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CONTINUANDO EL ANALISIS

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Mensaje 3

Y es que por fantástico que parezca, la existencia está conformada por infinidad de formas de vida cuya naturaleza escapa de la comprensión de la mayoría de los humanos de este mundo, de lo cual, para un modesto ejemplo les presento como símil las muestras de colores que suelen tener en las tiendas de venta de pinturas en los folletos a disposición del público, en donde de un solo color podrán observar una muy amplia escala de matices que van de menor a mayor intensidad; por ejemplo, imagine que está viendo toda la gama de muestras de color verde, del más oscuro al más claro.

Dejando de lado la escala de verdes, ahora imagine que tiene ante usted un folleto de tamaño gigantescamente interminable, en donde hasta abajo, en su parte inferior, ve el color negro, y que al ir ascendiendo su vista observando sus diversas escalas, observara que dicho color va disminuyendo de absoluta y totalmente negro, a menos negro hasta llegar al color gris, y así, en la medida en que va ascendiendo en su observación en los distintos tonos, va saliendo en forma casi imperceptible de este color para ir teniendo a su vista un cambio constante de escalas y nuevos colores hasta llegar al blanco, solo que este último tiene también escalas de cada vez más y más blanco, hasta llegar al punto en que se vuelve tan sutil que se torna imperceptible para el observador, es decir, ya no puede captar la profunda gama de diversas tonalidades del referido color blanco porque el ojo humano en su limitación natural ya no las detecta.

¿Se imagina en donde acaba todo esto?

Como respuesta le digo que simplemente no acaba, continúa ad infinitum hacia arriba y hacia abajo, hacia lo claro y hacia lo oscuro.

Así de grande, amplia e interminable es la radiación de la energía Divina, compuesta por distintos grados de vibración, que como caleidoscopio espiritual y energético se manifiesta en los distintos planos, dimensiones y frecuencias de luz, en cuyos distintos grados de vibración y de intensidades de luz existen millones y millones de mundos habitados distintos, los que solo pueden captar los seres quienes moran en cada uno de esos niveles o estadíos y superiores a éstos, de acuerdo con su grado de evolución, que va a la par de su capacidad de percepción del mundo que les rodea o en el cual viven, y desde luego los inferiores a su respectivo mundo, vibración y dimensión, en que los seres superiores pueden ver a los inferiores, más no a la inversa por ley natural, de forma que en el símil de los gusanitos, éstos no los notan a ustedes cuando retiran la piedra, ni aún teniéndolos “a la vista” por la enorme diferencia de tamaños, de actividades y de mundos.

¿Han pensado que cuando caminando con un vaso lleno de agua se les derraman unas cuantas gotas en un hormiguero, salen sus habitantes consternados, impresionados y asustados por lo que consideran “un diluvio”, y en que ni cuenta se dan de la presencia de ustedes?

Así, no les resulte extraño que quienes viven bajo la piedra o en un hormiguero, consideren erróneamente que su hábitat o mundo es todo lo que existe; que nada hay después de éste, porque eso no es así, cuenta habida de que existe esta humanidad en un mundo que no entenderían bajo ningún concepto las lombricitas, tijerillas, gusanitos, hormigas y demás habitantes de ese, para ustedes, obscuro lugar, cubierto por la piedra del jardín.

El desconocimiento del pecesito en torno a los “mundos superiores”, en este caso el mundo de los humanos, es el mismo que tiene la humanidad respecto de los mundos superiores al suyo, existentes en la vastedad del universo.

Para poder captar como está constituido éste en sus distintas creaciones, realidades, intensidades y frecuencias de luz, menester es que abran la mente a otros parámetros de información, es decir, que por un momento dejen de ver las cosas en la tradicional forma que se les inculcó por sus padres, maestros y amigos, y dejen de ver al mundo en la ordinaria forma en que se muestra ante sus ojos, para entrar a otros niveles de conciencia.

Lo explicaré de la manera siguiente:

Ubicándonos en la escala humana es innegable que todos aquellos quienes pisan tierra o han morado en ella en calidad de humanos, anteriormente fueron un espermatozoide de su respectivo padre, ¿de acuerdo?

Imaginen que estando en ese proceso de vida llega a su lado otro espermatozoide y les pregunta: ¿De qué le ve cara a esto? mostrando el cielo y cuanto les rodea al formularla.

Después de observarlo todo, seguramente el espermatozoide diría que “de nada”, manifestando que el universo es infinito, pero ocurre que la nada no existe, ya que es el espacio comprendido entre una cosa y otra, pero el hecho de que así se considere por la limitación de los sentidos, en que no notan la existencia de vidas microscópicas o macroscópicas imperceptibles al ojo humano, no evidencia que así sea en la realidad, ya que si usted toma un cucharón de “nada” y lo pone al microscopio, verá que esa porción de “nada” está compuesta de miles y miles de corpúsculos que por su tamaño y rango de vibración no detecta, cuyos componentes se mueven, por lo que la propia “nada” se mueve y se agita,, por lo que se concluye en que la nada no existe … además…

¡¡¡¡¡¡está viva!!!!!!

