El día 21 el plenilunio vuelve a colocar el sol en Leo. La fuerza y la interesante gestión de la energía de Leo se ve acrecentada por este “roce” del sol que pasa durante la influencia de la luna llena del signo de Leo al signo de Virgo.

Nos sumergimos pues en un periodo de alta actividad energética que hasta el día 8 de septiembre nos facilitará el asentamiento preparatorio de nuestros propios vehículos y expresiones, otorgándonos una dinámica de “certeza” delante de la auto-afirmación YO SOY.

El día 21 punto máximo del plenilunio la conjunción del sol con mercurio termina de asentar el proceso de individualización que hemos llevado a cabo bajo las dinámicas de Leo. El mensajero de los dioses susurra la certeza del viaje profundo a nuestra mente, donde en “la cueva del león” descubrimos la puerta trasera, subconsciente, inercial, kármica y a su vez la fuerza de las “armas interiores” (Hércules se enfrenta al león con sus propias manos) para iluminar y trascender las rutinas, los ritmos instintivos e inerciales de la psique del subconsciente que ahora bajo su creciente actividad hipersensible ya no distingue entre lo individual y lo colectivo.

Así este periodo es un momento clave de la trascendencia. La preparación de la personalidad, del subconsciente y su fuerza que se asienta bajo un modelo de luz para “crear” la envoltura astral de un planeta que asciende, el campo emocional, la tierra, la Virgen cuyo vientre ha de dar vida y existencia a la conciencia crísitica, al amor incluyente y envolvente que permite la “fusión” de mente y corazón.

Este periodo de energías, de los contactos crecientes con las fuerzas que operan bajo la dinámica del plan evolutivo, nos ha permitido “experimentar” las dinámicas de una creciente expansión del Alma…Las cumbres y los valles de un nuevo modelo de mente intuitiva que “necesita” de la vida que se gesta en la profunda materia para manifestarse y que a su vez debe exteriorizar un mundo espiritual que no conoce definición ni límites.

luna

El trabajo de Leo ha llevado nuestra mente a la percepción de la “polaridad” en su máxima expresión. La afirmación Yo-Soy nos envuelve en la omniabarcante presencia del SER que comenzamos a descubrir en nosotros mismos. Del Alma que necesita de la personalidad para expresarse, del Espíritu que necesita del Alma para “crear” la perfección del encuentro, la boda celestial, la fusión de donde nace la conciencia omnipresente del Cielo y de la Tierra, la conciencia unitaria del origen, la fuerza ancestral del big-bang, del cambio, del eslabón perdido de una humanidad que da un salto cuántico de la inteligencia a la intuición.

El paso de Venus a Libra, nos habla del Amor como escenario del Alma. Nos muestra que el equilibrio de esa mente que aún se enreda en la polaridad de la luz y de la sombra, del fuego y el agua, del consciente o subconsciente colectivo, sólo puede encontrarse en el punto más puro de la expresión humana…en el vacío silencioso y profundo donde la semilla se gesta lentamente en su potencial radiante, en su expresión más brillante y creativa.

El trabajo interior de Leo nos lleva poco a poco al trabajo exterior de Virgo. El cinturón de Hipólita (unidad de la fuerza femenina) debe ser exteriorizado a mitad de este circulo sobre nosotros mismos que emprendemos con el trabajo de los plenilunios y novilunios. El latente sistema femenino donde la simiente crística emerge habiendo asentado el trabajo pisciano, habiendo cerrado el círculo de sabiduria causa-efecto que nos ha mostrado el camino hacia el poderoso centro de la fuerza de Amor-Sabiduría, donde la exteriorización del mundo intangible del espíritu comienza su andadura.

Navegando nuevas percepciones y símbolos de nuestra experiencia álmica iluminamos la senda individual que conduce a la senda colectiva de la fraternidad emergente. Los agentes y las fuerzas expresivas de la luz convocadas durante todos los plenilunios nos brindan la oportunidad de coger aire, de inspirar profundamente esa conexión con el Todo que nace del ritmo armónico y perfecto de la nada silenciosa. Allí en ese punto neutro de un espíritu no limitado por la forma y la creencia, el paso, el cambio, la senda hacia la fusión completa de los reinos crece a su poder y voluntad divina generando dinámicas, encuentros e inspiraciones que han de ser exhalados sobre el mundo, sobre lo inercial, sobre el subconsciente que emerge entregado para su total transformación evolutiva.

Leo la fuerza consciente…Virgo la tierra prometida donde el fuego actúa liberando el potencial de todos y cada uno de los elementos, de las fuerzas, de los suspiros de una red de entidades que trabajan firmemente en la búsqueda de su realización.

Conexión y percepción…una senda hacia el  ritmo de un alma que se libera a través de su experiencia ancestral…montañas y valles, luz y sombra, inspiración y evocación…la danza latente del hombre-dios que es uno con el universo y que “sincroniza” su experiencia en una profunda simbiosis estelar de conciencias iluminadas.

“Lo que yo te digo en la oscuridad, háblalo tú en la luz”

Namasté

Anabel.C.Huertas

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