Ángeles que ayudan – Arcángel Uriel

Uriel

Ángeles que Ayudan: “El Arcángel Uriel”

Angeles que ayudan en los cambios planetarios y personales

Desde el principio de la historia escrita, todo tipo de personas, desde líderes espirituales hasta simples ciudadanos de a pie, han recibido la visita de los ángeles. Vamos a hablar de cómo los ángeles, en este caso el Arcángel Uriel, siguen realizando esas visitas.

En su mayor parte las experiencias con los ángeles no son visuales, sino que se siente cercana una presencia de santidad. Algunas veces, en momentos de oración o de meditación con Dios, los ángeles se comunican mediante lo que creemos que son nuestros pensamientos, pero también hay quien sí escucha una voz o ve un ángel, como sucedió en varias apariciones de la Madre María que han tenido lugar en este siglo. El propósito de las visitas de los ángeles puede ser guiarnos o bien consolarnos en momentos de grandes dificultades.

¿Existen los ángeles?

En el ejemplar del 5 de enero de 1986 de la revista Parade Magazine se narra la historia de un encuentro con los ángeles que tuvo lugar en el espacio. Seis astronautas soviéticos afirmaron haber visto un grupo de resplandecientes ángeles con alas del tamaño de aviones. Según Weekly World News, tres de los astronautas dijeron haber visto a los seres celestiales por primera vez en el mes de julio de 1985, el día ciento cincuenta y cinco a bordo de la estación espacial Salyut Save 7. Afirmaron que habían visto siete figuras gigantescas con apariencia humana, pero con alas, halos neblinosos y rostros redondos con sonrisa de querubín, es decir, la clásica descripción de un ángel. Doce días después, otros tres científicos soviéticos, entre ellos una mujer astronauta, volvieron a verlos. «Sonreían -dijo la mujer- como si guardaran un glorioso secreto.»

Así, estés donde estés, hasta en el espacio, te puedes encontrar con los ángeles. Esta historia demuestra que los ángeles no prestan atención a los sistemas políticos: aman a todas las personas, en todas partes; y allí donde haya alguien receptivo, ellos dejarán su huella.

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¿Quién es el Arcángel Uriel?

Los Arcángeles Uriel y Aurora sirven en el sexto rayo, que es uno de los siete rayos de los que consta el espectro universal de la luz de Dios. Su color es morado y oro con motas rubíes (* Nota en otros texto dice rojo-rubí y otros dorado). El sexto rayo transmite los principios de la hermandad, el servicio, la justicia divina y la paz de Dios; también nos trae las energías de la resurrección.

El complemento divino de Uriel -su polaridad femenina- es la Arcangélina Aurora (otros textos ponen a la Arcangélina Gracia), cuyo color es el rayo de brillo rosa-dorado que contemplamos al alba. Las obras de estos arcángeles se corresponden con el chakra del plexo solar, que es el lugar de los deseos y, en última instancia, el lugar de la paz. Este chakra tiene diez pétalos y su nombre en sánscrito es manipura. Los jueves (*nota, la mayoría de los textos dice que su día es el viernes) podemos apreciar mejor la vibración de paz, servicio y justicia de los Arcángeles Uriel y Aurora. El retiro de estos arcángeles, que está en el mundo celestial, se ubica sobre los montes Tatra, al sur de Cracovia, en Polonia. Referencias históricas a Uriel

Uriel significa «fuego de Dios», «llama de Dios» o «Dios es mi luz». En la tradición judía, al Arcángel Uriel se le llama «aquél que trae la luz a Israel». Se le conoce como el ángel del trueno y los seísmos y como el ángel del fuego o del infierno. También se le representa como intérprete de profecías y, a menudo, se le pinta con un libro o un papiro.

En El paraíso perdido, John Milton describe a Uriel como el «regente del Sol» y «de todo el cielo, el espíritu de vista más aguda». Algunas tradiciones identifican a Uriel como el ángel que sacó a Abraham de la ciudad de Ur. Hay quienes lo identifican como el ángel que luchó con Jacob (otros dicen que fue el Arcángel Chamuel). También se dice que fue él quien destruyó los ejércitos de Senaquerib.

El nombre de Uriel no se encuentra en la Biblia, pero sí lo mencionan otros textos judíos y cristianos que lo califican como serafín, querubín, ángel de la Presencia y vigilante del mundo y de la sección inferior del Hades. Algunas obras lo identifican como uno de los querubines que Dios puso al este del jardín del Edén.

En el Libro de Enoch, Uriel «junto con Miguel, Gabriel y Rafael» es uno de los ángeles de mayor importancia. Acompaña a Enoch durante sus viajes por el cielo y el infierno, y previene a Noé del diluvio que se avecina; algunas tradiciones afirman que Uriel fue enviado para enseñar a Noé a sobrevivir al diluvio.

En el segundo libro de Los oráculos sibilinos, se nombra a Uriel como uno de los ángeles que conduce a las almas al juicio. Los oráculos sibilinos fueron usados para propagar la doctrina judía y cristiana entre los paganos y contienen predicciones de infortunios y desastres que van a sobrevenir a los hombres. Fueron citados cientos de veces por los padres de la iglesia en sus escritos.

El segundo libro de Los oráculos sibilinos dice: «Los imperecederos ángeles del Dios inmortal, Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel, que conocen los males de todos, llevan a las almas de los hombres desde la fangosa oscuridad al juicio, al tribunal del gran Dios inmortal. [ … ] Uriel, el gran ángel, quebrará los inmensos cerrojos, hechos de inquebrantable e inflexible acero, de las puertas del Hades. [ … ] Las abrirá de par en par y al juicio llevará a todos los cuerpos afligidos, especialmente a los antiguos espectros: los titanes, los gigantes y todos aquéllos que el diluvio destruyó; también llevará a juicio a aquéllos que las olas de los mares destruyeron en los océanos, y a aquéllos que fueron devorados por las fieras, las serpientes y las aves: a todos éstos presentará ante el tribunal».

Uriel ocupa un lugar clave en El cuarto libro de Ezra, un libro apócrifo que en la literatura judía se considera como uno de los textos de mayor belleza. Esta obra ejerció gran influencia en la iglesia cristiana primitiva y llegó a ser usado como parte de la liturgia, además de dar forma a las creencias medievales sobre el final de los tiempos.

En El cuarto libro de Ezra, Uriel interpreta las visiones de Ezra y le enseña los secretos del universo, respondiendo a las preguntas que Ezra le plantea sobre el juicio del hombre, sobre las señales del final de los tiempos que se avecina, sobre si los justos pueden interceder a favor de los impíos y sobre el destino de los malignos.

En los escritos de los gnósticos, Uriel es llamado Suriel y es considerado regente de una de las siete esferas planetarias. Cómo los ángeles han sido eliminados de nuestra vida

Diversos textos de la antigüedad mencionan al Arcángel Uriel, el cual era conocido por los judíos y por los cristianos primitivos; sin embargo, no es mencionado en la Biblia. La iglesia católica ha prohibido en repetidas ocasiones que se adore a ángeles que no estén nombrados específicamente en la Biblia, a pesar de que los primeros dirigentes de la iglesia aprobaban la devoción a los ángeles y alentaban a que se les rezara.

Pero en el siglo IV el sínodo de Laodicea decidió que la veneración a los ángeles estaba menoscabando la adoración a Cristo. El sínodo se celebró en una ciudad donde se creía que los ángeles eran los defensores de la Ley y donde, cabe suponer, les estaban «adorando».

El sínodo prohibió a los cristianos que adoraran a los ángeles en la intimidad de sus casas, es decir, fuera de los muros de la iglesia. También prohibió que se mencionara a ángeles cuyos nombres no estuvieran en las Sagradas Escrituras católicas, donde sólo se hace referencia a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

A pesar de esta condena por parte del sínodo, la adoración a los ángeles siguió floreciendo. En el año 745, la iglesia volvió a prohibir la adoración de ángeles cuyos nombres no se encontraran en la Biblia. El Segundo Concilio de Nicea, en el año 787, reconociendo lo extendida que estaba la devoción a los ángeles, dio el visto bueno a la costumbre de pintar ángeles y venerar sus imágenes.

Sin embargo, en los siglos IX y xv, otros concilios eclesiásticos volvieron a condenar que se nombrara a ángeles que no fueran mencionados en la Biblia. Más recientemente, en el año 1950, el Papa restringió la adoración a los ángeles, reafirmando que los católicos únicamente pueden nombrar a Miguel, Gabriel y Rafael. Pese a las prohibiciones papales, el Arcángel Uriel en persona nos anima a que lo llamemos por su nombre, y a que reclutemos a sus legiones de ángeles para que realicen cambios en nosotros y en el planeta.

