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En otras palabras, los Seres a quienes les rinden culto religioso, son nada más y nada menos que Ultraterrestres y no Dioses, en el sentido y con el significado o concepto que se les ha inculcado, como JESUCRISTO y EL PADRE, quienes innegablemente son parte de la normalidad de la vida del Universo, de la Infinitud de D.I.O.S., que es distinto a DIOS, a Dios y a dios, pero a la vez y en comparación a la vida humana en este mundo, son Divinos, pues pertenecen a mundos altamente superiores, mundos arquetípicos, y por lo mismo válidamente pueden ser considerados Dioses.

¿QUE SE ENTIENDE POR DIOS?

Cuando la humanidad se dio cuenta de que era, estaba y existía, lo primero que le llamó la atención fue la inmensidad del mar; luego, habiendo extendiendo su vista sobre la superficie del océano, vio que había un punto en que terminaba este y comenzaba otra cosa: el cielo; y seguidamente se fascinó con lo interminable de éste, más tuvo temor ante la grandeza de ambos al sentir su pequeñez frente a ello.

Después pensó que ello no podía existir por sí solo, sino que necesariamente tendría que haber sido creado por alguien, de manera que supuso que había un alguien que lo había creado, y nuevamente sintió temor ante lo incognoscible; de esta forma sintió la necesidad de saber quién lo había hecho y de establecer una relación con el creador para estar en contacto y comunicación con “El”.

Al pasar el tiempo advirtió que no podía explicarse el origen y naturaleza de DIOS, sino solo conjeturó en que es aquello que no tiene nombre, de quien se sabe que es, está y existe, quien no tuvo nunca principio ni tendrá fin jamás, de quien todo proviene y a quien todo va de regreso, de quien no se puede explicar su origen ni destino, PADRE – MADRE- UNIVERSAL, EL – ELLA – ELLO, la mente primigenia que subyace detrás de todo cuanto existe.

De esta forma, al transcurso del tiempo y el desarrollo mental logrado al paso del tiempo, la humanidad dio la denominación de dios a los fenómenos naturales, como ocurrió al denominar dios al sol, a la lluvia, a la fertilidad, etc.

Así, a la aparición o invención del meteorológico, cuando la humanidad pudo predecir el estado del tiempo, le arrancó la etiqueta que le había asignado denominándole dios de la lluvia, y seguidamente se deshicieron de él diciéndole “NO ERAS DIOS”, y se lo colocaron a aquello que sigue que no comprendían, y así ha venido sucediendo durante la existencia de esta humanidad en las distintas lenguas, naciones y denominaciones que se le han venido asignando a aquello que ignoran.

De esta manera, dios es aquello para lo que de momento no se encuentra explicación, pero que cuando ya la tienen, se la ponen a lo siguiente que desconocen.

Así, le han puesto tal título a nuestros Hermanos que moran en el siguiente destino, en la siguiente dimensión, de la cual provino el viajero embajador de las estrellas, porque a pesar de que mencionan diariamente tal término, la humanidad de este mundo realmente no lo conoce; forma parte de un algo que en la práctica resulta hipotético, ilusorio, mítico, y para no tener que estudiarlo, simplemente, por apatía, pereza o desinterés, renunciando al deber de investigación, le ponen el mote de “dios”

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Así fue el temor y el desconocimiento lo que propició las religiones, creó las iglesias y los intermediarios entre Dios y los humanos, como si El Altísimo necesitara de secretarios particulares como lo hacen los políticos.

Esto data de cuando los primeros humanoides fueron conscientes de la necesidad de agruparse para resistir los ataques de las bestias de su época y de sus semejantes, en que quien era el más fuerte físicamente hablando, y por lo mismo un tanto superior, decidió autoproclamarse a sí mismo como el jefe de la horda, y después, a la transformación de ese grupo social, jefe del clan y posteriormente de la tribu, siguiendo el impulso del instinto animal que iba dejando en el proceso de evolución en su aspecto de animal en piel de humano, consistente en pelear con el resto del grupo-manada como lo hacen los lobos y los animales salvajes, en que el más fuerte es el que gana, y el que por consiguiente se convierte en el jefe y guía, y consecuentemente en quien imperaba.

