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Hace un par de semanas tocábamos el tema de la comunicación y mencionábamos la importancia que tiene la comunicación interpersonal en nuestras relaciones y por lo tanto, en nuestras vidas.

Ahora el tema es la comunicación intrapersonal. Esto se refiere, al diálogo que tienes contigo misma. Continuamente, seamos conscientes o no, estamos pensando, tomando decisiones, experimentando emociones.

¿Qué porcentaje de tu día lo dedicas a estar contigo? ¿Te preguntas cómo te sientes constantemente? ¿Estás al pendiente de tus pensamientos y emociones? ¿Qué tanto lo vives hacia afuera y qué tanto hacia dentro, hacia ti?

Seguramente te diste cuenta que la mayoría de las veces estás interactuando hacia el exterior. Te comunicas con los demás, con tu entorno. Observas tu alrededor, atiendes y solucionas aspectos que suceden fuera de ti.

La idea de este texto es hacerte una invitación para que regreses a tu interior. A que te atrevas a entablar una comunicación con tu parte más íntima y muchas veces desconocida por ti.

¿De qué sirve vivirte al interior? En primer lugar te conoces. Empiezas a entrar en contacto con tus reacciones, respuestas, emociones y pensamientos. Comprendes tu propia naturaleza y te observarás como si fueras alguien más. Además, identificarás qué detonan tus miedos, tus angustias, tus preocupaciones y al verlas podrás solucionarlas porque estarás permitiendo que las emociones salgan a través de tu experimentación constante y profunda.

Entrar en contacto contigo es uno de los pasos hacia la dicha profunda. Te aseguro que será una aventura deliciosa y te acercarás a tu mejor amiga, a ti misma.

Consejos para vivirte al interior

1. Mantén tu atención en el Aquí y el Ahora. Cuando te descubras futurizando o yéndote al pasado mentalmente, regresa al momento presente.

2. Medita. La mejor manera de entrar en contacto contigo es a través de la respiración consciente y la quietud mental.

3. Sé impecable contigo misma. Honra tus emociones permitiéndote sentirlas honestamente.

4. Deja a un lado tu juicio. No califiques tus pensamientos o emociones como buenos o malos, simplemente obsérvalos tal y como son.

5. Ámate. Sé compasiva contigo y abraza tu verdadera esencia a través de tu amor propio.

Namasté.

Andrea de la Mora

www.coachingangelical.com

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Twitter: @bebabuluba

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