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Shambhalla

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ANDREW TOMAS

del libro "clave 22" que puedes bajar en:

www.ConcienciaPlanetaria.es
www.helioesfera.es
www.heliocentro.org

Recuerdo con emoción la primera vez que leí el libro de Andrew Tomas   Shambhalla, Oasis de Luz   y cómo me impresionó su relato y su contenido. También las conversaciones que el mismo mantuvo en los distintos lamasterios que visitó y el carisma que imprimió a su trabajo de hombre convencido y comprometido por un mejoramiento de la evolución humana.

Aunque no soy hombre de imágenes ni adorador de ídolos de una u otra religión cualquiera, debo confesar que a este libro que está en mi biblioteca le falta una página, aquella en la que se representa a la Diosa Tara o Diosa de la compasión que decididamente la introduje en un porta-retratos para no olvidar la historia sobre Shambhalla y para pedirle que ayudaría a encontrar la senda de este Reino. Creo no obstante, que de una u otra manera, este libro es la entrada, aunque no sea física, al mundo subterráneo y que al fin y al cabo me ha escuchado pues escribir muchos pasajes es vivir en primera persona el paraíso de estas regiones que se hacen nítidas en mi mente y que palpitan con mi respiración. Bien en vida o como Dimas lo hiciera en muerte, también yo visitaré este oasis antes o después y deseo que valga este trabajo como tarjeta de presentación para cuando yo llegue. Los Mahatmas lo saben todo y pueden ver en mi interior la añoranza de otro mundo que tanto deseo encontrar por desubicarme cada día más del que me soporta hoy.

Vamos a dejar estas cuestiones y resumiré parte de sus exposiciones a continuación 

     Los pueblos de la India, lo mismo que los chinos creen en la realidad de una morada de hombres perfectos, que denominan Kalapa o Katapa   situada esta región en el flanco norte del Himalaya, es decir, el Tíbet. La tierra de donde esperan los hindues la aparición del futuro salvador Kalki Avatar. Se cree que el valle de la Iluminación de Buda está en esta misma zona.

La literatura puránica describe la Isla de Shambhalla, situada en medio de un lago de néctar, con su lujuriante follaje y su palacio. Para alcanzar la isla había que ser transportado por las alas de un ave de oro.

     En los documentos tibetanos, este misterioso centro lleva asimismo el nombre de Shambhalla o Dejung. El padre Esteban Cacella, misionero jesuita portugués, señala la existencia de este   fabuloso país   en los informes que redactó, ya que vivió veintitrés años en Shigatsé, donde murió en 1650. Los lamas sentían tal respeto por este sacerdote, que le propusieron incluso sus servicios para conducirlo a este lugar secreto de Chan Shambhalla, o Shambhalla del Norte. Su compañero, el padre Juan Cabral, escribía en 1625  Según mi parecer, Shambhalla no es Cathay (antigua denominación de China), sino lo que en nuestros mapas se llama Gran Tartaria  . Estos dos misioneros fueron los primeros europeos que dieron un informe documentado sobre el Dominio de Shambhalla.

   El reino viene asimismo indicado en un mapa del siglo XVII, publicado en Amberes por las autoridades católicas. Csoma de Korös, filólogo húngaro que pasó cuatro años en un monasterio budista del Tíbet (de 1827 a 1830), sitúa incluso la posición geográfica de Shambhalla entre el 45º y el 50º de latitud Norte, más allá del río Syr Daria. 

     Hace cincuenta años, un filólogo alemán, el doctor A. H. Francke, no titubeó en mencionar esta región en sus publicaciones científicas. Se lamentaba incluso de que la realidad de Shambhalla estuviese tan viva en el espíritu de sus guías que en ciertos lugares, en el curso de una exploración por Asia, se negaran a seguir el camino previsto y cogieran otro, por temor a violar las fronteras sagradas del territorio prohibido.

   Incidentes similares fueron descritos, hace cien años, por el explorador ruso Prievalski, y he aquí lo que escribió a propósito de Shambhalla  Otro cuento, muy interesante, se refiere a Shambhaling, una isla situada en los confines del mar nórdico. Abunda en ella el oro, y el trigo crece hasta una altura prodigiosa. La pobreza se desconoce en este país. en realidad, la leche y la miel manan en Shambhaling. 

     En 1923, el VI Panchen, o Tashi Lama, jefe del budismo esotérico tibetano, que ocupaba el solio en la ciudadela monástica de Tashi Lhunpo, tuvo que huir a China por razones políticas. Es considerado como el único alto lama del Tíbet que tuvo autoridad para expedir   pasaportes para Shambhalla   a los lamas más dignos.

