Un criminal ha sido ejecutado: debéis saber que sólo se han librado de él en el plano físico; en realidad, sigue viviendo en los planos sutiles, porque su alma, habitada por malos instintos, sigue existiendo. Una vez muerto, este criminal se va a los planos astral y mental inferiores y sigue alimentando al
mal insinuándose en la cabeza y en el corazón de aquéllos que, en la tierra, están conectados con él por las mismas afinidades criminales. A través de ellos, se esfuerza en continuar realizando sus proyectos maléficos. En cierta manera, tiene incluso más posibilidades de acción que antes de su muerte, ya
que no está limitado por su cuerpo físico.

espiritu

Y el mismo fenómeno se produce cuando exterminan a justos, a santos, a profetas, a todos los que se pusieron al servicio del bien, del amor, de la luz. Solamente destruyen su cuerpo, pero no su espíritu. Ellos también, en el más allá, continúan alimentando las mismas convicciones, el mismo deseo de iluminar a los humanos, de liberarles. Prosiguen, pues, su trabajo infiltrándose en las cabezas y los corazones de todos aquéllos que están en el mundo y son capaces de comprenderles y de seguirles. Su muerte no detiene la propagación de sus ideas.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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