«En todas las religiones del mundo, los ángeles han quedado eclipsados -dijo Uriel en un dictado-. Por tanto, a efectos prácticos, te han privado de tus intercesores. Los ángeles somos tus compañeros, tus hermanos y hermanas, tus servidores. Estamos contigo, para este trabajo se nos ha enviado: ésta es nuestra misión. ¡Podemos hacerlo, hemos sido instruidos para ello, somos profesionales! No tienes más que llamamos en el nombre de Dios YO SOY EL QUE YO SOY, en el nombre de su Hijo Jesucristo. Y entonces “permanece firme y contempla la salvación de tu Dios” a través de nosotros, pues venimos para darte esa salvación. “¡Permanece firme y contemplarás la curación de las naciones!”»

En otra ocasión, Uriel dijo: «Has de saber […] que los arcángeles pueden ayudarte sólo hasta donde hagas el llamado. Cuando nos invocas, estamos contigo al instante; cuando no nos invocas, aunque deseemos salvarte de horribles calamidades, la ley cósmica nos obliga a no intervenir».

Los ángeles respetan nuestro libre albedrío. Cuando no tomamos la decisión de invocarles, estamos tomando otra decisión: usamos nuestro libre albedrío para no hacer el llamado. Y los ángeles de Dios respetan esa decisión.

Los ángeles salvan dos vidas

Me gustaría contarte la historia de un joven, Chris Merkel, que se salvó de la muerte al pedirle a Dios que le enviara un ángel para que le rescatara. Esta historia fue publicada en el ejemplar de febrero de 1993 de la revista Guideposts.

De pequeño, Chris creía en los ángeles, porque su madre le había dicho que eran seres reales. Pero al llegar a la adolescencia comenzó a dudar de su existencia: no conocía a nadie que hubiera visto a un ángel. Pero eso no desalentó a su madre, que todos los días seguía pidiéndole a Dios que asignara un ángel para cuidar de cada uno de sus hijos.

En enero de 1991, Chris tuvo motivos para cuestionar sus dudas acerca de los ángeles. Un día, mientras se preparaba para ir al trabajo, escuchó las oraciones que su madre estaba recitando en la cocina; en ellas, le pedía a Dios que enviara ángeles que protegieran a Chris en su trabajo, algo que le hizo gracia al escéptico Chris.

Ese día, mientras él y un compañero trabajaban en una zanja, una pared de tierra cayó sobre ellos. El rostro de Chris quedó en una bolsa de aire, pero la aplastante presión le hacía difícil respirar. Supo que iba a morir asfixiado lentamente.

En el momento en que estaba a punto de desmayarse, le pidió a Dios que le enviara un ángel que lo rescatara. Chris dijo que, antes de que el equipo de rescate lo sacara, se había sentido misteriosamente alegre, se había relajado y había perdido el conocimiento. Cuando lo recuperó, él y su compañero estaban vivos, aunque el médico no sabía por qué; les dijo: «No hay duda de que alguien les está cuidando».

Desde entonces, Chris ha buscado todas las menciones bíblicas sobre ángeles y, al igual que su madre, todas las mañanas le pide a Dios que asigne un ángel a todos sus compañeros de trabajo y a todo el equipo.

«No tiene sentido no usar lo que Dios nos ha dado», dice Chris.

Ojalá no esperes a encontrarte en una situación de vida o muerte para aprender la lección que Chris Merkel aprendió. Creo que eso es lo que intentan transmitimos tanto Uriel como todos los arcángeles: no tiene sentido no usar lo que Dios nos ha dado. Todos los días los ángeles nos dicen: «Estamos aquí para que nos uses». Así que hagámoslo: recemos a los ángeles; asignemos ángeles a nuestros seres queridos y a todas las personas con las que nos encontramos a diario.

Usa la llama de la resurrección para transformar tu vida

Como ya he mencionado, los Arcángeles Uriel y Aurora nos traen la llama de la resurrección, que tiene un resplandor madreperla. Cuando, en el nombre de Jesús, decimos: «YO SOY la Resurrección y la Vida», estamos invocando la resurrección. Podemos invocar la resurrección y la vida de cualquier parte de nuestra vida: nuestro servicio, nuestro talento, nuestra salud, nuestro futuro, nuestro plan divino, cualquier cosa que hayamos dejado de lado y de la cual queramos ocupamos ahora. Pero para que esa acción de la resurrección te sea de ayuda, tienes que invocarla.


Para ello, puedes recitar en voz alta la frase

«¡YO SOY la Resurrección y la Vida!» nueve veces.


Aprende a incrementar la paz interior y exterior

Cuando queramos calmar las emociones y aquietar el cuerpo de los deseos, recitemos el siguiente mantra nueve veces:

«¡En el nombre Jesucristo: Paz, aquiétate! Y sabe que YO SOY Dios.»

Has de tener presente que «YO SOY» es el nombre de Dios y que cuando decimos «YO SOY… », estamos afirmando «Dios en mí es … » y «Dios en mí está manifestando … » lo que digas a continuación en esa oración. Por ejemplo:

«YO soy (Dios en mí es) la puerta abierta que nadie puede cerrar»; «YO soy (Dios en mí es) la luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo»; «YO SOY (Dios en mí es) el camino, la verdad, la vida, la resurrección, la ascensión en la luz.»

La siguiente invocación sirve para pedirle directamente a Uriel que te ayude a aumentar la paz interior y exterior:

Invocación

Oh Arcángeles Uriel y Aurora, legiones de luz del sexto rayo, venid en esta hora, os lo ruego. Se parad la luz de la oscuridad. Que los ángeles desciendan sobre el rayo de brillo rosa dorado procedente del corazón del Gran Sol Central.

Invoco refuerzos cósmicos de huestes angélicas y les pido que ¡establezcan Paz! en mi corazón! ¡Paz! en mi mente! en mi voluntad! en mis miembros! en el cuerpo de los deseos. Que sobre mí descienda el reinado de la Paz del Cristo Cósmico. Que sobre mí descienda el reinado de la paz del Buda y de todos los avatares. Que la paz comience dentro de mi corazón! dentro de todos los corazones; y que la paz sea el poder que vence las fuerzas de la guerra y del caos.

Oh luz de los ángeles! santos ángeles de Dios! escuchad mi llamado en esta hora y responded en defensa de la vida! atad a los ángeles rebeldes que interfieren en el progreso de las almas y que desean apartarlas de su unión con el Señor.

En este momento! Arcángel Uriel¿ le ofrezco a Dios mis plegarias y pido que tal y como has prometido! entres en acción de inmediato. Invoco la acción inmediata de la justicia divina. Que los ejércitos del Señor me rodeen ahora! pues deseo ayudaros! oh legiones de la luz. Venid a enseñarme a caminar con los ejércitos de luz en defensa de todos los niños y de todo ser vivo que sufra en la Tierra.

¡Pido esto en el nombre de Jesucristo! y acepto su cumplimiento total de acuerdo con la voluntad de Dios. Así esta dado ya, Amén.

Las cinco claves de Uriel para cambiar tu vida

El Arcángel Uriel te da cinco claves con las que cambiar tu vida! tu familia, tu comunidad y tu planeta.

Primera clave:

Llama a los siete arcángeles para que llenen tus centros espirituales, es decir, tus chakras, con la luz del Cristo Universal

La primera clave del Arcángel Uriel es pedir a los siete arcángeles que llenen tus centros espirituales, los chakras! con la luz del Cristo Universal.

En la figura del hombre de los chakras podemos ver los siete chakras principales. Los arcángeles usan estos siete chakras para afianzar la luz en nuestros cuatro cuerpos inferiores: el cuerpo físico, el cuerpo mental, el cuerpo de la memoria y el cuerpo de los deseos. Como ya mencioné, los Arcángeles Uriel y Aurora afianzan la luz en el chakra del plexo solar.

Puedes visualizar que desde tu Presencia YO SOY, desciende un hilo de luz, llamado el «cordón cristalino», que es en realidad un río de luz. La Presencia YO SOY, que es la individualización del Dios Padre/Madre, constantemente te alimenta con luz por medio de este cordón cristalino.

También recibes alimento desde el chakra de la base de la columna. Las energías de este chakra se conocen como la luz de la Madre (o, en Oriente, como la energía de la Diosa Kundalini). Cuando elevas la luz de la Madre desde la base y atraes la luz del Padre desde la Presencia YO SOY, tienes en los chakras el equilibrio de Alfa (Padre) y Omega (Madre), el más y el menos del Gran Tao.

Algunas veces usamos nuestros chakras incorrectamente. Cuando abusamos de las energías que Dios nos ha confiado, tenemos que invocar la llama violeta para transmutar la energía negativa, para limpiar esos abusos de la luz que hay en cada chakra.

Los chakras son estaciones emisoras que Dios usa, y que nosotros usamos, para concentrar la luz, para conservar la energía, para tener energía cuando uno la necesita, así como, por medio de los decretos, para dirigir la luz de Dios a situaciones problemáticas de nuestra vida y del planeta. Así que es muy importante conservar el fuego sagrado y la fuerza vital.

