ABRIÉNDONOS A LA UNIDAD

ABRIÉNDONOS A LA UNIDAD 1

ABRIÉNDONOS A LA UNIDAD
(Mediante el trabajo con la Sombra)

Por Daniel Jacob

Es poco común que alguien se interne voluntariamente en los Aspectos de la Sombra de su Ser, necesarios para comprender al Sí Mismo. Por lo menos, es poco común que vaya ahí conscientemente y de buen grado. Generalmente, introducirse en los Reinos de la Oscuridad requiere que el alma sea iniciada con gran dolor, tremenda pérdida o profunda tristeza. Es que son estos elementos lo que tienen el poder de perforar el Velo del Olvido, permitiendo así que aparezcan los Aspectos de la Sombra.

Por ejemplo, la película La Guerra de las Galaxias comienza con un encuentro entre Luke Skywalker y Obi-Wan Kenobe, donde el Viejo Maestro desafía a su joven discípulo a unírsele en una cruzada para salvar a la civilización del control del Imperio del Mal. Al principio, el joven se niega, aduciendo que tienen mejores cosas que hacer con su tiempo. Y agrega: “Todo esto está muy lejos de aquí, como en otro mundo.” Sólo cuando Luke descubre que el Imperio ejecutó a su Tía y Tío y destruyó su hogar, acepta dejarlo todo e instruirse en los métodos de La Fuerza.

Parte del entrenamiento del Jedi es entrar en “El Lado Oscuro” y vérselas con lo que hay ahí. En las primeras etapas de su aprendizaje, Luke le pregunta al Maestro Yoda: “¿Qué hay ahí?” Yoda le responde: “Sólo lo que llevas contigo.” Mientras escribo esto (Finales de Invierno, 2000) acabo de regresar de ver la película Titus, con Anthony Hopkins. Está basado en la famosa obra TITUS ANDRONICUS de William Shakespeare. Los que piensan que nuestros hijos están siendo “afectados por demasiada violencia en la TV” harían bien en ver la clase de violencia que presenciaron nuestros ancestros. ¡Esta película parece comenzar donde termina “El Silencio de los Inocentes”!

El personaje que da título a esta película es bombardeado con tanta aflicción y pérdida que haría tambalear el universo de cualquier hombre normal. Sin embargo, este hombre dista de ser normal. De hecho, cuanta más aflicción se amontona sobre él,  más parece crecer en estatura para danzar entre los Dioses. Durante esta proyección y en la conversación que siguió, comprendí la increíble naturaleza ascendente del descenso en la Oscuridad.

Al ser Multidimensionales, nosotros los de la Transición estamos bendecidos con un espectro completo de experiencia. Dondequiera que vamos dentro del Multiverso, automáticamente implantamos fragmentos de nosotros mismos en universos correspondientes que equilibran las cuestiones y temas que estamos explorando. Por ejemplo, si exploramos la pobreza en algunos contextos de realidad, automáticamente creamos universos correspondientes donde somos ricos. Si exploramos la ilegalidad, entonces instantáneamente se despliegan universos donde estamos explorando simultáneamente carreras en el

Cumplimiento de la Ley. Pueden pensar que este “equilibrar” es la versión Multiversal de lo que conocemos como karma.

En TITUS ANDRONICUS, el personaje de ese nombre revela los efectos que ha tenido sobre él la profunda penetración debida a su sufrimiento. Aunque algunos sin duda dirán que sus desventuras lo han vuelto loco, Titus parece declarar que lo han llevado más allá del umbral de la experiencia meramente humana, claramente hacia los Reinos Arquetípicos. Es posible que todavía se le asigne el diagnóstico de “loco”, generalmente dictaminado por un psiquiatra que no tiene el coraje de seguirlo a donde él eligió ir.

Carl Jung podría no estar de acuerdo. De hecho, Jung sentía que semejantes experiencias se convertían en portales hacia el genio de la persona. En este sentido, vienen a la mente las palabras de Salvador Dalí (el famoso artista abstracto). De sí mismo dijo: “La diferencia principal entre mí y un loco es que yo no estoy loco.”

En una escena de esta obra de Shakespeare, Titus acaba de presenciar la falsa acusación y ejecución de dos de sus hijos, y se enteró de la despiadada violación de su preciada hija, un ataque que tuvo como resultado que le amputasen ambas manos y le cortasen la lengua. En una alocución sumamente conmovedora que ilustra perfectamente los principios que estamos discutiendo aquí, Titus declara (luego de examinar las heridas de su hija): Era mi amada, y el que la hirió me hirió más que si me hubiese matado; porque ahora me hallo sobre una roca, circundado por la desolación de la mar, que marca el crecimiento de la marea iluminada ola a ola, siempre esperando que el oleaje en sus saladas entrañas lo devore. Así a la muerte mis desgraciados hijos fueron. Aquí se halla mi otro hijo, desterrado, y aquí mi hermano, llorando por mis penas. Pero lo que le causa a mi alma mayor rechazo es la querida Lavinia, más querida que mi alma. Si hubiese visto tu imagen en este infortunio, hubiese enloquecido. ¿Qué haré ahora que veo así tu cuerpo lleno de vida?” (Acto 3, Escena 1)