Solamente que así como este resultó ser el más fuerte físicamente hablando, no faltó otro, que de igual forma era fuerte, solo que no físicamente sino lo era mentalmente, quien decidió hacerle la competencia al monarca para disputarle, o mejor dicho, obligarlo a compartir las ventajas del liderazgo diciéndose intermediario entre la gente y DIOS proclamando ser su representante aquí en la tierra, quien mediante algunos actos de prestidigitación o “mágicos” más o menos buenos, mezclados con un poco de drama al hablar lentamente para dar más énfasis a sus palabras, arrastrando y modulando la voz al pronunciarlas de manera estudiada, gesticulando, logró obtener como resultado del impacto causado, convertirse en “el brujo” de la tribu, que incluso el propio jefe de la tribu se impresionó con su actitud y “poderes”, por lo que viendo el éxito obtenido a través de su actuación se dio cuenta que él también podía medrar en el poder al igual que aquel, sin tener que andar arriesgando su vida peleándose por la supremacía, pues no era ese su propósito, sino el de participar del poder y el de obtener las prebendas que su destreza, arrojo y astucia le permitía.

El caso es que el temor a DIOS resultó provechoso para la casta sacerdotal, a la vez que era menos peligroso, y la manera de mantenerse dominante era la de estar innovando, entiéndase inventando, nuevas formas de atemorizar a la gente, y como la base de ello era el fanatismo, nacido precisamente del temor que el brujo les metía, logró consolidarse aprovechando la ignorancia, la superstición, el conformismo y la falta de interés y de valor de los miembros de la tribu.

Y de esta forma el temor tiene su base en la ignorancia, el fanatismo y la superstición ancestral y cerval que les ha metido el otrora brujo de la tribu, sentimiento que se ha venido heredando y transmitiendo al paso de las generaciones, siendo así que la humanidad se ha mantenido a merced de quien ha proscrito a sus feligreses cualquier tipo de literatura ajena a aquella por él revisada y autorizada, porque les ha hecho creer que la que no es de su iglesia o religión es demoníaca, porque no le resulta atractivo que la humanidad despierte porque se le acabaría el poder de hecho que tiene por la libre y espontánea voluntad de sus adeptos, y sus consecuencias lógicas de suponer.

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Al otrora brujo de la tribu hoy en día se le denomina Padre, Sacerdote, Pastor, Guía Espiritual, etc., de la misma forma que al jefe de la tribu se le llama Presidente, Mandatario, Canciller, Premier, Jefe de Estado, primer magistrado, o gobernante, los cuales siguiendo el principio de orden que impera en el universo, se han mantenido en sus respectivos puestos y con sus respectivas condecoraciones, trabajando en las distintas ciudades y países del mundo de la misma desinteresada forma que lo han hecho desde los tiempos de la horda, el clan y la tribu, nomás que los conceptos de fuerza y superstición, fundamentales para mantenerse en el poder, se han ido sofisticando gradualmente al paso del tiempo, en la medida en que la gente lo ha permitido, aclarando que entre esas “nobles” gentes, actividades y fines, hay algunos que son sinceros y bien intencionados.

Una cosa es bien cierta, la cual proviene de una máxima atribuida al MAESTRO, que reza: “La verdad os hará libres”, y la verdad se cimenta en el conocimiento, de la misma forma que este lo hace en el estudio, pues una muy buena parte de la verdad se encuentra en los libros y en el interés de develar “el misterio”

Será tanta su preocupación por los destinos de la humanidad, así como tan marcado su desinterés en ayudar a las gentes, que se esfuerzan, pelean, disputan y hasta se matan por el privilegio de sacrificarse en ser los mandatarios de las naciones y pastores o sacerdotes de la humanidad?

¿Qué será lo que impulsa a la “vocación de servir” de quienes se disputan el poder público y religioso?

¿Porqué ese desinteresado espíritu de servicio, paternalismo y súbito interés y preocupación por el bienestar del pueblo?.

Se sabe que el MAESTRE JHESU jamás peleó la supremacía del pode ni cobró jamás por dar sus enseñanzas?

¿Cuando anduvo metiéndose en asuntos propios del mundo político y del mundo protocolario, mezclando lo Divino con lo mundano, tratando de medrar en el poder.

Son verdades que prevalecen al paso de los tiempos y que se deben de considerar, más no ignorar o soslayar estas situaciones, tan humanas, en cierto modo, porque no tiene mucho de humano que el mas fuerte o el más listo abuse del más débil, lo que en realidad es más bien propio de la ley de la selva, en donde el más fuerte abusa de su condición, de su fuerza y de la oportunidad o de la debilidad; de la cobardía y el descuido de los demás.

Bekram

Hombre De Las Estrellas

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