Creemos que hay personas que parecen haber nacido bajo el designio de alguna buena estrella y que otras perecen haber sido abandonados de todo buen astro. Pero en realidad, la buena o la mala suerte se debe a lo que vamos creando desde dentro hacia a fuera.

Hay personas que habiendo nacido en un lugar con muy bajas probabilidades de poder realizarse y ser feliz, han sido capaces de crearse una vida plena, porque en ellos existe una energía positiva y una visión enfocada para conseguirlo. También existen personas que habiendo nacido en lugares privilegiados, no han podido desarrollarse plenamente porque no tienen una energía positiva que los lleve a crear lo que desean en sus vidas.

Todo está basado en lo que proyectamos desde adentro hacia afuera. La clave se encuentra en considerar todo lo que tienes a tu favor y no centrarse en lo negativo o en lo que falta.

Para poder ver todo lo que tienes a tu favor (que es mucho), tienes que tener el hábito de ver la vida y el mundo de una manera positiva y amplia. Y este hábito se aprende en la infancia.

Cuando somos pequeños aprendemos a ver la vida de la manera en que la ven nuestros padres. Si tuviste unos padres positivos y abiertos a las posibilidades, seguramente aprendiste a vivir de esa forma.

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Por el contrario, si tus padres eran pesimistas, con baja confianza en la vida, si se enfocaban en lo que faltaba en vez de considerar lo que ya tenían, si tenían la costumbre de hacer muchos juicios sobre lo mal de las cosas y de otras personas o si todo les parecía mal, seguramente aprendiste a ver el mundo de esa manera.

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Si consideras que en tu vida tienes algún tipo de carencia, de lo que sea, seguramente es debido a que has puesto tu foco en esa carencia y no has puesto tu atención en todo lo que tienes a tu favor. Si es así, recuerda cómo fue que tus padres (o las personas que cuidaron de ti cuando eras pequeño), te hacían resaltar lo que estaba mal, lo que faltaba, lo que era desagradable, lo negativo de cada situación o comportamiento tuyo.

Si desde pequeño se te enseñó a poner el foco en la carencia y en lo negativo, es muy probable que te ganaras el hábito de ver la vida de esa forma y al ver la vida de esa forma, será muy difícil sentirte afortunado.

Cuando no te sientes afortunado no es posible crear fortuna, porque lo que está dentro de nosotros es lo que creamos en nuestra realidad física. Si desde pequeño has vivido en una realidad pesimista y carente o si nunca te has sentido plenamente satisfecho, podrás pensar que eres una persona con mala suerte.

Al revés, si de pequeño creciste en medio de personas positivas, entusiastas, agradecidas de la vida, que te apoyaban y celebraban en tus pequeños y grandes logros, la vida te parecerá mucho más placentera. Al sentir eso dentro de ti, eso es lo que creas en tu realidad. Así te sentirás una persona con buena suerte.

Todo lo que experimentamos en esta realidad física es producto de lo que pensamos y sentimos dentro de nosotros. Y si nunca has podido sentirte pleno, se te hace difícil crear plenitud solo por el hábito aprendido. Esto no se debe a que realmente tengas mala suerte.

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Si te consideras una persona que experimenta dificultad tras dificultad, es muy probable que hayas incorporado ese hábito de mirar en negativo y en carencia. Es como si en vez de alimentar al niño te hubieran enseñado a drenar tu energía y debido a eso, en la edad adulta, tienes dificultades para realizarte en tus relaciones, en tu economía y posiblemente sufras de ciertas enfermedades.

Podríamos decir que un niño necesita crecer en un ambiente positivo, ser reconocido y alimentado en amor para que se convierta en un adulto afortunado en muchos aspectos. Sin embargo, no podemos esperar que esto se dé siempre en perfección. Nuestros padres hicieron lo que podían con lo que sabían y difícilmente existe un niño que no haya resultado herido en alguna medida.

Si aprendiste a ver la vida como cuando miramos el negativo de las fotografías antiguas, es hora de retirar tus ojos de allí y volcarlos a la imagen de la foto en positivo, una imagen llena de vida y de colores.

Todos tenemos un trabajo interior que hacer para transmutar mucho de lo que aprendimos en negativo. La vida es una hermosa oportunidad para mejorar el legado que hemos recibido de nuestros ancestros para evolucionar personalmente y aportar algo muy valioso a la consciencia colectiva.

Sabrás que has hecho un buen trabajo si te sientes pleno y a gusto contigo mismo. Luego llegará todo lo demás.

Patricia González. Colaboradora de soyespiritual.com

Coaching para corregir patrones negativos de la infancia.

www.evolucionespiritual.com

www.soyespiritual.com

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