A esta altura se describe aquí que cualquier hombre que sufra, inevitablemente tiene que elegir. Caer en más “locura” significaría que se resignado a una vida de ser enterrado en una institución mental, una vida de medicación y confinamiento. Titus prefiere utilizar el dolor en vez de permitirle que lo consuma a él. A medida que las mandíbulas de la ira y el arrepentimiento comienzan a cerrarse en torno a él, el viejo atraviesa el Velo de su experiencia y atrae a los Poderes Arquetípicos para que lo rodeen y apoyen. Sabiendo, a algún nivel, que es un Hombre Multidimensional, llama al resto de sus “yo” manifiestos y a sus aspectos propios para que lo ayuden a modular y enfocar la energía. Sigue, afirmando:   “Si hubiese una razón para estas desdichas, entonces dentro de límites podría sujetar mis infortunios. Cuando el cielo llora ¿no se desborda la tierra? Si rugen los vientos, ¿no enloquece el oleaje amenazando al cielo con su enorme rostro abotargado? ¿Y tendrán ustedes razón para este imprevisto giro?

Yo soy la mar. Escuchen cómo estallan sus suspiros. Ella es el cielo que llora. Yo soy la tierra. Entonces mi mar debe conmoverse con sus suspiros, entonces debe mi tierra, con sus continuas lágrimas convertirse en un diluvio desbordado y ahogado…” (Acto 3, Escena 1)

Al entrar en la Unidad, todo hombre posee la capacidad de convocar las herramientas que sean que necesite para encarar cualquier situación. Ya no está LIMITADO por las restricciones de la reacción humana, dentro de un cuerpo mortal y vulnerable.

En otras palabras, ¿por qué desarrollar una úlcera, cuando pueden valerse de LOS CUATRO VIENTOS para manifestar su angustia? ¿Por qué llorar durante años, cuando un buen huracán puede llevarse su pena para siempre? Ah, pero semejantes prácticas les perteneces a los que están listos para vérselas con el infinito que está en el centro de su ser. Puede volarles su “protección” y hacer estallar su ilusión de limitación. Entonces, ¿qué haremos todos para divertirnos? Concluyo esto con algunas palabras de un poema que escribí a principios de los años 90. (Uy, suena como si hubiese pasado muchísimo tiempo, ¿no?) Se refiere a ganar perspectiva respecto a quiénes somos en realidad, en oposición a quiénes pensamos muchas veces que somos.

Dice así:

No te encarames en los principios
Jamás tendrán firmeza suficiente para sostenerte
Más bien observa a la energía misma.

Comprende que si algo o alguien te domina,
si ahora estás constreñido e inmovilizado
y no puedes hacer lo que deseas…
es justo y bueno que estés ahí.

Ese rostro oscurecido de poder momentáneo,
ignorante e insensible, te guardará y se alimentará de ti…
aunque no sepa quién eres.

Y estarás retenido –inocente y sufriendo-
hasta que YA NO PUEDA RETENERTE MÁS.

Por eso, tómate este tiempo para languidecer un poco más aún
arroja tu poder a las cuatro esquinas de la Tierra.
Deja que vocifere y grite y reclame dominio
mientras descansas un instante en esa debilidad.

Deja que esté AHÍ en lugar de estar AQUÍ
porque una vez que esté AQUÍ, ya NUNCA MÁS se irá
y quienes CREEN saber están ERRADOS

No hay jactancia en el Sol ni en la Lluvia,
no hay vanas pretensiones de riqueza o poder
sólo apropiada y fiel entrega.

Pero entremedio de las lluvias o el calor del mediodía
aún podemos disfrutar esta hora de paz y seguridad,
Distinta a lo que fuimos, y somos, y sin embargo seremos. (*)

(*)

Do not stand upon principles.
They could never be strong enough to hold you.
Look, instead, to the energy itself.

Understand that, if something or someone holds dominion over you—
if you are now constrained and held tight so that you
cannot do what you will—
It is a good and a just thing that you are there.

That darkened face of momentary power,
unknowing and unfeeling, shall keep you and feed upon you—
though it knows not who you are.

Therefore, take this time to languish still a little while longer.
Cast away your power to the four corners of the Earth.
Let it rant and cry out and claim dominion—
while you rest a bit in this weakness.

Let it be THERE instead of HERE.
For once it is HERE—it will NEVER AGAIN depart.
And those who THINK they know are MISTAKEN.

There is no boasting in the Sun or in the Rain.
There are no idle claims to wealth or power.
Only faithful and appropriate dispatch.

But, in-between the showers or the noonday heat,
we can still enjoy this hour of peace and security—
distinct from what we were, and are, and yet shall be.

DJ.

Copyright Daniel Jacob  www.reconnections.net

Título en inglés: Opening to Oneness through Shadow Work
Traducción: Susana Peralta

Sitio oficial de Daniel Jacob en español www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm

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