante partícula frente al universo, sólo que ahora cósmica, que está formada de todo lo que he dicho en párrafos precedentes, y así, se repite en forma infinita, parte a parte, lo que conforma una misma e igual cadena interminable, pero siempre partiendo de los átomos, hasta llegar al punto de que este universo es un organismo  gigante vivo que nos contiene de la misma forma que el cuerpo que los espermatozoides veían con cara de “nada” los contiene a ellos.

Por ello debemos de tomar en cuenta que, así como existen otros seres más pequeños que nosotros, y que por microscópicos no notan nuestra presencia porque somos grandísimos para ellos, que por lo mismo no los notamos ni nos advierten, existen a su vez otros, a los cuales tampoco distinguimos, pero porque frente a ellos pasamos a ocupar el lugar de esos seres pequeños y microscópicos, y de esta forma es que al alzar la vista hacia el Cielo solo vemos estrellas y planetas, muy lejanos para la humanidad, de manera que este sistema solar, que para ustedes es grandísimo, tanto, que la humanidad no ha llegado aún a los planetas más lejanos de este sitio cósmico, no es, a su vez, sino un modesto átomo cósmico, y es por esto que al igual que el espermatozoide, que no le ve forma de nada al Universo que lo contiene y a tantas formas de vida, lo primero que ustedes captan en este mundo son las personas que ven personas, al igual que átomos de un mismo o parecido tamaño ven solo átomos, pues como lo he mencionado antes, cada ser tiende por regla general a percibir a su igual, mas no al ser que le sigue en tamaño hacia arriba o hacia abajo, ya que le resulta difícil delimitarlo y percibirlo en su forma y estilo de vida, por no decir que imposible en atención a su estatura, dado el sitio en que se encuentran existiendo y la desproporción que por lo mismo guardan en relación con ellos y su ciclo de existencia.

Esto ocasiona que se ignore por una buena parte de su humanidad, que nada de lo que existe está inerte ni muerto, sino que todo tiene vida, sin embargo, jamás se les ha ocurrido pensar que este, su planeta Tierra, es un ser viviente, que siente, que sufre las acciones y omisiones que cometen ustedes en su inconciencia o desinterés, pero no les interesa saber nada de esto, ni tampoco estudiarlo para conocer sus procesos de vida, sino que lo único que interesa de el dicho planeta a la inmensa mayoría de la humanidad terrestre es saber cuánto dinero puede producir tal o cual parte de sus riquezas, ya que este planeta es prácticamente considerado únicamente como mercancía, como cuando al ver un animal solo ven las partes en que se va a convertir en la carnicería o por ejemplo los colmillos, como los del elefante o el rinoceronte, por ejemplo, que los matan solo para extraérselos y venderlos, y en cuánto dinero se va a convertir, sin importarles cuantos ayes de dolor le arrancan a la Tierra al extraerle sus recursos naturales en su afán de ganar dinero, ni cuánto daño le causan con su forma de vida y “civilización”, y con ello a su medio ambiente, a ustedes mismos, a sus familias, a los demás habitantes de este mundo, y en general, al universo en que la Tierra se encuentra, pero lo que no piensan, o no saben, es que también se lo causan consecuentemente a todo el entorno cósmico, es decir, los demás planetas y habitantes de los mundos existentes dispersos en su eterna infinitud.

Y en éste orden de ideas, en que átomos cósmicos mejor conocidos como sistemas solares conforman moléculas cósmicas llamadas… por decir algo… constelaciones, las cuales a su vez integran cuerpos cada vez más grandes, sin duda se arriba a la conclusión de que éstas a su vez conforman finalmente a el organismo gigante mencionado en párrafos anteriores, al que denominan cosmos, universo o como quieran llamarle, en el cual innegablemente estamos metidos, y en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, que por lo mismo está vivo, siente, etc., y dentro del cual no llegamos nosotros ni siquiera a la calidad de microbio, pues aun ni la Tierra ni este sistema solar lo serían frente al universo, al que no le vemos forma de nada, que creemos que es solo aire, o estratosfera, o el infinito, o el gran vacío, la nada, pero que es el gran contenedor de este átomo en que vivimos, que es nuestro sistema solar, de las estrellas y planetas más lejanos, galaxias, vías lácteas, constelaciones, nebulosas, y lo que podamos imaginar, junto con los seres que en cada uno de ellos existimos, el cual no es sino un organismo individual, para nosotros inconmensurablemente gigantesco, tan gigantesco como resultaba ser nuestro padre cuando vivíamos en su interior en calidad de espermatozoide, que al igual que usted, yo y nuestro padre biológico, que aunque suene fantástico, repito y hago hincapié en ello:

¡Está vivo!

