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Los Mayas y el Mito del Fin del Mundo

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Por Osvaldo de Melo (*) Prensa Latina. | 13 enero de 2010

La civilización maya tuvo un asombroso desarrollo cultural que se manifestó mayormente en la astronomía y las matemáticas. Los mayas usaban un sistema numérico vigesimal que incluía el cero en la misma época en que en Europa "batallaban" aún con los complicados e incómodos números romanos.

Tenían unos conocimientos astronómicos impresionantes que les permitían predecir con gran exactitud los solsticios y los equinoccios y determinar la duración del año con mejor precisión que el calendario gregoriano introducido mil años más tarde.

Fueron grandes arquitectos; también dejaron una Biblia propia de ellos, el Popol-Vuh, que ha sido traducida a varios idiomas en la que cuentan su particular historia del génesis del Universo y de la creación del hombre.

Pero los mayas no profetizaron el fin del mundo. Siendo tan sabios e inteligentes aquellos nuestros primeros padres (al decir de Manuel Galich), hasta pudiera pensarse que hubieran sido capaces de hacerlo.

Pero no lo fueron, como aún ahora una profecía como esa no pudiera hacerse ni siquiera poniendo a calcular en red a todas las computadoras del planeta. Tal profecía es esencialmente imposible.

Este comentario viene a colación porque recientemente se ha originado un nuevo mito que el consabido gran ejército de crédulos ya está dispuesto a digerir: el mundo se acabará en diciembre de 2012.

La base del mito es nada más y nada menos que el hecho de que el calendario maya termina justamente en esa fecha. Hasta acaban de estrenar una super-producción de Hollywood, "2012", que trata sobre el tema, de ficción claro, pero basada en el mito o tal vez valiéndose de él.

Un comentario a destacar es el de David Morrison, astrónomo y ex-presidente de la Sociedad Astronómica del Pacífico al ser entrevistado en relación con la supuesta profecía maya: "Yo noto que mi calendario de mesa termina mucho más temprano, en diciembre de 2009, pero yo no interpreto esto como una predicción del Armagedon. Es nada más que el comienzo de un nuevo año".

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La pretendida profecía maya no es ni mucho menos la primera de este tipo. Unos años antes se puso de moda otra según la cual un supuesto planeta que tenía una órbita alrededor del sol de 3600 años (mucho más larga que la de Plutón que tiene 249) chocaría con la Tierra terminando desastrosamente con nuestro mundo en 2003. No ocurrió nada en aquella fecha, claro.
Cabe preguntarse si habrá algo que podamos predecir en relación con el fin del mundo. La respuesta es que si, podemos asegurar con toda certeza que el mundo se va a acabar. Un momento lectores, no se alarmen, todo parece indicar que falta muchísimo tiempo.

Una de las más seguras o probables causas para el advenimiento del fin del mundo será el término de la vida de nuestro astro rey: el sol. Como cualquier estrella, el sol tiene una vida limitada y su energía se agotará alguna vez.

En este proceso el sol primero comenzará a hincharse hasta tragarse a los planetas más cercanos (incluida La Tierra), luego quedará sólo un pequeño núcleo y habrá terminado su vida. Un escenario así, bien pudiera profetizarse, es mas, pudiera hasta darse por profetizado.

Sólo que no ocurrirá en diciembre de 2012, sino después, algo después, unos cinco mil millones de años después de diciembre de 2012.

¿Quién sabe si lleguemos a tan lejana fecha y no terminemos primero nuestro mundo por otras razones? ¿Quién sabe si para esa época el hombre habrá encontrado los medios de trasladarse de sistema planetario, en una especie de mudanza a escala mundial, a uno con una estrella más joven? ¿Quién lo sabe?

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En el caso de que nuestra civilización sobreviviera al término de la vida del sol, todavía habría otra razón para que llegara el fin del mundo.

Esa razón es una consecuencia de lo que los físicos conocen como segunda ley de la termodinámica. Se llama "muerte térmica del Universo" y ha sido a veces objeto de debate entre filósofos.

Consiste en extrapolar a todo el Universo lo que conocemos que ocurre en un sistema cerrado: que las temperaturas de todos los cuerpos terminan por igualarse. Una vez llegado este estado de equilibrio general no habrá más posibilidades de obtener energía y por ende terminará todo proceso en el Universo.

No sé si habrá un estimado del tiempo que nos queda para este supuesto suceso, pero en todo caso, será muchísimo mayor que el que nos separa del fin del sol.

Claro, tampoco sabremos si se mantendrá en pie la hasta ahora imbatible segunda ley de la termodinámica o si es verdad que será aplicable al Universo como un todo.

Estas dos razones expuestas arriba son muy seguras, muy probables; a la vez están extremadamente lejos en el tiempo. Hay otras más cercanas, pero en general ocurre que mientras más cercanas, parecen más improbables.

Entre ellas se encuentran el choque con un asteroide; una gran epidemia global, razones climáticas creadas o no por el hombre; falta de energía utilizable; desaparición humana por decrecimiento de la fertilidad, guerras, en fin. Un rosario de posibilidades anteriores al fin del sol. Unas evitables por cierto, otras no.

Pero profetizar una fecha más o menos exacta y próxima para el fin del mundo, les aseguro, ¡de eso nada!

(*) Profesor Titular, Facultad de Física, Universidad de La Habana.

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