Jesucristo padeció una de las más profundas de las
crisis por las que alguien puede pasar:
abandono, maltrato, y ejecución de la forma más vil,
clavado en una cruz. Sin embargo Jesús, confrontó la
crisis con una profunda fe y confianza en el
Dios-que-Salva. Sabe que no lo abandonará, que lo
sostendrá, que no quedará avergonzado ni confundido y
que finalmente lo rescatará de la muerte.

Mi vida  no está exenta de crisis y tribulaciones.
Mas la confianza  y fe que tengo en tí en estos
momentos, me ayudan a  salir adelante.

condesign / Pixabay

“Tu estas conmigo Señor, y me sostienes para no
hundirme  por completo en el fango.  Tu estas a mi
lado Señor  y me rescatas para no caer en las aguas
profundas. Al abandonarme por completo a ti Señor en
estos momentos de dificultad, experimento una paz y
una alegría interior que no puedo explicar, mas es la
promesa de que no estoy solo y que al final me
rescatarás”.

“El  Señor es quien me ayuda; ¿quién podrá
condenarme?”—Isaías 50 9

Desconozco su autor.

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