cerebro

El bajo porcentaje de desarrollo mental hasta ahora alcanzado por la humanidad presente, del 8% al 12%, ha impedido a la dicha humanidad actual comprender, que, a quien llaman DIOS, son moradores del siguiente escalón; Seres Superiores a nosotros, quienes constituyen Hermandades Espirituales altamente evolucionadas que habitan en otros sitios del Cosmos en relación con la naturaleza de la humanidad de este mundo; Ultraterrestres, de cuyos Mundos Altos vino ese Gran Embajador inter espacial a este planeta, a quien esta humanidad terrícola llamó JESUCRISTO.

Tan Alto, Muy Sublime y Excelso Visitante, vino para traernos su verdad, la que en su tiempo no se entendió ni comprendió, ni mucho menos se aceptó por sus contemporáneos, tan limitados y ciegos de entendimiento, por medio de cuya verdad trató de hacernos partícipes de la existencia de vida en otros planetas, de lo incesante de la vida, que florece en la tierra y en el Reino de los Cielos, con lo cual se refirió claramente a la vida que existe en los mundos que se encuentran dispersos en las dimensiones y frecuencias de Alta Luz, que integran solo una pequeñísima parte de la esencia de EL GRAN TODO, cuya ceguera les fue transmitida y heredada por las humanidades del pasado, y se conserva tal cual por la humanidad presente.

Con todo, dicho importantísimo y crucial mensaje sigue hasta ahora como se dijo, es decir, sin aceptarse, entenderse, comprenderse ni mucho menos atenderse, a pesar de los más de dos mil años desde entonces transcurridos, no obstante de que se está ya en altos grados de desarrollo intelectual y tecnológico en este mundo, en que se ha llegado a la clonación, incluso humana.

En efecto, por lo general la humanidad se niega a creer que haya vida en otros sitios distintos al planeta tierra, considerando que la vida solo existe en este mundo y en lo que llaman “Paraíso”, Cielo o Infinito, en donde consideran desde el punto de vista religioso que existe vida, ya que “vive DIOS”, porque de acuerdo al precario coeficiente humano se estima que en el universo solo existe suelo y cielo, ya que se cree que existe un solo universo, porque en contraposición se ignora la existencia de universos infinitos dentro unos de otros.

No se dan cuenta del sentido profundo y real de lo que nuestro Luminoso Visitante expresó cuando con perfecta claridad expresó ser proveniente de otros mundos cuando dijo: “de arriba vengo y para arriba voy”; “mi reino no es de este mundo, mi reino es el reino de los cielos”; “en el reino de mi padre muchas moradas hay”; “vosotros sois de abajo, mas YO SOY de arriba”; “muchas cosas tengo aún para deciros, mas no es el tiempo todavía”; “después de mi resurgimiento (resurrección) permaneceré cincuenta días más con ustedes (Pentecostés), y partiré después a mi mundo, del cual regresaré cuando estéis listos” (Yo volveré cuando la Luz se haga, que significa volver cuando hayan comprendido, entendido, aprendido y atendido su mensaje), pero que con la baja capacidad de entendimiento que caracterizaba a los humanos de aquellos tiempos, más baja en relación con el actual, lo que la humanidad de hace dos mil años pudo comprender de sus palabras fue muy poco, lo cual, con su deplorable bajo porcentaje de entendimiento y grado de desarrollo, lo convirtió en dogma y en religión.

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¿Se dan cuenta?

Así, tales conceptos llegaron hasta nuestros días en forma deficiente, por ser la humanidad de aquel tiempo tan limitada en materia de comprensión y entendimiento, lo cual va en proporción al grado de desarrollo planetario, de forma que su mensaje, su verdad, fue pobremente captada, no siendo aprendida ni comprendida, sino mas bien, distorsionada, mitificada y mistificada, convertida en lo que conocemos como religión, basada en el dogma de que CRISTO ES DIOS, sin aceptar que con todo y su indudable e irrefutable infinita e innegable grandeza, es parte del Universo; un Ultraterrestre proveniente de mundos altísimamente evolucionados en relación con el nuestro, como EL mismo lo explicó, y, por ello, realmente mucho más poderoso y evolucionado de lo que aquí se entiende con el término DIOS.