Más, sin embargo, el espermatozoide que hizo la pregunta le explica que en cierto modo tiene razón al decir que el universo es infinito, pero que a la vez, dentro de su infinidad es finito.

¿Cómo? pregunta; entonces el otro comienza a explicarle:

Mira, más allá de donde te imaginas, este universo es finito porque empieza y acaba, tiene principio y fin, y a la vez es infinito.

¿Y en qué empieza y acaba?

Tocándose en forma descendente de “cabeza a pies” el espermatozoide le contesta: Empieza y acaba en… (lo que para nosotros sería cabello, frente, cejas, ojos, nariz, boca, mentón, cuello, hombros, brazos, y así hasta llegar a los pies).

¿Y cómo está eso de que si empieza y acaba en lo mismo, es decir, es finito, sea la vez infinito?

Bueno, depende desde dónde lo veas, de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro.

Mira, estamos metidos en un ser viviente, que aunque no lo notes, es como nosotros pero infinitamente, increíblemente grandísisisisisisisísimo, y un día, sin saber cuándo, cómo, a qué horas ni porqué (llamada relación amorosa e íntima de los padres), vas a salir de aquí y vas a entrar a otro universo, solo que femenino.

Ah, o sea que además “eso” ¿tiene sexo?

Ahá.

¿Y dónde lo tiene que no se lo veo?

Ni se lo verás nunca, porque está compuesto de millones y millones de corpúsculos, en uno de los cuales vivimos nosotros, tú y yo, los cuales, a pesar de albergar muchísimos habitantes como nosotros, juntos integran apenas un átomo, que unidos a muchos otros millones y millones de átomos apenas integran una partícula, que juntamente con otros millones y millones de partículas apenas integran una molécula, que a su vez, unida a millones y millones de moléculas hacen una célula, que con millones y millones de células hacen apenas un tejido, que unido a varios tejidos hacen un órgano, en este caso llamado pene, el cual es grandísimo, increíble e inconmensurable, que por su tamaño y el nuestro no lo notarías ni lo verás jamás.

Y así, llegarás a ese universo femenino siendo uno, pero luego te irás multiplicando para ser primero dos, luego cuatro, luego ocho, luego dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, ciento veintiocho, doscientos cincuenta y seis, etc., hasta que llegues a ser un universo igual a éste en que nos encontramos, solo que en pequeño, (un bebé), pero va a llegar un día en que de tanto multiplicarte ya no cabrás ahí, y entonces, cuando eso suceda, te van a echar fuera y al salir de este universo a la vez vas a entrar a otro universo más grande todavía, que es el universo en que a su vez vive éste universo en el que ahorita estamos metidos, en el que para tu asombro te comento que vive y convive con otros universos como este.

DIOS!!!

¿Si?

Si.

¡¡¡Cuantos universos!!!

¿Y cómo es posible eso? ¿Cómo es que este universo convive con otros universos? No me imagino un mundo de universos conviviendo con otros universos.

Es que esos universos en realidad son seres vivientes individuales como tú y yo, pero que por su gigantesco tamaño no los notamos, ni ellos nos notan tampoco a nosotros por resultarles invisibles de tan pequeños que somos, digamos, insignificante e imperceptiblemente pequeños para ellos, por lo que ellos y nosotros vivimos en distintas dimensiones. Ahí tienen ellos su propia problemática, sufren, lloran, se agitan, gozan.

De hecho, este universo gozará al momento en que salgamos de aquí (orgasmo).

¿Y eso?

¿Por qué?

Como te dije, es muy largo de explicarte, aunque después de gozar viene lo contrario, pues su entonces gozo se transformará en preocupación al tener que darnos un hogar, mantenernos en su escala evolutiva, educarnos, darnos de comer, y otras muchas cosas más muy largas y difíciles de explicarte.

¿Y cómo lo sabes?

No importa cómo lo sé, aquí el punto de nuestra plática es que sucederá y ya.

Lo importante es que ese nuevo universo que habitaremos después de que suceda lo que te dije, a pesar de lo enormemente grande que es, al igual que éste, nos servirá de hogar y de cobijo por quien sabe cuánto tiempo.

Y entonces si son iguales éste universo y el que sigue, ¿Cuál es el propósito de ello y porqué tiene qué suceder?

LOS ESPERO EN LA SIGUIENTE PUBLICACION

BAJO LA PIEDRA

Bekram

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