33 pasos para reclamar tu poder interior – Paso 11- Stuart Wilde

1-sept1

“33 pasos para reclamar tu poder interior”. Stuart Wilde

PASO 11: “CREER QUE YA ERES EL PODER”

El paso 11 es creer que ya eres parte de este poder, que tienes la energía del iniciado en tu interior y que tú eres el poder. Hay una diferencia tremenda entre esperar convertirse en él – esperar ser un gran actor, tener la esperanza de llegar a tener un millón de dólares o esperar casarse algún día con la persona de tus sueños. Tú tienes que pertenecer al sueño también.

Por lo tanto, has de creer en un infinito que no puedes tocar, oler, ver, saborear o escuchar. Pero, extrañamente, puedes gradualmente aprender a sentirlo. Porque el infinito dentro de ti está más allá de la mente subconsciente, oscilando más rápido que la personalidad, más rápido que la mente subconsciente, está fuera de tu percepción normal. Por ello, se requiere que te conviertas en él. Eso es, comprender que tú eres eso incluso si no lo puedes ver aún.

Tras muchos años de usar el metrónomo theta para meditar, empecé a tener cortos vislumbres de otros mundos. Al final se volvió fácil llegar allí, y regularmente veía el túnel cercano a la muerte del que habla la gente que ha sobrevivido a emergencias médicas. En estado de trance simulas la muerte, así que, una vez que te has desembarazado de la mugre del ego, el túnel, finalmente aparece. Es una autopista entre aquí y allí. Más allá del túnel hay incontables dimensiones de evolución. Algunas bañadas en la Fuerza de Dios; otras no. Cuando vi por vez primera la luz celestial de esos mundos, estaba sobrepasado. Nunca había visto tanta belleza, tanta reconciliación, tanto amor, todo a la vez. Todas las inconsistencias de mi vida fueron sanadas en un instante, bañado en la luz celestial de Dios.

Pero la cosa más sorprendente que descubrí fue que el amor que exhala la Luz de Dios es imparcial. No es un amor emocional, como se entiende en la Tierra, porque la Fuerza de Dios no tiene necesidades ni deseos. Sólo es.

No manipula ni pide respuesta. Es la clase de amor más bella que existe, incondicional, celestial, y omnipresente, porque la Fuerza de Dios está en todos los lugares. Es un amor que no pide nada a a cambio. No tiene emoción ni juicio. Mi reacción a primera vista de ese amor fue la de extrema felicidad que procede de un sentimiento de pertenencia. De repente, finalmente, las cosas sobre la Tierra tenían sentido; tenían un significado superior.

La energía celestial al final del túnel de la cercanía a la muerte es la misma que fluye a través de todas las cosas – realmente no tiene comprensión de lo que tú necesitas, de si tienes el trabajo que quieres o no. Es imparcial, como la electricidad. La electricidad puede iluminar una iglesia, un jardín de infancia, una casa de prostitución o una cámara de tortura.

El amor infinito de la Fuerza de Dios es un poder que no busca un fin o resultado particular, ni para Ella ni para ti. Pero puedes dirigirla dentro de tu vida, y usarla para enviarte a ti mismo las cosas que quieres.

Tú la diriges proyectándola hacia el exterior desde ti mismo hacia los otros. La gente responde inmediatamente. No es más que proyectar aceptación, amor sin emoción y luz. Eres tú dirigiendo la energía de modo que esa gente puede hacerse más fuerte y más libre.

Pero primero tienes que interiorizarla, como te dije en el paso 1. Has de pertenecer a tus metas y sueños. Si, dijéramos, quieres más dinero pero no puedes interiorizar ese sentimiento; si sientes carencia, si no actúas abundantemente; si no tienes Gracia y generosidad de espíritu; si no eres abierto y de corazón cálido, entonces la ley universal sólo refleja de vuelta a ti el frío y tenso sentimiento que emites. No consigues nada más que lo que tienes ahora, y suceden cosas que reducen o se llevan lo que ya tienes.

No importa si, desde el punto de vista del ego y en tu actual situación económica o social, no eres una gran persona. Tienes que empezar a sentirte grande, a pesar de ello, convertirte en más grande que la vida. Llegando a ser silenciosamente grande, emites confianza, estás erguido para la gente, no vía actitudes manipuladoras, diálogos inteligentes, slogan pegadizos o pavoneándote, sino en la aceptación de la energía, valiosa energía, no diarrea verbal y viento.

Visualízate allí, en tu ciudad, como si midieras 100 ó 150 metros de alto; eres grande. Las pequeñas cosas de la vida diaria no te molestan. Estás más allá; no te importa una pequeña lluvia. No te importa esa poca gente que te ha hecho pasar un rato difícil en el supermercado, ni ese tío de la oficina de correos que ha sido maleducado contigo. Tampoco te mueve lo más mínimo ese coche que te ha cortado el paso. No tienes prisa; eres eterno. Eres más grande que esas cosas. Estás en medio de una evolución mayor que el pequeño mundo de las emociones tribales, más allá de la personalidad, más allá de la mente.