Se puede abusar de esa fuerza vital de muchas maneras; pero la principal forma de abusar de la luz de Dios es con lo que denominamos «energías marcianas»: la ira, la agresión, la arrogancia, las discusiones, las acusaciones, la agitación, la irritación y la aniquilación; una lista entera de cambios de temperamento que son dañinos.

Son perjudiciales porque este tipo de energía es, en realidad, ira absoluta dirigida en contra de Dios: no se trata de una leve infracción. Cuando nos enredamos en ese tipo de energía, podemos llegar a malgastar gran cantidad de luz en muy poco tiempo.

¿Has visto alguna vez a alguna persona presa de una ira y de unas amarguras viscerales en contra de la vida y de Dios, y que con intensidad condena a los demás, a la gente en general? En realidad, esa gente merece nuestra compasión, porque está a merced de la acumulación de ira que nunca se ha dedicado a resolver.

Este tipo de ira puede sacarle a uno del sendero espiritual ya que los centros espirituales, los chakras, son sagrados y hay que mantenerlos en la santidad de Dios, hay que protegerlos.

Con la siguiente invocación puedes llamar a los siete arcángeles y su luz para que bendigan tus chakras, que es la primera de las cinco claves del Arcángel Uriel.

Invocación

Amada y Poderosa Presencia YO SOY, amados siete arcángeles, llenad ahora mis centros espirituales con la luz del Cristo Universal. Purificadlos de las fuerzas del anticristo que hayan implantado sus energías negativas dentro de mí. Purificadme y exorcizadme ahora con el poder del Cristo Cósmico¡ Con el poder de mi Presencia YO SOY, para que¡ en verdad¡ pueda ser el cáliz del Señor y presentarme cual santo grial.

A los hijos e hijas de Dios «unidos a su presencia Crística, unidos a la figura media de la Gráfica de tu Yo Divino (arriba puesta) les corresponde el dar órdenes e indicaciones a los ángeles, rezarles, pedirles toda la ayuda que necesiten. Nosotros no podemos salvar el mundo, ni siquiera podemos salvamos a nosotros mismos; pero sí podemos invocar a los ángeles, y ellos tienen la formación necesaria.

Uriel dice: «A lo largo de la historia, los santos que han rezado diariamente han sido corazones abiertos a nuestra venida, y a través de ellos la Luz ha brillado en un mundo en tinieblas. Pero te digo .que si no eres un santo hoy, puedes serio mañana. y el proceso de la santidad, amados (en el cual abrazas la voluntad de Dios) comienza con llenar tu ser y tus centros espirituales con la luz del Cristo Universal».

El Arcángel Uriel explica que los arcángeles sólo pueden interceder por nosotros cuando nos sometemos a la voluntad de Dios: «Somos arcángeles que sirven a la voluntad de Dios, y venimos a servir a los hijos e hijas de Dios que, tanto en las cosas grandes como en las pequeñas, son obedientes a Su voluntad.»

Los ángeles no te van a ayudar a hacer algo que no se ajuste a la voluntad de Dios. En realidad, cuando no cooperen con cierto plan, ello será indicativo de que quizá ese plan no se ajusta a la voluntad de Dios.

Como ya he dicho, a veces cometemos errores. Creemos hacer la voluntad de Dios, pero aun así erramos. Aprendemos de esos errores bienintencionados, y Dios no nos castiga.

Pero tenemos que aprender, con la gracia atenta de la madre de Jesús, a escuchar la voz de Dios que está en nuestro interior; para ello debemos programar, todos los días, un período de silencio, un momento en el que lo único que hagamos sea escuchar.

Hay dos momentos en los que es muy importante escuchar porque en ellos estamos entre la octava de conciencia espiritual y de la terrenal: los primeros cinco o diez minutos después de despertarnos por la mañana y cuando nos dormimos. En esos dos momentos podemos llegar a recibir algunas de las ideas más importantes, pero, como son momentos breves, tenemos que hacer tiempo para escuchar a Dios.

Uriel dice: «No podemos, según la ley de Dios, interceder ni interferir en tu vida a menos que renuncies a la voluntad humana y digas: “Hágase Tu voluntad y no la mía. ¡Oh Señor, entra en mi vida y ayúdame!”»

Segunda clave:

Aplica la llama violeta a diario y con generosidad

La primera clave era cargar los chakras con la luz de Dios, y para ello invocábamos a los arcángeles. La segunda clave que nos da el Arcángel Uriel para lograr cambios personales y planetarios consiste en aplicar la llama violeta a diario y con generosidad. El Arcángel Uriel trabaja con la llama violeta casi con tanta frecuencia como el Señor Zadkiel, que es el Arcángel del séptimo rayo, el de la llama violeta.

La llama violeta es un regalo del Espíritu Santo que recibimos bajo el auspicio de Saint Germaint, el cual nos dice que la llama violeta es «una llama física» y que, por ello, es el antídoto para los problemas físicos. «La llama violeta -explica- es el antídoto supremo que contrarresta las intoxicaciones alimentarías, los restos de sustancias químicas, las toxinas o la contaminación del cuerpo por el consumo de drogas.»

Con esto no quiero decir que uno no deba usar lo que un médico nos recete para contrarrestar una intoxicación alimentaría, o neutralizar toxinas o drogas. Tenemos que usar la llama violeta a la vez que el remedio que se ajuste a la situación. La llama violeta puede purificar no sólo las toxinas, sino también los efectos secundarios de un medicamento. Recuerda, pues, que la llama violeta sirve de ayuda a métodos científicos y que no es un sustituto de ellos. No dejes de consultar al médico y tomar los remedios específicos para tu problema.

Es recomendable tener un libro de anatomía para visualizar cómo la llama violeta rodea y entra en cada órgano del cuerpo. Puedes visualizarla y verte saturado de ese rayo y de esa llama.

Cuanto más concretos sean los llamados y la visualización, más inmediata será la respuesta y la acción. Ello es de gran ayuda cuando uno reza «ya sea por uno mismo o por otras personas» en casos de accidentes, operaciones quirúrgicas o enfermedades terminales. Intenta que el médico te dé la descripción exacta de la enfermedad para saber con exactitud a dónde dirigir la llama violeta en el cuerpo de alguien que esté enfermo o que haya tenido un accidente. Haz un llamado específico a Dios pidiéndole que dirija la llama violeta a la zona necesaria y entonces visual iza con tenacidad cómo la llama violeta entra en esa zona.

La llama violeta también puede eliminar los registros de tu karma negativo, entre los cuales se incluyen los registros de las malas acciones. Por ejemplo, para asegurar la paz en la Tierra, el Arcángel Uriel dice que es importante eliminar los registros de muerte y de guerra presentes en los campos de batalla del planeta. Uriel nos enseña a dirigir la llama violeta a la causa y al núcleo del karma.

Invoquemos ahora la llama violeta recitando el mantra «YO SOY la luz del corazón».

YO SOY la luz del corazón

Por Saint Germaint

YO SOY la luz del corazón brillando en las tinieblas del ser

Y transformándolo todo en el dorado tesoro

De la mente de Cristo.

YO SOY quien proyecta mi amor hacia

El mundo exterior

Para derribar toda barrera

Y borrar todo error.

YO SOY el poder del Amor infinito

Que se amplifica a sí mismo

Hasta ser victorioso


Por los siglos de los siglos!


Éste es el mantra que Saint Germaint nos da para expandir la llama trina. La primera línea dice: «YO SOY la luz del corazón», lo cual quiere decir: «Dios en mí es la luz de mi corazón». Esta luz está «brillando en las tinieblas del ser»; esto significa que es la única llama en la octava física que es eterna y que no necesita ser alimentada. Esta luz del corazón está «transformándolo todo en el dorado tesoro de la mente de Cristo», lo cual quiere decir que nuestra mente contiene las riquezas de la Mente de Cristo. Tenemos a nuestra disposición toda la información, los datos y la sabiduría, en cualquier momento, gracias a la Mente de Cristo. A continuación nos concentramos en el amor del corazón y «YO SOY quien proyecta mi amor hacia el mundo exterior». Enviamos el amor de nuestro corazón como un rayo de fuego violeta «para derribar toda barrera y borrar todo error». Afirmamos que Dios en mí es «el poder de amor infinito que se amplifica a sí mismo hasta ser victorioso por los siglos de los siglos».

Este pequeño mantra es un tesoro que nos llega desde el corazón de Saint Germaint. Lo guardamos porque, al afirmar/o, podemos sentir la presencia de Dios que habita dentro de nosotros en forma de llama trina viva.

Recita este mantra con la conciencia plena de que es Dios quien asume el control y realiza, a través de nosotros, la grandiosa obra de las eras. Al recitar esta oración, verás el consuelo que recibes y sentirás que Dios está operando dentro de ti y usándote para que logres la victoria.

Podrás ver que el poder del amor infinito asumirá el control cuando lo conviertas en algo importante en tu corazón. Y como te has entregado al amor y has usado la ciencia de la Palabra hablada, se amplifica a sí mismo y es «victorioso, por los siglos de los siglos».

