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Mensaje 1

Hola, soy Bekram, un saludo. Vengo nuevamente ante ustedes trayéndoles noticias de las Hermandades de Luz, quienes moran en los Mundos Altos y tienen a su cargo el armonioso y equilibrado orden y desarrollo del Universo en general y de este mundo en particular, especialmente ahora en que los acontecimientos que se palpan en todos los rincones de la tierra, en todos los órdenes, es decir, a nivel social, económico, gubernamental, laboral, político, familiar, delincuencial, internacional, etc.; en que la conducta de una buena parte de la humanidad pone de manifiesto un comportamiento nunca antes visto, carente totalmente de toda piedad; en que la convivencia humana, que depende de la conveniencia que impulsa sus propios intereses parece haber llegado a los límites de la tolerancia por falta de entendimiento y comprensión entre los miembros que la conforman, da la impresión de que están ante una situación caótica que parece no tener fin, y que por el contrario, empeora cada vez más, ocasionando una sensación de pánico que parece interminable.

Sin embargo, tales Hermandades de Alta Luz hacen saber a los moradores de este, su mundo, que no hay motivo para sentirse solos ni olvidados en este sitio de aprendizaje y evolución que es en realidad este planeta, porque contrariamente a como ustedes lo conceptúan, los acontecimientos que hoy por hoy lo cimbran, marcan en realidad el innegable por inminente inicio de una nueva vida, de un nuevo amanecer que ya viene anunciándose, como ocurre después de la parte más oscura de la noche.

Esa negrura que parece no tener fin, es similar a la forma de vida en que viven los seres que moran bajo la piedra.

Hablar de ello me hace recordar un hermoso jardín perfectamente cuidado, recortado, regado, fresco, en el que existen todas las posibilidades de vida por contar con todas las condiciones necesarias para su creación y desarrollo, como lo es este planeta, el cual, por cierto, es ordenado, equilibrado, justo y perfecto, porque en él puso su mano y su perfección El Padre al crearlo, haciéndolo apto para el nacimiento, crecimiento y desarrollo de las formas de vida que en él ha implantado, en el que sus moradores no advierten que más allá de la piedra que los cubre existen, no una, sino miríadas de creaciones y realidades de las que no tienen idea ni se figuran que puedan existir.

Lo ejemplificaré de la siguiente manera:

Cuando levantamos una piedra del jardín o de lugares de poco movimiento, generalmente encontramos que debajo de ella viven diversos seres que gustan del ambiente de humedad y obscuridad que ahí priva, como las lombrices de tierra, los gusanitos, las hormigas, tijerillas y otros, los que al recibir la luz que les llega al retirarles la piedra que los cubre, comienzan a moverse de un lado a otro y a revolverse por efecto de ello, encandilados por la altísima luminosidad que perciben, confundidos al sentir el cambio de clima que necesariamente experimentan, y seguramente porque sienten desprotección.

Para ellos su mundo es perfecto, no necesitan nada más, pues en él tienen todo, y ni por asomo tienen idea ni remotamente de que exista algo más que la oscuridad en que moran, incluso no saben que habitan en ella, porque embebidos en su forma de vida no han visto otra cosa jamás, y por consiguiente, ignoran que existen otras formas más de vida, distintas, además, de la suya, y, si existiera alguna manera de decirles y que entendieran que no obstante, más allá de donde ellos se imaginan sucede esto, simplemente no lo creerían, menos aún si se les precisara la clase de vida que ustedes tienen, experimentan y desarrollan, es decir, cómo se vive en la escala de vida de la humanidad terrestre y su hábitat mundial internacional; todavía más, ni siquiera lo entenderían porque la vida entre su obscuro húmedo mundo y el de ustedes constituye parámetros diametralmente distintos.

Imagine por un momento, amable lector, que en una “conversación” con ellos se les hablara de los Mundos Divinos; de aviones; de computadoras; teléfono; la internet; la clonación; el amor; el odio; el matrimonio; el divorcio; el comercio; los negocios; los problemas legales y las cortes o tribunales judiciales que los resuelven; la prensa; la corrupción; la publicación de la interminable gama de eventos y situaciones que se hacen del conocimiento público a través de los reporteros, y del acoso de que hacen víctima a los entrevistados; de las relaciones sexuales; la familia; de que existen distintos países, nacionalidades e idiomas; de la existencia y diversidad de monedas en todo el mundo; de su valor; de las fronteras y los problemas propios de éstas; de los cobros y los pagos por los servicios públicos y privados; de que se tiene que pagar por vivir; de la política y sus veleidades; de los delitos y la delincuencia mundial organizada que se han vuelto el cáncer social, entre los que destacan el incesto; el abuso y la violación sexual; el secuestro; la tortura; el robo, los vicios, el narcotráfico, y de todas “las maravillas” propias de la vida humana como la cárcel; el abuso de el humano por el humano mismo y de todos los etcéteras relacionados con la vida humana, simplemente no lo entenderían.

Por decirlo de alguna forma, los habitantes de debajo de la piedra ahí nacieron, crecieron, cumplieron “sus quince años”; les hicieron su fiestecita, estudiaron, se titularon, se casaron, se graduaron; tuvieron a sus hijos, sus nietos; tuvieron sus aciertos y fracasos; enfermaron, sanaron, murieron sus antepasados.

Toda una vida plena de tradiciones y costumbres en el mundo de las lombricitas, las hormigas y demás habitantes de aquello que los cubre.

¿Cómo podrían saber, entender, comprender, necesitar o querer saber que más allá de su morada hay otros mundos?

LOS ESPERO EN LA SIGUIENTE PUBLICACION

BAJO LA PIEDRA

Bekram

Hombre De Las Estrellas

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