Cuando charlamos de pobreza charlamos de pobreza mental, que es la que conduce al humano al más completo desamparo.

Hay una vieja cita que dice: “El pasado es un talón anulado, el futuro es un talón sin cobrar… el presente es dinero en efectivo.” ¿Qué hace la psique pobre con su dinero en efectivo? Primero, no sabe que el tiempo es el capital más apreciado. Segundo, lo vende como mercancía de bajo costo.

Pobres y ricos, educados y no educados, todos tenemos veinticuatro horas. Lo que hacemos con esas veinticuatro horas es lo que determina nuestro porvenir. Afirma Arkad en El Hombre más Rico de Babilonia que “el modo de emplear tu tiempo es lo que refleja tus más profundos deseos.”

Si tienes un negocio, dedícale tu tiempo. Robustece la construcción, haz que medre, que despegue. Comienza temprano y no te detengas ni tan siquiera con la puesta del sol.

De esta forma al comienzo no veas comprador en tu tienda, prosigue trabajando en ella. Prosigue empujando que pronto va a estar atestada. Pues donde está tu negocio, allá está tu libertad.

Si quieres abundancia tienes que dejar de vender tu tiempo
Si quieres abundancia tienes que dejar de vender tu tiempo

Señores, unos nacen para cumplir horarios y otros nacen para cumplir sueños. Si deseas cumplir sueños, debes INVERTIR TU TIEMPO. Marcha en todo. Pongamos unos ejemplos:

El chico que no sabía vender por el hecho de que era tímido. Le dedicaba tiempo al entrenamiento… adiestrar y adiestrar, adiestrar y adiestrar, hasta el momento en que se volvió un genuino tigre en ventas.

El futbolista que no sabía patear tiros libres: Cuando todos acababan sus prácticas, se quedaba adiestrando. Practicaba ochenta tiros libres desde el lado derecho, ochenta desde el centro y ochenta tiros desde el lado izquierdo del campo. Patea y patea, hasta el momento en que se volvió un genuino profesor en el arte de patear tiros libres. Tiro que pegaba, tanto que hacía.

El señor que era tartamudo y que se transformó en el más grande orador de la historia. Su nombre fue Demóstenes. Era tartamudo y se ponía piedras pequeñas en la boca para practicar frente al mar. Charlaba y charlaba, como un loquito. Práctica y práctica, hasta el momento en que se transformó en un orador.

Lo que prueba la experiencia es que a lo que le dedicas tu tiempo, eso se expande. Deseas que tu negocio vaya para arriba, ponle tu tiempo. Empléalo con inteligencia. Lo que no dominas, lo puedes dominar: todo es cuestión de ponerle nuestro tiempo. Por el hecho de que como afirma la frase: “lo que no sabemos, lo aprendemos; y lo que no hemos hecho, lo hacemos.”

¡Todo es cuestión de invertir el tiempo!

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