Dios en ti está logrando todas las cosas. Tú te estás uniendo a Él, eres la manifestación de Dios en la Tierra. Tú y Dios sois uno; no hay división alguna. Puedes recitar este mantra y sentir la presencia viva del Todopoderoso, sentir que sois uno en tu ‘corazón. Claro, no se trata de que tú estés moviendo a Dios, lo que sucede es que tú te mueves tal como Dios lo hace.

Ahora, habiendo adquirido un entendimiento más profundo, vuelve a recitar ese mantra, esta vez tres veces.

Hay otro decreto dedicado a Saint Germaint que es un buen ejemplo de la ciencia de la Palabra hablada. Los primeros dos párrafos constituyen el preámbulo; en él, nos dirigimos a los seres de luz cuya presencia deseamos invocar, cuya ayuda buscamos. En el segundo párrafo establecemos la autoridad con que decretamos y ordenamos que la luz vaya a nuestra conciencia, a nuestro ser y a nuestro mundo.

Luego, como puedes ver, hay seis estrofas, cada una seguida del estribillo y al fina/la coda. Este decreto fue dictado por Saint Germaint y nos llega directamente desde su corazón.

Envía llama violeta, Saint Germaint

Amada, poderosa y victoriosa Presencia de Dios YO SOY en mí, tú, inmortal llama autoalimentada del amor Crístico dentro de mi corazón, Santos Seres Crísticos de toda la humanidad, amado Maestro Ascendido Saint Germaint, amada Madre María y amado Jesús el Cristo, amado Maha Chohán, Arcángel Zadkiel, Príncipe Orómasis, todos los grandes seres, poderes y actividades de la Luz que sirven a la llama violeta transmutadora, amado Lanelo, todo el Espíritu de la Gran Hermandad Blanca y la Madre del Mundo, vida elemental: ¡fuego, aire, agua y tierra!

En el nombre y por el poder de la Presencia de Dios que YO SOY Y por el poder magnético del fuego sagrado del que estoy investido, invoco la poderosa presencia y el poder de todo vuestro moméntum acumulado de servicio a la Luz de Dios que nunca falla, y ordeno que sea dirigido por toda mi conciencia, ser y mundo, a través de mis asuntos y todas las actividades de los maestros ascendidos, por los siglos de los siglos. En tu nombre, oh Dios, yo decreto:

1. Envía llama violeta, Saint Germaint, haz que limpie el núcleo de mi ser, benditos Orómasis y Zadkiel, haced que se expanda más y más.

Estribillo:

Ahora mismo resplandece y satura,

ahora mismo expande y penetra;

libéranos para ser la mente de Dios,

ahora mismo y por la eternidad.

2. Estoy en la llama y allí permanezco,

estoy en el centro de la mano de Dios;

estoy colmado de un matiz violeta,

estoy saturado por completo.

3. YO SOY la llama de Dios en mi alma,

YO SOY la meta destellante de Dios;

YO SOY, YO SOY el fuego sagrado,

siento el flujo del júbilo inspirar.

4. La conciencia de Dios ahora en mí,

me eleva al Cristo que veo aquí.

Descendiendo ahora en la llama violeta,

le veo venir a reinar para siempre.

5. Envía, oh Jesús, tu llama violeta,

santifica la esencia de todo mi ser;

bendita María, en el nombre de Dios,

auméntala y hazla más intensa.

6. Poderoso YO SOY, envía llama violeta,

purifica la esencia de todo mi ser;

Maha Chohán, Oh Santo Ser,

expande el bello sol de Dios.

Coda:

Me toma de la mano para decirme:

Amo tu alma cada día bendito;

elévate ahora en el aire conmigo

donde libre serás de todo cuidado;

mientras siga ardiendo la llama violeta

yo sé que lograré ascender contigo.

Tercera clave de Uriel:

Aumenta la llama de la paz en tu aura

La tercera clave que el Arcángel Uriel nos da para cambiar nuestra vida es aumentar la llama de la paz, que extinguirá el fuego de la guerra y de la ira. Uriel nos dice que si queremos tener paz en nuestra vida y en nuestro hogar, él nos puede enseñar a usar el poder de la paz para luchar contra las fuerzas de la antipaz que acechan, tanto dentro como fuera de ti.

Qué es la fuerza de la antipaz? Esta fuerza abarca estados de ánimo que incluyen ira y nerviosismo en el mundo de los sentimientos, actitudes de acusación o discusión, sentimientos de molestia o irritación, todas las formas de comportamiento agresivo, sea física o psíquicamente, y multitud de cosas que van desde la apatía hasta la tendencia a la autoaniquilación.

En suma, la antipaz es toda condición que nos haga perder el equilibrio ya que, en el estado desequilibrado que resulta de ello, perdemos la armonía y permitimos que se expresen a través de nosotros los estados antes mencionados.

Cuando nos encontremos en esta situación, Uriel nos aconseja que regresemos a la armonía divina lo antes posible. Si usamos el decreto «Cuenta hasta nueve» y si deseamos la armonía más de lo que deseamos ganar una discusión, entonces podremos restaurar la paz con rapidez.

Las discusiones nos atrapan, y la postura que adoptemos -con su falta de armonía- nos atrapa incluso más y nos hace continuar con la discusión.

Cuando tengas la impresión de que vas a participar en una discusión que se te va a escapar de las manos -o si ello ya ha sucedido-, retírate del lugar. Sal a respirar aire fresco, da un paseo mientras recitas el siguiente decreto, que es un llamado a los siete arcángeles y a la Presencia YO SOY.

Decreto «Cuenta hasta nueve»

Ven ahora por el Amor de Dios,

protege tú mi alma aquí,

haz ahora mi mundo tuyo

que la Luz de Dios brille en mí.

Cuento uno,

hecho está.

¡Aquiétate, mundo emocional! Dos y tres,

libre SOY,

paz, es tu divina Voluntad.

Cuento cuatro,

Presencia divina

yo siempre te adoro. Cinco y seis,

¡oh Dios en ti

mis ojos pongo!

Cuento siete, ven, oh Cielo,

¡mis energías domina! Ocho y nueve,

tuyo plenamente,

¡mi mundo mental envuelve!

La luz de fuego blanco me rodea, ¡rechazadas son todas las mareas!

i Con el poder de Dios a mi alrededor YO SOY protegido por el Amor!

Este decreto puede evitar que incurras en un karma negativo grave. Cuando te percates por anticipado de que algo se te va a escapar de las manos, o cuando el ambiente se empiece a alterar y sepas que no vas a poder controlar la situación ni controlarte a ti mismo, aprende a eludir cortésmente esa situación. Apréndete este decreto de memoria y aprende a respirar profundamente, a relajarte dando un paseo, a apreciar el asunto en su justo valor y a decir: «No merece la pena perder el equilibrio de mi alma y de mi luz simplemente por una discusión».

«Regrepa a la armonía divina, en el tono de la voz, en los pensamientos de la mente, en los sentimientos -dice Uriel-. El estado de la armonía divina consiste en tener control divino absoluto sobre las energías que pasan a través de ti. Elévate al plano de tu Yo Crístico y no permitas que las diferentes partes de tu ser, cual niños malcriados, tiren de ti en distintas direcciones. El poder de Dios se puede encontrar en la quietud interior del corazón. Búscalo y lo encontrarás.»

Cuarta clave de Uriel:

Invoca el juicio y la resurrección de Dios

La cuarta clave que el Arcángel Uriel nos da para realizar cambios en nosotros y en el planeta consta de dos partes: invocar el poder del juicio del Señor e invocar el poder de la resurrección del Señor.

Uriel es el arcángel que pronuncia los juicios del Señor Cristo. El Arcángel Uriel ha dicho que él es un ángel que hará todo lo que le pidamos, siempre y cuando lo que solicitemos se ajuste a la voluntad de Dios.

«Soy yo quien escucha día y noche -nos dice-.

Algunas veces tengo que descansar mientras espero a que alguien haga un llamado pidiendo que sean atadas las horrendas injusticias de este planeta.»

Todos vemos continuamente esas injusticias, pero ¿cuántos les pedimos a los ángeles que intercedan cada vez que vemos una injusticia? Muchas veces no hay justicia en los sistemas judiciales, pero siempre podemos recurrir a la justicia celestial.

«Hay un tribunal superior donde los asuntos son juzgados con rapidez y de forma definitiva, y el karma en verdad desciende -dice Uriel-. Por lo tanto, ¡sé sanado de la impresión de que en ti, fuera de ti, en el país o en el mundo, se haya cometido alguna injusticia! Sencillamente, invoca a los Señores del Karma y recuerda que Uriel está esperando que le pidan que entre en acción.»

Uriel explica que aquéllos a quienes Dios administra su juicio por medio de los arcángeles reciben 1,1 oportunidad de cambiar y de adorar al Dios vivo. El juicio de una persona no implica el fin de esa persona, sino que es el juicio de ciertas acciones, y gracias a él la persona recibe su karma, cuyo propósito ps enseñarle una lección.

