LAS MIL CARAS DEL ÉXITO

LAS MIL CARAS DEL ÉXITO
Escrito por Gillian MacBeth-Louthan

El éxito viene en más de seis mil millones de sabores. No sólo como vainilla o chocolate con unos pocos trocitos de chocolate aquí y allá.

No es algo que pueda definir un diccionario, una maestra o un padre.

Porque la esencia misma del éxito es tan multidimensional que va más allá de nuestro entendimiento terrenal.

El éxito para cada persona en el planeta Tierra es diferente y no se lo puede monitorear o medir comparándolo con alguna cosa o con alguien.

El éxito de algunos días puede ser tan grande como una montaña, el de otros es tan pequeño como una célula.

Nacemos y somos condicionados por nuestros padres y amigos para entrar rápidamente en
la ciudad del “Éxito”.

Se nos condiciona para que nos casemos, construyamos, tengamos hijos en la perfecta ciudad del “Éxito”.

¡Buscamos amarnos los unos a los otros, ser felices y morir en esa imagen holográfica de lo que alguien nos dijo sería el éxito!

Plantamos nuestros cultivos y nuestro futuro “demasiado breve” en cómo define alguien más al éxito, y luego nos sorprende que nuestros árboles no den un fruto que esté alineado con el deseo de nuestra alma.

La dirección del éxito está cambiando continuamente, siguiendo las señales de nuestra mano. Un día le indicamos que avance, al día siguiente le pedimos que se pare en seco, y lloramos en las cortas horas del alba cuando no sentimos su presencia.

El éxito, como el amor o la alegría, se han convertido en una entidad viviente que nos obedece día a día. El éxito nunca es los mismos dos días seguidos para nadie.
Un día pueden sentir que tuvieron éxito si hicieron una gran venta, al día siguiente el éxito puede ser quitarse por fin la astilla del dedo. Para una madre joven, el éxito es que por fin el bebé duerma toda la noche.

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Para una persona mayor, el éxito es despertarse por la mañana.
Para algunos, el éxito es jubilarse; para otros, es obtener su primer trabajo. El éxito
tiene la cualidad del camaleón, cambia día tras día, de persona en persona.

¿Cómo pueden juzgar siquiera lo que es el éxito observando a otro?

Cuando llegamos por primera vez a la Tierra , llegamos con objetivos de alma, con un
listado cósmico que describe lo que nuestra alma necesitaba para sentir que por fin
consiguió triunfar mientras estaba en la Tierra.

Somos impelidos por esa lista interna.

Buscamos esa “única” cosa que consolidará y documentará que hemos triunfado en nuestro
viaje a la Tierra.

Hemos vuelto a la Tierra muchas veces sólo para compensar lo que vimos como fracasos en encarnaciones previas.

Es hora de despertar a los matices sutiles de lo que es el éxito en realidad.

Es un tiempo para contar las maravillas, los milagros y los pequeños triunfos de nuestro día que pasamos por alto la mayoría de las veces. En cada experiencia que tuvieron hay una
partícula minúscula de éxito.

La primera vez que caminaron o hablaron siendo bebés.

La primera vez que arrojaron una pelota o la atajaron. La primera vez que besaron, la
primera vez que manejaron, su primer trabajo; todos ellos son éxitos llenos de recuerdos sin importar cuál parezca ser el resultado.

Reúnan todos esos antiguos éxitos y condúzcanlos al presente.
Pónganlos a todos en fila y miren detenidamente cuántos éxitos han tenido realmente. Beban esa mezcla personal de éxito. La mayoría de las personas se concentra sólo en los fracasos y los magnifica a la enésima potencia para que eclipsen todo lo demás.

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En el hermoso jardín de rosas de la vida, ¿sólo ven las malas hierbas o ven alguna vez sólo las rosas?

Vuelvan a definir lo que significa el éxito para ustedes y sólo para ustedes. Dejen de
sostener su vida contra el vidrio biselado de la conciencia masiva. Las verdades personales se distorsionan cuando se las sostiene a la luz del porche de otro.

Cuando únicamente vean sus fracasos, siempre les faltará algo, sin importar cuán encaramados en la montura les puedan parecer a otros.

Suban a ese caballo de alzada (aunque necesiten una escalera) y examinen su vida detenidamente.

Ustedes fueron creados para triunfar.

Cuando se enfoquen en lo que “no” tienen, nunca tendrán suficiente.

Cuando se enfoquen en lo que tienen, siempre tendrán abundancia.

Escrito por Gillian MacBeth-Louthan

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