   Este Panchen-lama era una personalidad notable, a propósito del cual Sir Charles Bell, un experto en cuestiones tibetanas, dijo cierto día: Es una suerte que exista un hombre así en el Tíbet  . Su dominio de la ciencia oculta era generalmente reconocido, y acerca de sus milagros corrían sorprendentes relatos. Tras haber acabado, en 1915, un templo que había de albergar una colosal estatua de Maitreya, el futuro Buda, todo el valle del Tsang-Po beneficióse de excepcionales cosechas. Por el contrario, cuando el Panchen abandonó el Tíbet, en 1923, terribles nevadas asolaron todo el país, arruinando a la población.

   En el curso de una visita efectuada a la India, preguntósele al Panchen-lama si estaba justificada la reputación de los poderes psíquicos de los altos lamas tibetanos. Su Santidad no respondió nada y se limitó a sonreír. Luego, de repente, desapareció, y resultaron vanos todos los intentos por encontrarlo. Fue un recién llegado el que, a distancia, se benefició de una visión insólita   el Panchen-lama estaba sentado bajo un árbol del jardín, aunque permanecía invisible a los ojos de sus huéspedes. 

     Las Cartas de los Mahatmas, dirigidas a A.P. Simnett y escritas a finales del siglo pasado, representan otra fuente de primera mano que procede directamente del círculo cerrado de los Sabios de Oriente.

   La imagen del misterioso reino de Shambhalla se precisa tras el examen de lo que escribieron sobre él los Mahatmas. En una carta dirigida a Simnett, en 1881, el venerable Mahatma describió un priorato secreto 

     En cierto lugar que no se puede indicar a los profanos, existe una barranca cuyos lados están unidos por una ligera pasarela de fibras vegetales trenzadas. Un torrente impulsa, allá abajo, sus impetuosas aguas. Los miembros más aguerridos de vuestros clubs alpinos apenas se atreverían a aventurarse en este pasaje, ya que está suspendido como una tela de araña y parece vetusto e infranqueable. Sin embargo, no lo es, y el que se atreve y lo consigue -y lo conseguirá si es justo el que lo lleva a cabo-, llega a una garganta de incomparable belleza, a uno de nuestros lugares y hacia algunos otros sobre los cuales no dan información alguna los geógrafos europeos. A un tiro de piedra de la antigua lamasería se encuentra la vieja torre, cuyo interior engendra generaciones de Bodhisattvas  .

     En el Shambhala-lam-yig, o Camino de Shambhalla, raro libro tibetano del siglo XVIII, el III Panchen-lama escribió que el reino de Shambhalla está situado en una región montañosa, rodeada por doquier de poderosos macizos de nevadas cumbres. 

     Numerosas razones hacen pensar que la Fraternidad utiliza una vasta red de galerías, de cavernas y de catacumbas. Sobre este punto, he aquí el testimonio de N. Roerich 

     En los contrafuertes del Himalaya existen muchas grutas, y se dice que de estas cavernas parten pasajes subterráneos que se adentran profundamente bajo Kinchinjunga. Algunas han visto incluso la puerta de piedra que jamás ha sido abierta, ya que aún no ha llegado el tiempo de ello. Estos profundos pasajes conducen al espléndido valle. 

     Hablar de vehículos que circulan a través de galerías excavadas bajo los desiertos y las montañas hacen pensar en le ciencia-ficción. Por otra parte, esta tradición se remonta a la época en que el mundo occidental no poseía máquina alguna. Mencionar las naves aéreas vistas en la zona de Shambhalla parecería asimismo fantasía, pero lo cierto es que cuando la expedición de Nicholas Roerich avanzaba por las proximidades de las montañas de Karakoram, en 1925, sus miembros vieron de pronto, en el claro cielo de la mañana, un disco que brillaba por encima de esta zona desértica. Su vuelo fue observado con la ayuda de tres potentes gemelos. De pronto, el ingenio cambió de rumbo, del Sur, al Sudeste, para desaparecer tras las cimas nevadas de la cadena de Humboldt (Humboldt Range). Ningún avión, ningún globo habría podido, en 1926, sobrevolar esta parte aislada de la China Occidental. Sólo máquinas volantes de un tipo desconocido serían capaces de realizar las maniobras aéreas de las que nos habla N. Roerich. A la vista del disco en el cielo, los lamas que participaban en la expedición exclamaron  ¡Es el Signo de Shambhalla!.

   El alpinista inglés Frank Smythe tuvo una experiencia idéntica en el monte Everest, en 1933. A 3.900 metros de altitud vio dos objetos oscuros evolucionar en el cielo. Uno tenía dos gruesas alas, y el otro, una especie de pico. Las dos naves aéreas, o espaciales, estaban aureoladas de un halo. Smythe quedó profundamente intrigado. Sin embargo, tras haber identificado los picos y los glaciares que lo rodeaban, quedó convencido de que no había sido víctima de una alucinación. Los objetos volantes vistos por Roerich y Smythe, ¿eran ingenios aéreos o explicación que propuse en Shanghai, en 1935, y aún sigue siendo válida, a falta de una conclusión más satisfactoria.