Lo anterior evidencia que una religión comprende solamente una parte muy reducida de la verdadera realidad que priva en el universo, en cuyos postulados religiosos se duda, aún en la actualidad, de que haya vida en otros planetas, y de que EL CRISTO haya provenido de uno de ellos, como en verdad lo fue, pues EL mismo lo dijo.

Lo que ocurre es que EL no pudo hablar claramente de aspectos interplanetarios ni de ultraterrestres a sus contemporáneos al captar su cortedad, su bajo nivel de conocimiento y de comprensión de la realidad de la vida cósmica universal, cuyo desconocimiento sigue hasta nuestros días, ante lo cual se limitó a exponer su mensaje hablando a la altura de la mentalidad imperante en aquellos tiempos, es decir, de la eternidad de la vida; de “el cielo”, para no hablar de vida en otros estratos cósmicos, y de la necesidad de la transformación y del crecimiento interno, y no de un utópico por hipotético lugar fantasioso ni fantástico, que al tenor de todo lo anterior no tiene nada de utópico ni de irreal, y así, de tales términos, como “vida eterna” y “cielo”, que en teoría deberían de haber servido como punto de partida progresivo ascendente para la comprensión plena de su mensaje, se transformó en un concepto estático, cerrado, en lo que aquí, en lugar de servir para concientizar, lo poco que se entendió y comprendió en base al bajo coeficiente intelectual del 8% al 12% ya mencionado, se utiliza desde entonces como dogma y religión por falta de comprensión y entendimiento cabal de su referido mensaje, en que a quienes desean profundizar en su correcta interpretación y búsqueda, los tildan de “pecadores”, de anticristos, de forma que “cielo”, “vida eterna” y “pecado” son pesadas puertas de hierro que impiden a la humanidad adentrarse en la verdadera comprensión que lleva como resultado a la concientización espiritual.

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Y así, la deficiente forma de entenderlo, inexplicable e injustificadamente sigue vigente hasta hoy, y por lo mismo, presente en las iglesias, de forma que tal concepto solo ha servido de base y justificación para establecer el rechazo y excomunión de aquellos que no coinciden o no aceptan tales irrazonables imposiciones, o que creen en los extraterrestres, no obstante que, como se dijo, y sabemos, el propio Cristo claramente afirmó no ser terrícola cuando dijo: “mi reino no es de este mundo”; “vosotros sois de abajo, más, yo soy de arriba”; “de arriba vengo y para arriba voy”, lo cual inexplicablemente pasó en blanco por la mente de la humanidad pasada y presente, y lejos de comprender la realidad de El Hermano Cósmico lo consideran DIOS, quien por cierto, no hace ni hizo nunca acepción (excomunión) de personas, sin embargo en nombre de Cristo excomulgan personas por ser de otra corriente de pensamiento o grado de entendimiento, y prueba de ello lo es que se niega la humanidad a confraternizar con personas de distinta ideología, ya que Testigos de Jehová, Católicos, Masones, Rosacruces, Gnósticos, Ortodoxos, Cristianos, etc., solo aceptan convivir con quienes forman parte de sus iglesias o agrupaciones, más, no con los de distinta religión o ideología, haciendo nugatorio el mencionado “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”. EL nunca dijo “AMEN SOLO A SUS CORRELIGIONARIOS”, ¿verdad?

Sabemos de sobra que El propio Cristo visitaba, comía y andaba con publicanos, pecadores, prostitutas, cobradores de impuestos y gente débil espiritualmente, así como con las clases marginadas, menesterosas e ignorantes de las grandes verdades, constituidas por gente impreparada, lo que debería de servir como modelo para que la humanidad de este mundo se ame sin distinción de raza, credo, color, costumbre, religión, estatus social, económico, político, ni de ninguna otra clase.

BAJO LA PIEDRA

Bekram

Hombre De Las Estrellas

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