La lógica de las relaciones

En una entrevista reciente, me preguntaron acerca de la lógica de las relaciones.

Y mi respuesta sincera fue: ¡Pero si no tienen lógica!

Intentamos aplicarla a los vínculos sentimentales, pero no consideramos que las actitudes y las conductas relacionadas con ellos se basan en factores de una naturaleza bastante diferente, como por ejemplo:

. En el modelo de pareja con el que crecimos

. En la idea de pareja que tenemos en mente

. En la clase de pareja que deseamos tener

. En nuestras experiencias anteriores

. En cómo manejamos las presiones sociales (si las aceptamos, las rechazamos, nos condicionan)

. En la pasión que sintamos por el otro
Ninguna de estas razones tiene que ver con la lógica.

pareja

Por eso, cuando nos hacemos planteos tales como:

– Me llama, pero poco

– Da vueltas para verme

– Nos encontramos, pero cuando el otro lo propone solamente/con poca asiduidad

– Estamos juntos pero no quiere que convivamos

– Convivimos pero no se hace cargo de lo que yo querría

– No entiendo por qué no quiere casarse si es importante para mí

Etc…

De nada sirve elucubrar los motivos subyacentes desde nuestro propio punto de vista y tratar de adivinar qué pasa por la cabeza y por el corazón de la otra persona. De hecho, muchas veces no entendemos qué es lo que dicta nuestros propios pensamientos y comportamientos…

Es que además, actitudes que en uno podrían tener un significado en particular, en otra persona implican algo bastante diferente.

¿Cómo entender entonces lo que hace (o deja de hacer) el otro?

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Yo no aplicaría una lógica universal para todos.

He conocido las más variadas situaciones y, en cada caso, intentar utilizarla dio lugar a divagaciones que poco tuvieron que ver con la realidad.

Algunos ejemplos:

Ella lo conoció a él y él, después de la segunda salida, le dijo que ella le interesaba pero que su vida era muy complicada, que la llamaría más adelante. Ella, “lógicamente”, entendió que lo de él era falta de interés y se entristeció. Él apareció dos meses después: había terminado de concretar su separación y quería iniciar un vínculo nuevo sin arrastrar cargas pesadas del pasado. Hoy son muy felices.

Se pusieron en contacto por un amigo en común y se enviaban mensajes a diario. A los pocos días, se vieron por primera vez para conocerse. Él intentó durante varias semanas volver a verla, pero ella siempre tenía una excusa (inclusive los fines de semana). Sin embargo, ella seguía enviándole mensajes todos los días, con los más variados contenidos. ¿Tiene sentido buscarle la lógica a una situación así? Los hechos objetivos hablan más que mil palabras.

¿Qué hacer?
Intentar interpretar o hacer una deducción lógica con respecto a nuestra pareja (o a quien deseamos que se transforme en nuestro compañero) puede ser una pérdida de tiempo que nos lleve a conclusiones erradas.

Lo mejor es dejarse llevar, que las cosas tomen su cauce natural, transitar la relación con los ojos bien abiertos y darnos cuenta de que estar con otro amorosamente se trata de disfrutar, de estar mejor, de crecer, de que haya mucho respeto mutuo y, por sobre todas las cosas, también mucho amor.

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Autora: Merlina Meiler

www.mejoraemocional.com

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