Con todo, ese Super ser, no es, a su vez, sino sólo un microbio dentro de otro ser más grande que él, como resultó serlo nuestro padre cuando éramos espermatozoides suyos y cuando nos engendró, nos parieron y al nacer llegamos al mundo en que él vivía cuando le veíamos cara de universo y no entendíamos cómo era posible que ese universo llamado nuestro papá convivía en otro universo más grande con otros universos como él, que ahora viene a ser nuestro actual universo, en el cual se encuentra nuestro sistema solar, cuyo universo también es otro microbio dentro de otro más grande, y así sucesivamente, ad infinitum, ya que toda forma viviente, ineludiblemente se encuentra contenida en otra más grande, y cada forma viviente tiene y mantiene a cuerpos y seres más pequeños.

Así, las pulgas que viven en un perro no imaginan ni creerían si alguien se los dijese, que están existiendo en un organismo viviente, cuyas pulgas albergan a su vez seres más pequeños en una cadena interminable, los cuales están igualmente conformados de átomos y demás componentes, que por cierto, y al igual que los humanos de este mundo, se sienten dueñas del perro en que habitan, como la humanidad se siente dueña del planeta Tierra y del universo, éste último al cual “pretenden conquistar” en aras de poder y disponer a su antojo y conveniencia.

Sí… su mundo, ustedes mismos, yo, y todo, es, somos, y son, como ese fruto que llaman granada, en que viendo hacia adentro de una de esas frutas hay muchas semillas, pero que están agrupadas en campos que las delimitan, similares a mundos pequeños, y que tales campos, junto con otros grupos de campos de semillas, mirando hacia afuera, conforman a su vez a la propia antedicha granada, cuyo fruto fue altamente admirado, y por lo mismo, sirvió de ejemplo a las antiguas Asociaciones Secretas de tipo Fraternal que se han dedicado al estudio serio de la vida y de la existencia, a cuyo estudio la mayoría no desea voltear, embebidos en las cosas puramente materiales.

Así, la Granada es emblemática en parte de la esencia, existencia y de la presencia tanto de DIOS, como de D.I.O.S., Este Ultimo entendido como EL TODO EN TODO.

Y digo en parte, porque DIOS, y consecuentemente todo lo que lo constituye, no es solo material, sino que también está constituido de lo que la ciencia denomina antimateria.

En efecto, en cuanto al aspecto material de La Divinidad, estarán seguramente de acuerdo en que DIOS Es Todo, y por lo mismo, en que antes y después de Aquello que No-Tiene-Nombre no existe nada, pues de existir algo que no fuera parte de EL-ELLA-ELLO, sería tanto como admitir que DIOS no es todo, porque habría algo mas, ajeno a su Esencia, Presencia y Potencia o manifestación.

Tenemos así, que a la realidad material en que vive la humanidad la investiga la ciencia, la cual estudia y conoce solo un pequeño aspecto de DIOS, es decir, el aspecto material de La Divinidad.

Pero al igual que nosotros tenemos un cuerpo físico, que es la parte material nuestra, también estamos constituidos por pensamientos, emociones y sentimientos, los cuales a su vez están conformados por átomos, pero de diferente grado de condensación, es decir, difieren en grado de sutilidad porque al ser sus ondas de distinta frecuencia, longitud de onda y sintonía, se encuentran en otras dimensiones distintas a la física.

En efecto, nuestro cuerpo físico está conformado por átomos, moléculas, células, etc., cuyos cuerpecitos se encuentran unidos por la energía de vida que contenemos, que se da en función de las fuerzas de atracción y de rechazo, positivo y negativo, la cual ellos mismos generan al orbitar los electrones al núcleo, energía que es administrada por nuestro sistema nervioso central, sistema neurovegetativo, o sistema involuntario.

Pues bien, el propio Universo, el cuerpo gigantesco en que vivimos, nos movemos y existimos, a quien válidamente podría considerarse como DIOS, contiene ese mismo tipo de energía que tenemos dentro nuestro y frente a nuestros componentes, pero hacia lo ultra macro desconocido por ser inconmensurablemente grande, la cual es manejada por lo que viene a ser su sistema nervioso central universal, energía y sistema que se encuentran vibrando, entre planeta y planeta, sistema solar y sistema solar, galaxia y galaxia, nebulosa y nebulosa, a lo largo y ancho de su, como dije, inconmensurable grandeza eterna e infinita, mismas que por estar los humanos y cuerpos celestes o cósmicos contenidos en ese GRANDIOSO SER, tales fuerzas o energías se manifiestan en nuestro interior por constituir todo ello una cadena de unión, de la misma forma que pasa con nuestra energía, pues la recibimos del cosmos y se refleja en nuestros para nosotros minúsculos componentes biológicos, pues la Energía Divina todo lo traspasa, todo lo contiene, todo lo maneja, todo lo abarca, y lo que para nuestro cuerpo es un buen equilibrio de la energía, que se traduce en un optimo funcionamiento biológico y anatómico y llamamos salud, mirando hacia arriba, hacia lo grande, lo infinito, esa salud universal, cósmica, recibe el nombre de orden y equilibrio.

BAJO LA PIEDRA

Bekram

Hombre De Las Estrellas

Menú de cierre

Envíaselo a alguien especial

cerrar
error: Content is protected !!

Send this to a friend