Cuando le pides a Uriel justicia y juicio divinos, puede que no veas una respuesta inmediata a tu llamado, pero ten la seguridad de que el proceso ha comenzado y, lo sepas o no, llegará a su fin.

Cuando esa justicia es enviada, el cambio comienza en lo más hondo de la psique del hombre y de la sociedad. Así que desde lo más profundo, desde niveles que no percibimos conscientemente, Dios comienza a resolver las complejidades de una injusticia. No vemos esa resolución hasta que se manifiesta a niveles concretos de la mente consciente y del cuerpo, pero cuando pides a los arcángeles que se manifieste la justicia divina en cierta situación, estás poniendo el asunto en manos de expertos.

Uno reconoce una injusticia cuando la ve, ya sea, en el patio de una escuela o en el Congreso, pero uno no siempre sabe cuál es la solución. Lo más seguro es poner toda aparente injusticia en manos de Dios y de sus emisarios angélicos.

Cuando nos tomamos la justicia por nuestra mano, casi siempre nos metemos en problemas, y son problemas con la ley suprema: la ley del karma. No juegues a ser Dios porque al hacerlo, incurres en karma.

Dios dice en la Biblia: «Mía es la venganza; yo daré el pago merecido, dice el Señor. Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza. No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence el mal con el bien».

¿Recuerdas haber sido víctima de alguna injusticia? ¿Has logrado hacer las paces con esa situación en todos los niveles del ser, incluso a niveles inconscientes; o todavía experimentas algo de dolor cuando piensas en esa situación?

Me gustaría hacer una invocación para que todas las injusticias que tú o cualquier portador de luz del planeta haya experimentado sean llevadas para su juicio esta noche ante los Señores del Karma y ante el Arcángel Uriel. Entrégale a Dios toda sensación de haber sido tratado injustamente y deshazte de ese sentimiento y de la tensión que debido a él has acumulado en el cuerpo. A lo mejor tienes una úlcera «o problemas de corazón, o pulmonares» debido a que crees que, en algún lugar, en algún momento, alguien cometió una injusticia contigo.

Sea lo que sea, deshazte hoy de ello. Reconoce que, en cierto sentido, no somos Dios, no vamos a jugar a ser Dios y no nos tomaremos la venganza por nuestra mano. Confía todo a Dios y a sus legiones de luz y sabe que recibirás un trato justo, sea cual sea el karma que tengas, sea cual sea la razón por la que pasaste por cierta situación: como lección, enseñanza o simplemente para experimentar el mismo tipo de energía que tú enviaste en el pasado.

La ley del perdón y la misericordia

Cuando nos deshacemos de la sensación de haber sido tratados injustamente, experimentamos una libertad maravillosa. Pero te voy a contar un secreto: también hace falta el perdón. A veces nos resulta difícil perdonar cuando vemos que alguien hace algo terrible, pero la clave que Dios nos ha dado es la siguiente: podemos invocar que sea atada la parte de la persona que ha desencadenado la injusticia; después recemos por el alma, que ha sido la víctima de ese no yo.

El «no yo» de la persona, el «anti yo», es lo que nosotros denominamos el «morador en el umbral» y otros llaman «el lado oscuro»; es lo que hace que la gente haga cosas malas.

Pedimos misericordia para el alma y pedimos que sean atados todos los componentes de la persona que todavía no estén bajo el control del Yo Crístico (el Yo real) y que, por tanto, tienen la capacidad de obrar el mal.

Ésta es la dicotomía del perdón. Hay cosas que no podemos perdonar: no podemos perdonar el holocausto, no podemos perdonar el asesinato, no podemos perdonar la violación de menores. Éstas son cosas que nos afectan profundamente. Pero sí podemos pedir el perdón del alma que fue el instrumento de esos actos y a la vez invocar el juicio de los componentes del yo (es decir, del no yo) que son la antítesis del Yo real.

Tenemos que esforzarnos en perdonar y para ello te insto a que recites con regularidad los diez votos de Kuan Yin.

Kuan Yin -la Diosa de la Misericordia en Oriente– es una maestra ascendida, una bodisatva de gran altura, que me ha enseñado que el perdón es algo en lo que nos convertimos, no algo que hacemos.

Para poder perdonar de verdad tenemos que establecer como objetivo el convertirnos en misericordia, convertirnos en la encarnación de Kuan Yin, y así, al convertirnos en misericordia en acción, comprendemos que son los hechos lo que define a la misericordia. No tenemos que decir: «Te perdono», como si estuviéramos haciendo una obra magnánima, ya que en realidad perdonar es nuestra vocación y nuestro deber. Podemos ser misericordia en acción, para que constantemente tengamos la actitud misericordiosa, la vibración de la misericordia. Y cuando alguien nos ofende, sintamos que esa llama de la misericordia nos sana.

Si estás curado de la ofensa, del dolor, de la aflicción, ¿quieres que otro sufra para siempre por haber hecho algo que te afligió? Eso es insensibilidad. Kuan Yin acabará con nuestra insensibilidad y nosotros mismos lo lograremos si comemos de forma más sana.

Cuando dejamos de comer alimentos grasos y pesados -carne roja, grasas, productos lácteos-, el músculo del corazón literalmente se suaviza, nos deshacemos del colesterol y las arterias dejan de estar obstruidas.

Cuando hablo sobre este tema siempre me encanta añadir que hay que comer todos los días rábano daikon. Este rábano, cocinado o crudo, te permite vivir más y así servir muchos años más. El daikon cocinado se introduce en los órganos y elimina las grasas que se han acumulado en ellos a lo largo de los años. El daikon crudo ataca las grasas que hayamos ingerido recientemente, ayer o ‘la semana anterior.

Mantén tu cuerpo limpio y flexible y, una vez que hayas eliminado esas sustancias, tu piel será como la de un bebé. Cuando el corazón no esté endurecido y el cuerpo sea flexible, te resultará más fácil deshacerte de la insensibilidad espiritual. Es maravilloso despertarse un día y escucharse a sí mismo perdonar a niveles internos a los enemigos más acérrimos.

Ésta es una costumbre que no debemos olvidar, porque la misericordia y el perdón son el primer paso que hemos de dar en el sendero espiritual. Para ser recibidos en el sendero, tenemos que ser perdonados y desear el perdón y la penitencia; pero también tenemos que perdonar a los demás. Así que sin perdón no hay sendero espiritual. Es el primer paso que el Buda enseñó, el primer paso que el Cristo enseñó.

Ahora piensa en todas las personas a las que quieras perdonar, en todas las personas cuyas injusticias le puedas entregar a Dios, y verás la liberación que experimentas. Como ayuda, puedes recitar la siguiente invocación.

Invocación:

Oh amados Arcángeles Uriel y Aurora, estoy muy agradecido de estar con vosotros en esta hora y de tener la oportunidad de comulgar con otras almas encarnadas de la luz! algunas de las cuales son ángeles.

Deseo recordar ahora el momento en que me aparté de la conciencia divina del Gran Sol Central. Ayudadme a encontrar! oh Uriel y Aurora, mi primer acto de injusticia! mi salida de la Casa del Señor! la primera vez que me aparté de la voluntad de Dios y descendí a estos densos niveles de conciencia. ¡Os pido¡ amados Arcángeles Uriel y Aurora y legiones del sexto rayo! que recorráis conmigo todos los pasos que me han traído a este lejano país, desde donde deseo regresar al Sol Central del Ser.

Invoco al Ojo Omnividente de Dios para que contemple todos los actos de injusticia que haya cometido en contra de todo ser vivo. Y ahora pido que ese Ojo Omnividente se dirija a todas las injusticias que se hayan cometido conmigo. Pido ahora tu Presencia sobre mí y te entrego estos asuntos, así como se los entrego a la Corte del Fuego Sagrado, a los Señores del Karma.

Apelo también al corazón de la amada Kuan Yin. Pido tener un corazón misericordioso para poder compartir esa misericordia «conmigo y con mi prójimo» y sentir la profundidad del perdón en mi ser para que ¡no guarde rencor¡ para que no sienta la necesidad de vengarme. Pues que el Señor Dios Todopoderoso es quien toma la venganza y por lo tanto! yo no me ocuparé de administrar la justicia Divina.

A ti! oh Uriel! pido que aquéllos a quienes yo haya agraviado reciban la compensación de ese agravio tomando de mi cuerpo causal algún invaluable regalo para aquéllos con quienes tengo una deuda kármica.

Invoco la forma de pensamiento curativa. Invoco el fuego sagrado para que consuma en mí los registros del dolor y de la aflicción en el corazón! en todos los chakras! en todos los órganos donde yo haya permitido que se asienten la desesperanza! la depresión y las heridas del pasado. Pido que la llama violeta pase a través de mí ahora! que transmute toda sensación de haber sido tratado o tratada injustamente. Invoco el juicio cósmico del Señor! pido que sea atado el morador en el umbral del no yo, del anti yo de todas las personas! incluido el mío! que puede perpetrar actos de crueldad y deshonra.