   En 1967, cerca de Shillong, provincia de Assam, fue observado un disco que se arremolinaba, semejante al que había descrito Roerich. Evolucionó a unos 200 metros por encima del suelo, y se sumergió de pronto en un río, produciendo en el agua un enorme remolino, acompañado de gran ruido. A continuación se remontó, volando en zigzag por encima de la jungla, para desaparecer en el cielo. 

     La Fraternidad de Shambhalla está presidida por una jerarquía restringida de seres superiores, a los cuales se alude a menudo con el nombre de Mahatmas, lo cual, en sánscrito, significa las grandes almas. Son seres sobrehumanos, dotados de poderes sobrenaturales, que han acabado su evolución en este planeta, pero que viven con la Humanidad al objeto de facilitar su progreso espiritual.

   La filosofía búdica tiene definiciones precisas para estos grandes espíritus, a los que llama Arhats, en sánscrito, o Lohan, en chino. El Arhat es un hombre que, en el curso de su larga evolución planetaria, se ha liberado de todo apego a la existencia y desprendido de todos los deberes del karma. Ha llevado a cabo esta evolución en cuatro fases distintas, que son   Srotapatti, el que entra en la corriente; Sakridagamin, el que renace una vez; Anagamin, el que no vuelve, y Arhat, el iluminado.

   Según los textos tibetanos, los dos mandamientos del Arhat son el buscar la Bodhi (o iluminación) y el trabajar por el perfeccionamiento del pueblo. Cuando el Arhat penetra en la corriente que lleva al Nirvana -el océano de la consciencia cósmica-, recibe poderes trascendentes gracias a los cuales podrá hacer su cuerpo más ligero o más denso, más pequeño o más grande. Se hace asimismo dueño de la materia, del tiempo y del espacio, y puede aparecer en todo lugar. El Arhat conoce todas las cosas y guarda el recuerdo de sus existencias anteriores. Una vez cumplido el ciclo terrestre de la evolución, no tendrá que renacer de nuevo en este planeta.

   El Arhat que elige permanecer en la Tierra, sacrificándose así en beneficio de la Humanidad, se convierte automáticamente en un Bodhisattva, un salvador que, visible o invisible, ayudará al hombre en vistas a su ascensión espiritual. Mediante el poder de Kriya-shakti (voluntad), el Bodhisattva puede crear por sí mismo un cuerpo visible, tomado de la materia atómica elemental, que podrá parecer sólido y real, pero que puede elegir también el permanecer invisible y agregarse al   pueblo de la niebla de fuego  .

   Estos seres superiores han sido vistos en realidad, incluso por los europeos. Sir Hugh Rhys Rankin, un baronet escocés que estudió en el colegio de Harrow y sirvió como oficial en los Royal Dragoons, fue, durante muchos años, un budista Mahayana practicante. He aquí lo que dijo en 1959 

     Forma parte de nuestras creencias conocidas, que Cinco Bodhisattvas (hombres perfectos) controlan los destinos del mundo. Se encuentran una vez al año en una gruta del Himalaya, para tomar sus decisiones. Uno de ellos vive permanentemente en las alturas del Himalaya. Otro reside en los montes escoceses de Cairngorm. Mi esposa y yo vimos claramente a este Bodhisattva, hace unos doce años, al atravesar el Larig Ghru Pass. 

     Apenas puede imaginarse la enorme labor que realiza la Confraternidad o Hermandad de Shambhalla. Sus Arhats se parecen más a los soldados en sus batallas contra la Ignorancia, el Oscurantismo y el Egoísmo, que a los cantores de himnos sacros. Ante ellos se extiende la masa estática de la Humanidad, que debe ser remodelada en formas superiores por la ley de la evolución. Empleaban una aproximación positiva inspirándose en ideales en todos los terrenos de la creación   arte, ciencia, religión, música o sociología. 

     La ciencia esotérica de Oriente habla de una colisión del Kamaduro, el fuego subterráneo, con el Fuego Cósmico, lo cual engendraría cataclismos geológicos devastadores si ambos fuegos no se hallan equilibrados. El propio Nicholas vio en uno de los laboratorios de Shambhalla, los instrumentos que sirven para medir la presión de estos fuegos. La energía psíquica es la que puede y debe purificar el aura del planeta cubierto por las nubes de estas emanaciones de odio, de egoísmo, de codicia y de pasión. 

     Los Arhats creen que el hombre puede convertirse en el criminal artificiero de este planeta, sin necesidad de recurrir a la reacción nuclear en cadena. Sólo la neutralización de las corrientes de pensamiento negativo y de las nubes mediante emisiones globales de paz y de amor puede disipar el aura malsana de la Tierra. Si la Humanidad pudiera conceder diariamente algunos minutos a una meditación sincronizada sobre la paz y la fraternidad, alejaría el peligro de una catástrofe. 

     El Dueño de Shambhalla vive y respira en el corazón del Sol  , escribió un Mahatma himalayo. 

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