Es necesario reforzar la idea de que solamente Dios puede satisfacer nuestros deseos. Jesús compartió la promesa ya mencionada, y la gente la ha utilizado por muchos años. Como sucede con la mayor parte de los principios espirituales, hay niveles de comprensión. Para mucha gente la cita antedicha es el fundamento de la oración afirmativa y de las declaraciones positivas que hablamos y escribimos.

La palabra llave en la promesa es lo. ¿Qué es lo que deseamos? Hace años o, tal vez, hace sólo unos días, el lo hubiera podido ser algo de la tierra. Quizás estábamos convencidos de que era un empleo lo que necesitábamos, alguien que nos amara, y así por el estilo. Acaso declaramos: El lugar de empleo perfecto es asequible a mí ahora, y estoy agradecido, o Soy un centro de amor divino, poderoso para atraer a mi compañero(a) perfecto. Estas declaraciones afirmativas y otras parecidas han sido expresadas por años, y son aceptables, porque son parte de un cambio o una transición. Mas comprendamos ahora que podemos unir el mismo proceso a nuestro deseo de conocer a Dios. El lo no es solamente algo de la tierra, algo que podamos tener en las manos o tocar. Dios es lo que deseamos.

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Nuestro deseo ahora se purifica y eleva. Pedimos, creyendo que el Espíritu es nuestro y nosotros somos del Espíritu.

Empleando esta fórmula para la oración y las declaraciones afirmativas, escribe varias oraciones que declaran tu creencia en que tú y Dios son uno:

1.

2.

3.

4.

5.

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