Oh Dios! estoy agradecido de que la misericordia esté a mi disposición gracias a todos los hijos e hijas de Dios que interceden por mí y gracias a la intercesión de los santos ángeles. Por lo tanto! con suprema gratitud en esta hora! acepto la justicia Divina. Encomiendo mi ser a Dios y dejo que Él se ocupe de todas estas cosas.

Oh Diosa de la Misericordia! pon sobre mí tu presencia para que! de aquí en adelante! pueda yo ser una llama de misericordia viva dondequiera que me encuentre! para que pueda sentir el dolor de los demás y esté preparado o preparada para entender a mi prójimo con compasión y misericordia.

Mediante la acción de los ángeles y Budas del Rayo Rubí, sello esta plegaria en el nombre del Padre, del lijo, del Espíritu Santo y de la Madre Divina y, a modo e apéndice, ofrezco oraciones personales.

Cada vez que sientas la tentación de recordar una vieja herida o un viejo resentimiento, recuerda la oración de san Francisco y recuerda también que has venido al altar y que todo eso ya lo has puesto en manos de Dios. Nunca se lo quites, continúa con tu vida, libre para amar, libre para usar el cien por cien de tu energía para amar. Esto es, de por sí, una enorme gracia.

La oración de san Francisco de Asís

Señor, hazme un instrumento de tu paz.

Donde haya odio, déjame sembrar amor; donde haya ofensa, perdón;

donde haya duda, fe;

donde haya desesperación, esperanza; donde haya oscuridad, luz; y

donde haya tristeza, alegría.

Oh Maestro Divino,

concédeme que no busque tanto ser consolado como consolar;

ser comprendido como comprender; ser amado como amar.

Porque es al dar que recibimos, es al perdonar que somos perdonados, y es al morir que nacemos a la Vida eterna.

El Arcángel Uriel

La preocupación de Uriel por el aborto

El siguiente tema que nos presenta el Arcángel Uriel es bastante controvertido. Expongo a continuación lo que él ha dicho al respecto, pero quiero recordar que yo defiendo el derecho que todas las personas tienen de tener su propia opinión sobre cualquier tema, incluido éste.

A los arcángeles les preocupa profundamente el aborto y las consecuencias kármicas que éste acarrea para las personas y naciones que lo aprueban. El Arcángel Uriel ha pronunciado el juicio del Señor Jesucristo sobre el aborto, sobre los médicos que lo practican y sobre las leyes que lo permiten.

Uriel ha profetizado que «la nación y el pueblo que toleren el asesinato del Todopoderoso en sus hijos, esa nación sufrirá cataclismos. y quién sabe dónde se manifestarán: quizá en una nevada en primavera; o en la economía; o en hogares donde hermano se enfrentará con hermano y donde estará presente la fuerza de la división debido al karma del odio al Cristo que vive en estos bebés que están en el vientre, karma que ahora ha llegado».

Desde el año 1973 ha habido en el mundo entero entre mil millones y mil quinientos millones de abortos. En ese mismo período, desde que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos legalizó el aborto, al menos treinta y seis millones de bebés han sido abortados en este país, lo cual quiere decir que se ha abortado el plan divino y la misión de estos millones de almas. Dios escoge el momento especial en la historia para que cada alma nazca y cumpla con su razón de ser para esa vida en particular.

Uriel ha dicho: «Asesinar a los hijos de Dios es asesinar a Dios como ígneo potencial, es volver a crucificar al Cristo».

Si alguien ha tenido un aborto o lo ha apoyado, puede saldar ese karma realizando actos de misericordia y apoyando a la vida. Podemos rectificar el karma no sólo por medio de la oración, sino también trayendo un hijo al mundo, o bien adoptando niños o patrocinándolos económicamente. Podemos ayudar a los niños por medio de programas comunitarios o apoyando a programas que los ayuden. Quien ha estado implicado en un aborto debe implorar el perdón de Dios y enmendar el error sirviendo a la vida.

Esas personas pueden hablar en defensa del derecho a vivir del nonato y diseminar información sobre lo que el niño experimenta en el vientre durante los nueves meses. Como ayuda pueden usar mi seminario titulado Life Begets Life (<<Vida engendra vida») y otros materiales sobre este tema que están disponibles en vídeo y en casete. También hay materiales como The Silent Scream (<<El grito silencioso»), The Miracle of LHe (<<El milagro de la vida»), A Window to the Womb (<<Una ventana al vientre») y A Soul That’s Free (<<Un alma que es libre»), este último una conmovedora historia sobre el tema del aborto.

Tenemos que recordar que Dios es misericordioso. Pero aquéllos que han apoyado un aborto y no se arrepienten de ello ni saldan el karma correspondiente, recibirán el karma de sus acciones. Puede suceder que ellos mismos experimenten el aborto, es decir, el malogramiento de su plan divino y de esa forma sepan lo que han infligido a los nonatos.

El juicio de Dios se manifiesta

Me gustaría narrar dos ejemplos en los que el Arcángel Uriel pronunció el juicio y en los que ha habido resultados tangibles. El 29 de diciembre de 1985, Uriel, haciendo alusión a los altos precios del petróleo establecidos por la OPEP, dijo: «De ninguna manera lograrán crear barreras, ya sea de dólares, de petróleo o de conspiración o de alegres sonrisas o de justificación. ¡Porque eres atada [la OPEP] en este día! ¡Y el Señor me ha enviado, para que por el poder de la Palabra su Juicio permanezca en la octava física y sea llevado en los corazones, y para que se vea y se sepa que la Tierra es del Señor!»

Dos meses después del dictado del Arcángel Uriel, los precios del petróleo cayeron en picado (cincuenta por ciento), pasando el precio del barril de 27,06 dólares a 13,26 dólares, en marcado contraste con el drástico aumento de más del 1.800 por ciento que había sufrido el precio entre los años 1971 y 1981, cuando la OPEP controlaba casi la totalidad del mercado.

El 7 de marzo de 1983 la revista Newsweek escribió: «En la década pasada, la OPEP logró la mayor transferencia de riqueza de la historia. Provocó el caos en las economías de los países industrializados y llevó a algunas naciones del Tercer Mundo al borde de la ruina; contribuyó a la caída de dos presidentes esta dounidenses; y dejó profundas cicatrices en la psique de Estados Unidos, un país que se enorgullecía de su independencia».

Uriel dijo, en ese mismo dictado del año 1985, que nosotros podíamos hacer realidad el juicio del terrorismo si invocábamos a los ángeles. Dos días antes del dictado, un grupo de cuatro terroristas había irrumpido en el área de los mostradores de la línea aérea israelí El Al en el aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma y había lanzado granadas de mano y disparado con metralletas cortas a los viajeros y transeúntes. Minutos más tarde, tres terroristas desplegaron su ataque en el área de salidas de El Al en el aeropuerto Schwechat de Viena. Murieron un total de diecinueve personas, entre ellas una niña de once años de edad; otras ciento diez personas resultaron heridas en los brutales ataques.

En el dictado, Uriel dijo: «Aunque no hay solución internacional al terrorismo, el Señor Dios Todo poderoso sí tiene la solución. Y las huestes angélicas están listas para entregarla, día tras día y noche tras noche, si, usando los decretos, ofrecéis la Palabra de confirmación. Porque aquí abajo en el reino de escabel, amados corazones, vosotros debéis ratificar la voluntad de Dios y sus ritos y su santa Palabra. Comprended que el libre albedrío se manifiesta en todos los lugares del mundo y en todas la áreas de acción política y económica».

Estos dos incidentes concretos son un asombroso testimonio del poder de Dios cuando habla a través de Su arcángel y éste entrega esa Palabra a través del mensajero.

Es interesante señalar que Rand Corporation, que desde el año 1968 ha controlado el terrorismo, dice que los incidentes terroristas alcanzaron su punto máximo en 1987 y que desde entonces ha habido una disminución del terrorismo en el mundo entero, con la excepción del terrorismo durante la Guerra del Golfo de 1991.

Es frecuente que recibamos dictados de los arcángeles, especialmente de Uriel, que contienen el juicio de ciertas situaciones y él espera que nosotros recitemos los decretos después del dictado para que ese juicio se haga realidad en la octava física.

También podemos aplicar la acción del juicio a nuestro no yo, al yo que es la antítesis de nuestro Yo Superior. Cuando le pides a Dios que te juzgue, su fuego sagrado desciende a tu templo, no con la intención de perjudicarte, sino para separar lo malo de lo bueno. De esta forma, podemos ver que el error y los malos hábitos no son parte de tu Yo real.