En el mundo del ego, te mueves en una línea recta de tiempo- ayer, hoy, mañana. En el Yo Infinito, el futuro es ahora. Esa es la razón por la que es tan importante para ti creer en ti mismo ahora, creer en el Poder que está contigo ahora. Si te estás moviendo hacia una meta, visualízala con el ojo de tu mente, y siéntete aceptándola como si ya existiera ahora. Si quieres un coche nuevo, no puedes suspenderlo en algún distante lugar del futuro. Eso lo hace muy difícil de atrapar por tus sentimientos. Tienes que sentir que lo tienes ahora.

Eso es por lo que digo “Eh, si quieres un Rolls-Royce, vete al concesionario, entra en el coche, y empieza a olerlo”. Cuando venga el vendedor diciéndote, “perdone, señor/señora, puedo ayudarle en algo?” tú dices “Tengo que oler mi coche antes de comprarlo, porque quiero saber a qué huele este cuero. Entiendo que es uno de los mejores cueros del mundo.

Quiero saber cómo huele, así que perdóneme un momento mientras lo olfateo.

Tan pronto como el dinero se materialice, volveré aquí con el cheque y me puede dar aquel color plata metalizado que está allí”.

Así que tienes que creer y tienes que sentir. Cuando las cosas están a distancia de ti, nunca las alcanzas. La mente dice, “¡Ah, no podemos tener eso!”. Por lo tanto, si la abundancia es tu tema, siéntete abundante. En alguno de mis libros hablo de ir a un hotel de 5 estrellas incluso si no tienes dinero. Ve al mejor de la ciudad y siéntate, pide un café y tómatelo despacio. No gastas un montón de dinero pero te unes a la corriente.

Permanece allí con los millonarios. Siéntate en aquel palacio de mármol, y declara que estás allí.

Es uniendo circunstancias y sentimientos como las cosas vienen a ti. Te unes a la serenidad y la serenidad te abraza. No importa si tu vida es un lío ahora. Puedes tener toneladas de problemas y aún así estar sereno, tranquilamente trabajando las cosas a tu modo. Y has de sentir tu Yo Infinito incluso si estás completamente victimizado por tu personalidad y tu ego. Tienes que sentirte abundante incluso si no tienes nada de dinero.

Suena contradictorio, pero no lo es, porque en el minuto que comienzas a sentirlo, tu energía sube. Lo que intentamos hacer es escalar a otro lugar, diciendo adiós y yendo a otro lugar en tus sentimientos, comprendiendo y confiando en que el Yo Infinito está allí para guiarte. Recuerda, no has de saber dónde vas a largo plazo. Sólo tienes que saber dónde darás el siguiente paso.

Repítete esto como una disciplina diaria: “Soy eterno, soy universal, soy infinito. Soy el que soy”. Y conforme lo dices, observa como resuenan estas palabras a través de tu cuerpo, tu personalidad, tu ego y tu mente. Y verás el mundo en términos infinitos- cuando no te las estás viendo con lo finito y sus limitaciones, cuando vas saliendo de las restricciones y la manipulación, cuando restringes cada vez menos a los demás. Poco a poco, el Infinito emerge dentro de ti.

Tienes que entender que la Fuerza Divina, esta increíblemente bella maravilla que fluye a través de todas las cosas, no se impone. No se mezcla con la gente. Sólo te permite ser. Puedes ser tan tonto como quieras durante el tiempo que quieras. Dios no te dirá: “Escucha, pequeño tontorrón, organízate ya”. Cuando estás preparado, la energía está allí.

Es igual con el Yo Infinito dentro de ti. Está preparado. Sólo tienes que aceptarlo. El modo como lo haces es dejando que se convierta en una parte de ti, y tú te haces una parte de él. Por lo tanto, creer es vital, creer en lo milagroso, en lo correcto y en la naturaleza sagrada de tu viaje.

Intenta ver la bondad en todos los sitios. Nota la abundancia. Percátate de la belleza. Muévete constantemente adonde hay serenidad, donde mora la fuerza Divina, ve más allá de la discordia y la fealdad. Despídete de la restricción, y entra en el tono poético de la calidez, la brisa de la Fuerza de Dios en su flujo y reflujo a través de tu vida. Permítele fluir a la cósmica naturaleza de la Fuerza de Dios.

El paso 11 es creer que ya tienes el Poder y que eres el Poder. Esto requiere que creas en lo increíble, que observes lo inobservable, que te conviertas en una parte de cosas que los humanos normalmente nunca ven. Se te pide pasar a través de una puerta a otro mundo. Ven conmigo al siguiente paso. Te mostraré ese lugar en tu interior donde esa puerta maravillosa
existe, y te daré las llaves que necesitas para abrirla. Veamos los principios que te ayudarán a consolidar estas ideas en tu corazón.

El mundo espiritual es tu verdadero lugar. Ha estado esperándote desde el comienzo de los tiempos, esperando que vuelvas. Ven conmigo, vámonos. Es la hora. Hemos esperado suficiente.

Ven.

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“33 pasos para reclamar tu poder interior”. Stuart Wilde
TRADUCIDO POR YARISA

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