Los siervos de Dios tenemos que saber qué hay en nosotros que ofende a Dios para así poder corregir/o y enmendarlo. Una forma segura y rápida de avanzar en el sendero espiritual es pedir/e a Uriel que, con la espada de doble filo, separe lo real de lo irreal. Cuando lo hacemos, todo nuestro cuerpo se llena de luz porque hemos renunciado a una parte de nuestro ser que no era de Dios y ésta es la mejor manera de arrojar al fuego sagrado todo lo irreal.

El Arcángel Uriel dice que puedes invocar a sus ángeles en cualquier momento y pedirLes la fortaleza necesaria para terminar una tarea y para luchar contra todas las fuerzas que se opongan a tu Yo real, a tu Cristo interior. Uriel ha dicho: «Mis ángeles me acompañan. Traemos la dulce llama del servicio, la alegre llama que te anima en los momentos de prueba, en las horas en que la penumbra de las tinieblas desea producir miedo y duda en tu conciencia».

La llama de la resurrección

Así como invocas el juicio de tu no yo o de las situaciones negativas que te rodean, también deberías invocar a Uriel para pedirle su llama de la resurrección.

Cuando la llama de la resurrección atraviesa los átomos, las células y los electrones de nuestro cuerpo, produce renovación, renacimiento, rejuvenecimiento y restauración. Puedes visualizar la llama de la resurrección con la iridiscencia de la madreperla.

El Arcángel Uriel te enseñará a usar la llama de la resurrección para superar todos tus miedos, ya sean conscientes o inconscientes. Uriel ha dicho que para lograr la verdadera maestría divina, tenemos que superar todos los miedos. ¿Te imaginas a alguien que tenga a la vez maestría divina y miedo? Son mutuamente excluyentes.

«Te aliento a que cobres ánimo -ha dicho Uriel-Porque cuando contemplas un miedo, no se te exige que lo hagas desaparecer; no, eso es algo que le corresponde a la vibrante vida de la llama de la resurrección. Cuando hablamos de superar el miedo, estamos sencillamente hablando del arte de permitir que Dios realice su obra perfecta y que uno se deje de aferrar a la situación.»

Y el Arcángel Uriel nos ha brindado un ejercicio para lograrlo. «Hay una postura que nos permite “no aferrarnos” -nos dijo-. Pon una mano encima de la otra y las dos sobre el corazón; luego suéltalas, abiertas y relajadas. No cruces las piernas y respira suavemente. Entonces háblale con dulzura a tu alma y a tu cuerpo, diciendo: “Paz, aquiétate”. Esta postura refleja la serenidad de un niñito que se siente seguro bajo el cuidado de su madre.»

Uriel ha explicado que la llama de la resurrección es como «el cuidado de una madre», la caricia de una madre. «Incluso -dijo- en el reino animal podemos ver la ternura del cuidado de las madres: cómo bañan, dan de comer, enseñan, son el ejemplo y cómo, finalmente, educan a sus pequeños para que puedan vivir y ser independientes. Así como toda la vida refleja este cuidado, confía en la llama de la Madre que está en el centro de la luz de la resurrección y que puede aliviarte de todos los miedos y de todas las dudas. Todos los días tómate un momento para descansar, para relajar el cuerpo, la mente, el alma, para conscientemente destensar todo el organismo. Durante esos momentos de entrega en los que Dios asume todo el cuidado, deja de aferrarte y observa cómo todos los escombros del miedo y de la duda son transmutados, fuego con fuego, y así experimentarás la alegría de la confianza en ti mismo y de la autoestima.»

Para consumir todos los miedos y todas las dudas, puedes recitar el mantra que está a continuación. Puedes ensayar la postura de las manos que he explicado antes: pon una mano sobre la otra y sobre el corazón y luego suéltalas y entrégale todo miedo a Dios. Visual iza ahora la llama de la resurrección a tu alrededor; su color es madreperla iridiscente. A continuación, háblale a la llama, pues la llama es la presencia de Dios.

Amada llama de resurrección

Amada llama de resurrección,

destella tu luz a través de mí;

amada llama, resucitación,

te canto alabanzas en mi corazón.

Blanco resplandor del Cristo brillante

del fuego de Dios YO SOY,

tu bendita pureza expande

y libérame de erróneos deseos.

Amada llama de resurrección,

elévame y elévame a la altura del Amor;

bendita llama, regeneración,

guía a los hombres con toda tu luz.

YO SOY, YO SOY, YO SOY tu cáliz libre

a través de tu sustancia cristalina clara

todos pueden ver el lirio de la llama

del Cristo de eternidad aparecer.

Brillando, brillando, brillando! (tres veces)

El Arcángel Uriel nos ha ofrecido, a cada uno, un ángel de sus legiones para que trabaje con nosotros y nos ayude a experimentar el juicio justo y verdadero de nuestras almas y de nuestros asuntos. Este ángel nos ayudará a experimentar el poder de la llama de la resurrección en nuestra vida personal y en la ciudad en que vivamos. Puedes invocar al Arcángel Uriel para que resuelva todos los problemas que tenga esa ciudad.

Si lo deseas, puedes ofrecer una plegaria como la que sigue a modo de aceptación de la ofrenda de Uriel.

Invocación:

Arcángel Uriel,., te llamo ahora: envíame el ángel de tus legiones que has designado para que me ayude en el sexto rayo. Lo pido, y acepto su concesión en este momento y doy mi asentimiento piadoso. Me siento agradecido por este regalo: que uno de tus ángeles me acompañe.

Uriel también dice que para recibir a este ángel, debes afirmar: «¡En el nombre YO SOY EL QUE YO SOY, en el nombre del Arcángel Uriel, acepto el ángel de la resurrección donde YO SOY!»; también asevera que puedes repetir esta afirmación una y otra vez mientras trabajes con las legiones del sexto rayo.

Deberíamos llamar al Arcángel Uriel para que ate y exorcice a los demonios que perpetúan males como el crimen, la pobreza y la educación deficiente. Después de haberlo invocado a él y a sus legiones para que pronuncien el juicio divino sobre las fuerzas del mal, podemos invocar la purificación de las ciudades con la llama violeta y la llama de la resurrección.

«Entiende -dice Uriel- que este poder de la llama de la resurrección, del ángel de la resurrección y de mi corazón, tiene una misión doble: atar el no yo, dondequiera que se presente en el interior o en el exterior; y transmutar el karma de las ciudades y la energía mal calificada de la gente, para que ese lugar purificado nunca, nunca jamás vuelva a ser calificado con lo humano.»

La Arcangélina Aurora nos dice: «Simplemente di mi nombre y pídeme que resuelva los problemas que surjan en la familia o en la escuela. Invítame a que entre en tu hogar y me conocerás como el aspecto femenino de la presencia de Uriel, una presencia que infunde paz. Nuestras soluciones le llegan a quienes se atreven a mantener un circuito abierto con nuestro corazón».

Para esto último, es necesario ser intrépido porque si le abres a Uriel el corazón y el circuito del corazón, eso quiere decir que él va a hacer que pase a través de ti el poder de la resurrección, el cual puede tener como objetivo la purificación y la limpieza, pero también tu victoria final.

«Somos los siervos de Dios, que habita dentro de ti -dice Aurora-. Estamos preparados para precipitar los milagros de Dios en respuesta a tu petición.»

Sophy Burnham comparte en su libro Book of Angels (<<Libro de ángeles») la historia de una mujer cuya hija fue rescatada milagrosamente por los ángeles. Ella dice que la familia estaba de excursión en las montañas del estado de Colorado y los niños estaban a orillas de un riachuelo cuando la pequeña resbaló y cayó al agua. «Oímos gritar a nuestro hijo -cuenta la mujer-o Al mirar, vimos que una alcantarilla estaba absorbiendo a nuestra hija.» La niña estaba con la cabeza sumergida, pero sujetándose a los bordes y entonces su padre logró sacarla. «En el camino de regreso a casa, yo la estaba abrazando y diciéndole que estaba orgullosa de que se hubiera sujetado con tanta fuerza. Me miró y dijo: “Pero mamá, había tres angelitos que me estaban ayudando. Me dijeron que me sujetara, y entonces me sentí muy fuerte”

Transmuta la autocondenación y la ira: ¡Conviértelas en perdón!

El Arcángel Uriel nos aconseja que nos concentremos en una sola situación de nuestra vida que llevemos mucho tiempo esforzándonos por solucionar.

«Sea cual sea la lucha -nos dice–, ya sea glotonería o avaricia (o algo que sólo tú y yo conocemos en la intimidad de tu corazón), comienza por Iibrarte de toda autocondenación que tenga que ver con esa situación.»

Ello reviste suma importancia. Cuando recurres al corazón de Dios pidiendo ser restaurado o aceptar el perdón, has de saber que Dios no te condena, así que no te condenes a ti mismo. No permitas que los ángeles caídos te condenen, que te atormenten con esa condenación. Ni Jesucristo, ni el Buda Gautama, ni los ángeles de Dios, nada que sea parte de Dios te condena. Hay una sola fuente de condenación: el infierno mismo; sólo los ángeles caídos condenan.

No tienes por qué tener miedo de Dios, ya que Dios no está aquí para condenarte ni para criticarte, sino para edificarte y enseñarte. Puede que Dios te castigue, pero ese castigo es amor, no condenación. Puede que te asigne una penitencia que sea difícil; tampoco eso es condenación, es amor: permitir que pagues por los errores según los vas cometiendo. Pero la condenación no proviene más que de la fuente a la que antes me he referido, ¡así que échala a patadas!

Hace poco alguien me preguntó: «¿Tiene la ira alguna justificación?» Respondí: «No, ningún tipo de ira tiene justificación». Puede que sientas dentro de ti el calor blanco del fuego de Dios, que es la luz blanca pura que no respeta ciertas acciones, pero eso no es ira. La ira es una fuerza que proviene de las entrañas del infierno: nunca jamás permitas que se exprese por medio de ti. No expreses ira hacia ningún ser vivo creyendo que está justificada porque alguien ha hecho algo horrible. Recuerda: «Mía es la venganza; yo daré el pago merecido, dice el Señor».

No permitas que tu cuerpo «que es un templo que estás santificando a cada momento con tus decretos y oraciones» sea profanado por la ira inconsciente que surge cuando estás afrontando un aspecto difícil de tu astrología o de tu psicología. Por favor, no te olvides de ello; porque incurres en mucho karma cuando condenas, criticas y expresas ira en contra de ti o de tu prójimo.

Así que lo primero que Uriel quiere que hagas «con ese problema que estás esforzándote por superar» es librarte de toda la autocondenación que se relacione con ese problema. En segundo lugar, «has de verte a ti mismo en tu Gran Realidad Divina, grande como la vida misma, repleto del Espíritu, y has de ver que este problema no tiene sino un centímetro de tamaño -nos dice Uriel-. ¡Has de sentir el poder de Dios que está dentro de ti!»

En tercer lugar, «forja y reúne en tu corazón, en tus deseos, en tu voluntad, la determinación que permita la emisión del fíat con la Palabra habiada desde tu corazón», dice Uriel. y el fíat que el arcángel nos da es: «¡Gh Dios mío, obtendré la victoria sobre la bestia de mi yo inferior!»

En cuarto lugar, el Arcángel Uriel dice: «No suprimas las cosas negativas; deja que vayan a la llama violeta». Visualiza una maravillosa corriente, semejante a un río de llama violeta que corre velozmente ante ti, y entonces saca las cosas negativas y observa cómo son arrastradas corrientes abajo en la llama violeta. Deja que vayan a la llama mientras la estás invocando.

El otro día estaba meditando y decidí que lo mejor para relajarme en ese momento era imaginar que estaba en caída libre, y estaba cayendo a los brazos de Dios. Me estaba liberando por completo y me estaba relajando al máximo desde la cabeza hasta los pies mientras sentía que caía.

Al cabo de unos minutos, ¿dónde crees que aterricé? Fue una experiencia maravillosa, aterrice en un mar de llama violeta en el centro de la Tierra. Era el mar más maravilloso y hermoso que he visto jamás, de color violeta y morado con zonas de color verde y aguamarina. La temperatura era perfecta. Había un equilibrio perfecto.

Ésta es una maravillosa manera de relajarse que puedes practicar durante diez o quince minutos cuando te sientas agotado y no puedas ni moverte. Ello forma parte del aspecto que se refiere a no suprimir las cosas negativas que uno tiene y dejar que vayan a la llama violeta.

Uriel dice: «La transmutación tiene una lógica propia. Si deseas transmutar, también has de expiar y sustituir el deseo inferior por el superior».

Tenemos que escoger cuáles son las cosas -unas cuantas nada más- que de verdad podemos finalizar en la vida. Pon en el lugar de los deseos inferiores un solo deseo superior que sabes que puedes «y debes» lograr.

«Así, reemplaza las actividades y los deseos adversos con nuevas actividades, con nuevos deseos, nueva alegría, nuevas relaciones y nuevos amigos de luz -continúa Uriel-. Comienza actividades de unión en las que te juntes con otros en la lucha por la libertad a favor de quienes necesitan tu ayuda ahora mismo en tu ciudad natal. Que esta unión alrededor de una causa reemplace las viejas actividades que satisfacían inmoderadamente tus deseos. Te encontrarás tan ocupado ayudando a los demás y verás que te lo pasas tan bien encauzando tu energía en esta nueva y alegre empresa, que no recaerás en los viejos patrones negativos cuando, una vez más, las emociones suprimidas exploten en la superficie de la conciencia.

»En lugar de sentirte derrotado por el regreso de ese viejo hábito, vencerás en Dios porque habrás acumulado en tu corazón una determinación férrea.

Los buenos hábitos son la vestidura que llevan los santos. Los malos hábitos son la acumulación de satisfacción inmoderada de los deseos que, cual mortajas, están sobre los chakras. Vuelve a encauzar la corriente, invierte el rumbo de tu energía descendente y crea un nuevo cauce, dirigiendo tu vida por donde quieres que vaya.» No permitas que otros dicten las condiciones de tu vida. Encáuzala para que vaya exactamente por donde quieres que vaya.

Uriel continúa: «Así que es necesario esforzarse, esforzarse con alegría; pero no es necesario ser un mártir para transmutar el plomo en oro, para expiar los hechos erróneos y los errores y para sustituir el deseo inferior con el deseo superior. Estamos aquí para ayudarte. No tienes más que llamarnos y te lo demostraremos».

Quinta clave de Uriel:

Ofrece devociones a tu Presencia Divina todos los días

La quinta clave que Uriel enseña para producir cambios es ofrecer devociones a la Presencia Divina todos /05 días. El Arcángel Uriel y sus ángeles han prometido ayudamos a caminar por el sendero que lleva de regreso al corazón de Dios; y yo estoy aquí para decirte que los ángeles guardan sus promesas y que no dejarán de responder a tus peticiones. No tienes más que ponerles a prueba.

Uriel ha dicho: «No tengo sino una petición que hacerte para que podamos servirte de la mejor manera posible: que decidas en tu corazón que no vas a dejar pasar un solo día sin pensar en tu poderosa Presencia Divina y sin ofrecerle a esta poderosa Fuente de Vida devociones, adoración y servicio. Pues gracias a esta Presencia Divina podemos penetrar la oscuridad que te rodea y podemos descender a tu nivel y caminar contigo, y gracias a esa Presencia puedes ascender a nuestro nivel y estar en nuestra presencia. Con esta reciprocidad de servicio, con esta cooperación cósmica, podemos progresar.»

«¡La Presencia de Dios nunca falla! Y sólo con que te alinees con esta poderosa fuerza, este grandioso poder divino, dejará de haber separación entre tú y tu Dios, entre tú y los arcángeles. Pues lo que hace que fracases es el estar separado de esa realidad divina.»

Es la separación lo que hace que dudes. Es la separación lo que hace que tengas miedo. Y yo digo que la separación es una mentira. ¡Nunca ha existido en la mente y en el corazón de Dios, y no existirá dentro de ti sólo con que escuches mis palabras en este día y aceptes las grandiosas dispensaciones de luz que te hemos concedido!»

¡Acéptalas y únete a la Presencia Divina! Camina por la Tierra siendo un Cristo. ¡Despójate de las vestiduras viejas! ¡Deshazte de ellas y sé transfigurado en la poderosa llama transfiguradora de la Vida! Todo el cielo converge en un solo hijo de la luz que decide manifestar su victoria. Todo el cielo desciende para darle a ese individuo la totalidad del ímpetu de la luz. Lo único que hace falta es la decisión que forjas y reúnes en tu corazón, en tus deseos y en tu voluntad.»

Con ello, doy por finalizadas estas explicaciones sobre este amado ángel. Espero que gracias a ellas conozcas al Arcángel Uriel lo suficiente como para hacer que sea parte integrante de tu vida y para que todos los días le pidas su ayuda.

Las cinco claves del Arcángel Uriel para ayudarle a realizar cambios personales y planetarios

Llama a los siete arcángeles para que llenen tus centros espirituales, es decir, los chakras, con la luz del Cristo Universal.

Aplica la llama violeta a diario y con generosidad.

Aumenta la llama de la paz en tu aura.

Invoca el juicio y la resurrección de Dios.

5. Ofrece devociones a tu Presencia Divina todos los días.

Tomado del Libro: “Ángeles que Ayuda, El Arcángel Uriel”

Autora: Elizabeth Clare Prophet

DIOS / DIOSA nos bendice y guarda cada día

DIOS / DIOSA hace brillar su rostro sobre todes nosotres y nos concede su Gracia en todo momento

DIOS / DIOSA habita en ti y en Mí

DIOS / DIOSA nos da Paz por siempre…

Les enviamos amor Divino Ilimitado desde la Magna Presencia YO SOY.

Ángeles que ayudan - Arcángel Uriel 1

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